País de ovejas, gobierno de lobos

Todo le pareció distinto a aquella última cita. Sobre las cinco de la tarde acudió a la estación de cercanías, abarrotada de gente, que esperaba el tren de los servicios mínimos. Uno cada hora. Murmullos, gritos, cánticos. Intercambios de pegatinas y de cartelería con eslóganes con juegos de palabras de paz/pan y pan /paz.

Usura en tiempo de crisis

“Manda güevos”, como se le escapara a un avezado político en sede parlamentaria, que una ley decimonónica esté causando tanto daño y tanto dolor entre la gente de bien.

Manifiestos para todos los gustos

Como si de café para todos los gustos se tratará, los tres manifiestos difundidos hasta ahora, ante la cortina de humo soberanista lanzada por el gobierno de la Generalitat de Catalunya, han contentado, en mayor o menor medida, a todos los sectores de la política nacional.

Cabrito al estilo tradicional. Uno de cada tres extremeños en paro

Filiberto Rodríguez no cabía de satisfacción. Su proyecto soberanista había tenido eco en toda la prensa nacional y autonómica y tanto diarios como emisoras de radio y de televisión daban la noticia y la comentaban en los partes, telediarios y tertulias del momento. Los artículos de opinión fluían con la rapidez que se publicaba el papel impreso.

La izquierda desfondada

Los resultados de las elecciones autonómicas gallegas nos han revelado un astuto, cuando no hábil pícaro-picarón, Alberto Nuñez Feijoo que supo convocar unas elecciones, como debe hacer todo buen líder que gobierna, para ganarlas.

ENTRETENGAMOS que algo queda

Cuando un país está al borde del precipicio,considerando en dar un paso al frente,sirvamos a la carta pan y toros o pan y fútbol,juguemos a la barbaridad más increíble,al juego de las ideas descabelladas,que es como decir política ficción a lo bestia,entonces entretengamos… que algo queda.

Mucha, mucha policía

La reiterada costumbre de generalizar los juicios de valor sobre una actividad normal y sobrevalorarla en el hecho singular hace que, en muchas ocasiones, saquemos de contexto los hechos acaecidos.

JOAQUÍN EN SU RINCÓN o el derecho de vivir en paz

Aquella tarde Joaquín llegó al café-bar con el mismo cansancio con el que llegaba día tras día. Un cansancio histórico acumulado en los largos años de bregar por los surcos de tierra ajena. Más de medio siglo golpeando los terrones con las manos heridas, mimetizado con el barro, mientras el frío del carámbano de las mañanas se hundía en el tuétano de los huesos.

Santiago Carrillo: ni se conformó, ni se resignó

Costaba creer que un hombre de tan avanzada edad, una persona que navegaba ya en las páginas de la historia, pudiera estar dispuesto a acudir a la llamada de una Asociación de un lugar que le gusta la esencia de pueblo, aunque hoy sea denominada gran ciudad.

El estornudo de la Castellana de Madrid

No era su mejor día. Sabía de la cita social que le convocaba y, a pesar de todo, se levantó tarde, cansado del trajín de la semana. Por eso, cuando llegó al tren de cercanías, la estación rezumaba el sosiego de cualquier sábado a las once de la mañana y él, todavía perezoso, dejó escapar el primer convoy, mientras introducía dos monedas, de dos €uros cada una, por la ranura de la máquina.