El incendio en la Rivera de Acebo: Despropósitos

NOTA. Sabedores que pocos son los lectores que llegan hasta el final del texto, esta dirección señala que NO comparte el contenido del artículo de nuestro querido colaborador Domingo Domené.

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Hasta donde sabemos el pasado incendio en los tres pueblos de la rivera de Acebo (Acebo, Hoyos y Perales) es el más grave y el que ha afectado a más gente en toda su Historia. Los resultados del incendio son desoladores. Cuando uno se acerca a Acebo detrás de la villa se ve la sierra de Jálama. Antes esa sierra era una delicia de verdor, ahora es un enorme manto de negrura, todo el monte bajo y los pinares han desaparecido. En Hoyos y Perales aunque también grande al daño ha sido ligeramente inferior porque hay más vegetación autóctona (robles y castaños) que en Acebo. ¿Cómo ha podido ocurrir esa desgracia?

 Me acerco a Acebo y hago la pregunta anterior. De las respuestas deduzco que el número de despropósitos de las autoridades o sus agentes es elevado.

Por lo visto el incendio comenzó en las proximidades de la carretera que va a la piscina natural de Jevero, una zona de fácil acceso y no mucha vegetación. Los vecinos avisaron y “los de amarillo” lo dieron por apagado tras unos trabajos no muy duros. Por lo que dice la gente “los de amarillo” no se enteraron de nada porque al poco tiempo el fuego se reactivó. Un grupo de vecinos fue al ayuntamiento y se ofreció voluntario para ir a extinguir el fuego. Nadie le hizo caso y poco menos que se le echó por incompetentes y entrometidos: esa era tarea de “los de amarillo”. (“Los de amarillo” son los forestales, que por lo visto son de dos clases, unos dependientes de la Junta de Extremadura y otros no sé de quien). Resultado: un fuego minúsculo se extendió y se hizo incontrolable. 

En lugar de admitir la poca eficacia de “los de amarillo” para explicar la extensión del fuego, se recurrió a explicaciones capciosas que entran en el terreno no sé si de la estulticia o de la ignorancia. Incluso al presidente de la Junta le he oído decir que esa extensión se debió a un cambio en la dirección del viento. Que el señor presidente de la Junta, médico de profesión, diga eso no me extraña nada, lo que me extraña es que sus consejeros no le hayan hablado de algo que se llama brisa de montaña que hace que por la diferencia de temperatura entre la cumbre y el valle en parajes de sierra el viento cambie de dirección dos veces al día incluso en días tranquilos. Y me extraña que “los de amarillo” o sus jefes no tengan eso en cuenta y que tampoco tengan en cuenta que dos veces al día hay un equilibrio térmico entre la cumbre y el valle a consecuencia del cual no hay ningún tipo de viento. Y que cuando se produce ese cese del viento es el momento adecuado para hacer contrafuegos porque el fuego en la sierra como mejor se combate es con el fuego. 

Los hombres del campo, los de Acebo, no tendrán grandes conocimientos sobre la brisa de montaña, pero saben por experiencia, desde cuando tenían que separar el grano de la paja, que existe (aunque no la llamen así) y saben cómo obrar para controlar sus efectos perniciosos. Y sé que lo saben porque en otros tiempos me tocó luchar junto a los de otro pueblo contra el fuego, y siempre tuvimos éxito. El despreciar el ofrecimiento que hizo el grupo de voluntarios de Acebo es un despropósito y una insensatez propia de mandamases que no debieran serlo.

Parece ser que otra cosa anómala fue la evacuación de los vecinos de Acebo. El jueves por la noche comenzó por la parte inferior del pueblo, la más alejada del incendio; es decir: de la forma más irracional. Se dice que entre los primeros evacuados estaban los obreros acogidos al PER. A los vecinos de la parte superior los subieron a un autobús a las 4 de la mañana; los tuvieron sentados en él una hora después de la cual les hicieron bajar porque no se podía ir a Hoyos ya que el fuego había cortado la carretera (Con los medios humanos y mecánicos que ya había ¿cómo se dejó cortar una carretera?). Regresaron a sus casas, pasaron la noche sin asfixiarse (si no se hubieran ido a los evacuados tampoco las habría pasado nada) y el viernes por la mañana cuando el fuego se aproximaba a las casas algunos marcharon con sus propios coches a Moraleja.  

