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Un mes de encierro y movilizaciones del Campamento Dignidad Plasencia

Amaia Sánchez Jacinto | 01 de abril de 2013

Más de 130.000 personas se encuentran en Extremadura en situación de desempleo y de ellos, más de una tercera parte carece de ningún tipo de ingreso

Cuando oímos a los políticos hablar de economía suelen hacerlo en términos de macroeconomía. Oímos hablar de la prima de riesgo o de la deuda pública sin saber en qué medida nos afectan todos estos nuevos términos que hemos acuñado en los últimos tiempos.

Y sin querer restarle importancia, como ciudadana prefiero pensar que lo importante debería ser lo micro, lo pequeño, cada uno de nosotros, nuestra dignidad.

Eso es precisamente lo que lleva defendiendo el Campamento dignidad de Plasencia (y su hermano en Mérida) desde hace más de un mes, concretamente desde el 27 de Febrero. Encerrados en los anexos de la catedral de Plasencia siguen desarrollando su difícil pero fundamental tarea de reivindicar desde el movimiento social impulsado por personas de distintas convicciones, condiciones y edades un deseo común: exigir a nuestros gobernantes el rescate de las personas a través de tres medidas: la aprobación de una Renta Básica de los iguales Digna, solicitando la creación de 25.000 empleos públicos como forma de dinamizar la economía y demandando la inmediata paralización de los desahucios.

Desarrollaremos durante las siguientes semanas cada una de estas reivindicaciones, centrándonos hoy en la primera de ellas: la Renta Básica de los Iguales. Hasta el momento las 27.000 firmas contenidas en una ILP avalan la petición al Gobierno de Extremadura de la aprobación de una Ley que garantice el derecho de los extremeños en situación de desempleo a percibir una Renta de 600 euros mensuales como derecho de ciudadanía y no como una limosna. Extremadura es una de las Comunidades Autónomas con mayor impacto de la pobreza y más en los últimos tiempos. Más de 130.000 personas se encuentran en situación de desempleo y de ellos, más de una tercera parte carece de ningún tipo de ingreso. Las actuales AISES se manifiestan claramente insuficientes ante la nueva situación planteada; las restricciones en el acceso así como la burocracia para su tramitación y reconocimiento hace que demasiadas personas queden fuera de su cobertura. Además, su carácter asistencial y excepcionalidad (pues se plantean únicamente para situaciones de emergencia social) hace que las AISES impliquen una sensación de limosna y servilismo en las personas que las perciben.

La Renta básica, no se plantea como una limosna, sino como un derecho dentro de un estado de Bienestar que fomente la igualdad, que implique el reparto de la riqueza y contribuya a eliminar la pobreza y la marginación social. La creación de una figura como la Renta Básica se hace necesaria como mecanismo de protección de los ciudadanos frente a la depredación voraz de los mercados y los gobiernos. Que dote a los ciudadanos de la suficiente seguridad para poder acceder a bienes necesarios como alimentación, vestido o vivienda. Que permita decidir entre trabajar por cuenta propia o ajena o poder ejercer libremente la movilización social sin miedo a ser despedido.  Igualmente, contribuye a reducir los niveles de pobreza y exclusión.

La gran pregunta es: ¿Hay dinero para ello? Por mucho que les pese a nuestros gobernantes y traten de convencernos de lo contrario, la respuesta es sí. Podemos obtenerlo fijando una verdadera fiscalidad progresiva (que pague más quien más tiene) y no como ahora que quien más tiene también es quien tiene más posibilidades de pagar menos por las mil y una argucias plasmadas en la legislación, reasignando el gasto público (estableciendo prioridades), por ejemplo disminuyendo los gastos en defensa y otros grandes gastos superfluos que darían para otro artículo) o persiguiendo realmente el fraude fiscal.

    Extremadura se encuentra en pleno proceso de negociación de la Ley que regulará la Renta Básica en nuestra Comunidad Autónoma. El pasado día 26 de Marzo se aprobó el anteproyecto de Ley. Desde los campamentos dignidad de Mérida y Plasencia han anunciado que iniciarán una campaña de escraches a favor de una Renta Básica digna. Pretenden de esta manera que nuestros políticos se sienten a escuchar sus propuestas y que la Ley que salga del Parlamento de todos los extremeños dé una respuesta satisfactoria al mayor número de personas posible, recordándonos a todos ese lema que ya han hecho suyo: ¡SI SE PUEDE!

 

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