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Sierra de Gata: Posibilidades "Más allá" del turismo

José Miguel López | Presidente de la Asociación Somos Sierra de Gata. Empresario y Abogado. Propietario y director de La Almazara de San Pedro

Sierra de Gata Digital | 14 de Octubre de 2013

La Sierra de Gata tiene una muy baja densidad de población: menos de 19 habitantes por cada kilómetro cuadrado. Sin embargo, hay lugares concretos en cada población donde la densidad de “sierragatunos” es superior a los 10.000: los cementerios.

Por poner un ejemplo: el término municipal de Valverde del Fresno tiene casi 2 millones de metros cuadrados para sus 2.500 habitantes; es decir cada valverdeño vivo sale a unos 800 metros de terreno; sin embargo, en el cementerio se hacinan mas de 2.500 lugareños en apenas 3.000 metros cuadrados. Es cierto que no se quejan por falta de espacio, pero, en los próximos 80 años, a buen seguro que ese pequeño Manhattan va a duplicar su ocupación y, la verdad, me parece una urbanización bastante fea para mudarme. Se me antoja la prolongada estancia en un lugar tan caótico me va a parecer “toda una eternidad” .

Ante la constante “demanda” de inquilinos, el Ayuntamiento de Valverde, al igual que muchos de la Sierra, tiene que actuar continuamente, levantando entre sus cuatro muros nuevos nichos, reordenando los espacios, pidiendo a los inquilinos mas antiguos que hagan sitio para los nuevos… Estas actuaciones suponen un coste importante para las arcas municipales y un pequeño caos visual y arquitectónico donde cada centímetro cuenta y, la cantidad, impone su tiranía a la calidad. El resultado final es cualquier cosa menos bonito. Y es que, en un tema a “tan largo plazo”, deberíamos pensar con calma y no improvisar soluciones.

El de los cementerios es un problema que en absoluto está resuelto en la Sierra de Gata.

La “superpoblación” de nuestros cementerios viene siendo un problema tradicional en muchas localidades de España y, salvo en los casos de las grandes ciudades, deberíamos preguntarnos ¿Por qué?. ¿Por qué por ejemplo en Valverde, con 2 millones de metros de superficie, solo se dedican 3.000 para dar digna sepultura a sus vecinos? No es por falta de terreno, ni porque este sea caro, digo yo. Y objetivamente no lo es. Es, sencillamente, porque siempre ha sido así y, la tendencia natural de nuestra forma de ser, es conservadora, y bastante reacia a cualquier planteamiento que se salga del statu quo. Unamuno lo resumía diciendo “Que inventen ellos“. También denuncio falta de sensibilidad en este tema y de originalidad y realismo a la hora de plantearlo. 

Cuando he viajado siempre me han llamado la atención los lugares donde los ciudadanos vivos dan sepultura a sus vecinos. Dice mucho sobre ellos: el cementerio judío de Praga es una poesía visual, el marinero camposanto de Tabarca, rodeado por el Mediterraneo te transporta a época de los romanos, el propio de Trevejo, a la Edad Media, o, el suntuoso de La Recoleta en Buenos Aires a un museo neoclásico. Quien trata bien a los vivos, suele ser respetuoso con los muertos, siendo el único respeto posible el silencio, la limpieza, el orden y, sobre todo, una estética digna.

En artículos anteriores centrados en el turismo siempre he destacado que, la base del éxito, son los planteamientos novedosos (aquellos que marcan la diferencia respecto a la competencia) así como la adecuada potenciación de aquellos factores positivos inherentes a nosotros, (en el caso de La Sierra nuestro paisaje, comunicaciones y buen clima). Aparentemente el turismo y los cementerios tienen poco que ver (Luego veremos que algo si), pero, en la forma de afrontar una actuación con éxito, llámese turismo o cementerios, es fundamental pensar con originalidad, efectividad y a largo plazo.

Y que mejor planteamiento que convertir un problema en un beneficio. ¿Acaso empresas privadas o mixtas, incluso públicas, no están gestionando con éxito, eficacia y rentabilidad muchos cementerios dentro y fuera de España? Un cementerio puede, en lugar de generar gasto, generar beneficio, tanto si se gestiona de forma pública o de forma privada; y puede hacerlo siendo además bonito y digno. Es mas, necesariamente tiene que ser bonito y digno para generar esos beneficios.

Si la Sierra de Gata tiene terreno en abundancia y tiene un paisaje excepcional y fácil de mantener debido a su buen clima ¿Por qué no hacer cementerios naturales, semi-ajardinados, amplios, que se puedan pasear, baratos de mantener, atractivos, únicos…?

Y no hablo de modelos costosos de hacer y mantener que, aunque den beneficios y sean bonitos, exigen una altísima inversión inicial (Véase el Cementerio Jardín de Alcalá de Henares gestionado al 50% por el Ayuntamiento y Funespaña) si no de diseños mucho mas sostenibles, ecológicos, sin apenas inversión inicial, perfectamente adecuados a la Naturaleza y características de nuestra Comarca. Sirva de ejemplo el cementerio de Kerimäki en Finlandia.

