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Año de gurumelos

Juan Romero | 08 de abril de 2013

Delicias de gurumelos
Delicias de gurumelos

Debido, cómo no, a las abundantísimas lluvias, se nos presenta un abril excepcional para la recogida de los gurumelos. No vamos a insistir en sus virtudes organolépticas porque ya todos los aficionados a las setas saben lo ricos que están. Turismo gastronómico, para tomar aquí o llevar a casa

Debido, cómo no, a las abundantísimas lluvias, se nos presenta un abril excepcional para la recogida de los gurumelos. No vamos a insistir en sus virtudes organolépticas porque ya todos los aficionados a las setas saben lo ricos que están. Sí queremos, por el contrario, señalar que además de un buen año para la amanita ponderosa (o gurumelo) también lo es para la peligrosísima amanita verna, que fácilmente puede confundirse con la anterior y que frecuentemente aparece en los mismos rodales.

Estos son los rasgos con los que Antonio García nos cuenta que podemos distinguirlas sin necesidad de microscopio. En primer lugar, la piel del gurumelo tiende a adquirir tonos marrones al salir de la tierra, mientras que la amanita verna mantiene el color blanco.

En segundo lugar, el gurumelo desprende un olor muy característico, fuerte, a tierra húmeda. La amanita verna no huele al recogerla, pero al cabo de unas horas huele mal.

Por último, las láminas del gurumelo, que al igual que la piel se ponen rosáceas, no llegan al tronco (son láminas decurrentes). Las de la amanita verna, por el contrario, si se pegan al tronco.

Si no tenemos experiencia en la materia, debemos clasificarlas y consultar a un experto hasta estar completamente seguros de que no cometemos errores, porque, como suele decirse, todas las setas se comen, pero algunas sólo se comen una vez.

Y hablando de comer, una vez que estemos seguros de lo que tenemos entre manos, podemos preparar los gurumelos de muchas maneras distintas aunque en el caso de esta seta es importante no pasarnos con la cocción, dejarla al dente. Podemos preparar, por ejemplo, unos gurumelos rellenos. Separamos el sombrero y con el tronco, ajo, perejil y jamón hacemos un picadito. Con este picadillo rellenamos el sombrero, salpimentamos, echamos aceite y metemos en el horno unos ocho minutos a 150º. Finalmente esparcimos unas almendras molidas y gratinamos.

También hemos preparado un ajoblanco de gurumelos sofriendo los gurumelos (mejor los que estén ya un poco mayores) con huevo y ajo. Cuando ya esté cuajado el huevo se tritura y se le añade agua, sal y vinagre. Y a partir de aquí lo completamos con lo que queramos, cebollino picado, uvas pasas picaditas.

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