Me da la impresión que la evacuación de los vecinos de Acebo, Hoyos, Perales e incluso los de Trevejo es una muestra de la erótica del poder, de mandar por el placer ¿orgásmico? de mandar y más aún si el mandato, la orden no tiene sentido. Ejemplo: hace poco echaron a arder en una localidad catalana miles de neumáticos. Sospecho que el humo de los neumáticos es más peligroso que el de los pinos. A los vecinos catalanes se les pidió que cerraran las ventanas, no que se marcharan de sus casas adonde pudieran como se les dijo a los de aquí. 

En Hoyos la descoordinación entre los jefes de las diversas cosas o instituciones debió ser similar a la de Acebo. El fuego del monte se extendió a una cochera. Por lo visto “los de amarillo” estaban próximos con una motobomba. Se les pidió ayuda. La negaron porque, según dicen que dijeron, ellos no pueden actuar en incendios urbanos, eso les corresponde a “los de rojo” (los bomberos) y al revés. ¿Será verdad ese despropósito, tan absurdas pueden ser las normas administrativas? El fuego acabó quemando una casa.  Se cree que algún vecino va a interponer una querella por vía penal. 

Después de hablar largo y tendido con gentes de toda condición en Acebo y Hoyos me atrevo a sacar unas conclusiones (en Perales no me detuve porque con lo oído en los otros pueblos ya tenía bastante para que al alma se me cayera a los pies): 

-Las pérdidas derivadas por el fuego en la rivera de Acebo hubieran sido menores si las autoridades para magnificar su papel de salvavidas e incluso de salvapatrias no hubieran exagerado la peligrosidad, lo que hizo que las casas rurales y otros alojamientos turísticos quedasen-y sigan- vacios. 

    -El incendio en los pueblos de la rivera de Acebo ha sido mayor de lo habitual porque el desgobierno y la descoordinación entre los diversos gobiernos (local, regional, nacional) también ha sido mayor.

    --El incendio en los pueblos de la rivera de Acebo ha sido mayor de lo habitual porque a los vecinos no se les dejó colaborar y se les impidió alejar del fuego a sus animales.

    -El incendio en los pueblos de la rivera de Acebo ha sido mayor de lo habitual por la carencia de un plan para combatir situaciones similares.

    -El incendio en los pueblos de la rivera de Acebo ha sido mayor de lo habitual  porque la Junta de Extremadura pone trabas para la limpieza de las fincas y de los ríos. Se dice que la Consejería de Medio Ambiente no permite que el ganado vaya por el cauce del río porque contamina el agua y no deja cortar o podar los árboles del cauce del río que de una u otra forma penetran en las fincas aledañas.

-El incendio en Acebo ha sido mayor de lo habitual porque aunque el ayuntamiento ha habilitado una pista con fuentes para poder subir a Jálama no es capaz de limpiar los caminos rurales. 

    -El incendio en Acebo ha sido mayor de lo habitual  porque gran parte del campo es un vertedero, ya que en el municipio no existe un punto limpio y la gente tira los trastos viejos donde puede.

    -El incendio en Acebo ha sido mayor de lo habitual  porque hay un elevado número de construcciones ilegales que han quedado desprotegidas ante el incendio. Algunas tuvieron que ser desalojadas complicando las tareas de extinción. (Si el SEPRONA, Hacienda a través de fotografías aéreas o quien sea se diese una vuelta por los campos –los de aquí y los de allí- se evitarían construcciones ilegales cuya situación es similar a la de las piscinas de Atenas: sólo las declaran y pagan impuestos por ellas los honrados que la gente llama tontos).

    Veo en tv que la Junta de Extremadura va a organizar una comisión para estudiar la reconstrucción de la comarca. Me temo lo peor, me temo que de esa comisión formen parte politiqueros urbanitas que cuando vienen a los pueblos lo hacen en plan Indiana Jones o visitante de las reservas masai.

P.S. Recomiendo la lectura de la entrada De Beatriz Calvo Villoria en Facebook el día 8-8-2015. Me uno a su petición de que cuando se repueblen forestalmente las tierras ahora quemadas (si es que alguna vez se repueblan) se hagan con vegetación autóctona y no la alóctona –pinos sobre todo- de las repoblaciones del franquismo. Entonces eran necesarias para hacer pasta de papel ya que España tenía poco dinero para comprarla. Se prefirió la Economía a la Ecología. Hoy deben ser ambas compatibles. 

NOTA. La dirección de este diario NO comparte el contenido expresado en este artículo por nuestro querido colaborador, Domingo Domené.

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