Estoy imaginando un cementerio jardín, en Hoyos, cuya puerta de entrada fueran las abandonadas ruinas del Convento del Espíritu Santo. 

Este tipo de propuestas están abonadas a todo tipo de pegas por parte de los responsables de tomar las decisiones. Imagino que alegaran problemas de costes, de propiedad del suelo y problemas legales. Realmente, si hubiera voluntad política se darían cuenta de que los problemas son mínimos comparados con los beneficios, que podrían generar ingresos con muy poca inversión (O nula si hace desde una empresa mixta); también se darían cuenta de que los problemas de conseguir el suelo son facilmente subsanables mediante compra, expropiación o permuta (Tampoco hace falta tanto terreno, con par de hectáreas en el lugar adecuado hay capacidad de sobra). El último problema, el de la normativa sanitaria y urbanística, también, con voluntad política, tiene fácil arreglo; a fin de cuentas se trata de competencias autonómicas y, este tipo de tramitaciones, son frecuentemente en muchos municipios de España.

La Sierra de Gata cuenta además con la ventaja de unas instituciones relativamente desarrolladas y excelentes funcionarios que permitirían acometer con éxito este tipo de actuaciones: los propios ayuntamientos, la Mancomunidad que como macro estructura municipal podía definir actuaciones conjuntas que abarataran costes, ADISGATA que, como grupo de acción local podría definir proyectos que atrajeran los mínimos fondos necesarios de la Comunidad Europea para una actuación que encaja perfectamente en el desarrollo local y la optimización de la Naturaleza, la Diputación de Cáceres, siempre sensible a proyectos novedosos que aporten soluciones a largo plazo, los profesionales del ARI y la OGU de Hoyos, excelentemente cualificados para la gestión de proyectos ecológicos y urbanísticos como el que propongo, la propia Junta de Extremadura…

A todos estos responsables a los que este artículo pueda llegar, quiero permitirme el insistir en que estos proyectos de cementerios naturales no es fruto de ninguna alucinación por fiebre ni de un desvarío mental. Se trata de instalaciones que funcionan por todo el mundo, desde USA, a America del Sur pasando por todo el norte de Europa. Son algo probado, rentable, barato de hacer y que funciona. Es este caso no invento nada nuevo.

Además, estoy convencido de que este tipo de actuaciones serían beneficiosas para la Sierra de Gata por muchas razones:

Nos beneficiaría a los propios vecinos en la medida que dignificaría el respeto que merecemos los vivos y los muertos. Prefiero descansar bajo una encina, un roble, un castaño, un fresno o una humilde retama, que en el caos de nichos y tumbas desordenadas que se apiñan caóticamente entre cuatro muros. Los actuales cementerios dan una imagen fea y triste de la muerte; los que propongo hablan de un proceso en armonía con la Naturaleza. Un cementerio natural es un lugar de paseo y paz. Un cementerio como los que tenemos es un lugar de dolor y tristeza.

Nos beneficiaria porque no haría diferentes y la diferencia positiva es fácilmente comunicable. La Sierra de Gata sería conocida, ademas de por sus piscinas naturales, cascos antiguos, etc, por ser un lugar único donde la Naturaleza se integra armoniosamente en la el ciclo vital de sus habitantes.

Y, como decía al principio de este artículo, si bien un cementerio natural no es un producto turístico en si mismo, si puede serlo de forma indirecta. Pensemos que adquirir una concesión de 99 años para un pequeño terreno del Cementerio de la Almudena de Madrid puede suponer un coste superior a los 18.000 € (mas una cuota anual de mantenimiento). Nosotros podríamos ofrecer algo mucho mejor que eso por menos de la cuarta de su precio. Ya me imagino el anuncio “Disfrute de un largo descanso en la Naturaleza de Sierra de Gata”. Es verdad que el usuario no generaría gasto turístico, pero, sus familiares, al menos una vez al año, sí. Puede parecer irrisorio pensar que alguien elija un destino diferente a su localidad natal o lugar de residencia para pasar tan largas vacaciones, pero, desde luego, no lo es: los altos precios, la saturación de los cementerios urbanos, la tendencia a la ecología y el amor por la Naturaleza harían de la Sierra de Gata un destino definitivo muy atractivo. ¿Tan raro es que haya muchas personas que prefieran ubicarse definitivamente bajo un precioso olivar en lugar de “asardinarse” en un feo y estrecho nicho?

En la medida que el producto tuviera éxito, también generaría un beneficio económico a toda la Comarca derivada de los servicios auxiliares e indirectos que hay detrás de toda la parafernalia de la muerte.

En resumen, sugiero dar una solución definitiva al grave problema estético y de capacidad de los cementerios de Sierra de Gata mediante la implantación de modelos ya probados en muchos países de cementerios naturales, integrados en la Naturaleza y con un modelo de gestión que sea ecológica, rentable, atractiva y sinérgico con la economía y posibilidades de la Comarca.

 
 
 
 
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