Hace ahora 10 meses que abrió sus puertas al público la Hospedería Conventual de Sierra de Gata de San Martín de Trevejo. Es momento de hacer balance.

Pido al lector que sea paciente y llegue hasta el final de artículo, pues, contra lo que pueda parecer en el desarrollo del mismo, no es mi intención que esta Hospedería se cierre ni que pase a manos privadas; si no, todo lo contrario, que sirva para el fin estatutario para el que fue creada: potenciar la industria turística de Extremadura.

En uno de los primeros artículos que publiqué en www.sierradegatadigital.es recordaba que la puesta en marcha de este alojamiento ha supuesto mas de 1.100 millones de pesetas para el contribuyente y que, su coste por habitación, superaba los 36 millones, o sea, mas de 220.000 euros por estancia doble. El mayor coste por habitación de todas las Hospederías levantadas por la Junta de Extremadura y 10 veces más de lo que hubiera gastado un particular con dos dedos de frente para poner en marcha y poder amortizar un hotel rural.

Los arquitectos responsables del proyecto manifestaron en el XI Congreso Internacional de Rehabilitación del Patrimonio que “su propuesta pretendía respetar al  máximo la edificación existente salvo pequeñas actuaciones que no desvirtuarían su carácter, realizando una mera labor de rehabilitación y consolidación” . Menos mal porque, personalmente, jamás había visto convertir un claustro del siglo XV en algo parecido a una terminal aeroportuaria provinciana de nuevo rico, plagada de cerámica vitrificada, cristal y acero, aislada del excelente clima mediante un techo acristalado permanente sucio que hará las delicias de los suministradores de electricidad en verano y los de propano en invierno.

Imagino que, si un particular hiciera algo parecido en un edificio protegido por Patrimonio, estaría en una prisión de alta seguridad.

Gustos a parte, vayamos con las dos únicas razones por las que, según la Junta de Extremadura, se justificaba excepcionalmente la irrupción de la Administración Pública en un ámbito comercial privado como es la hostelería: el fomento de la industria turística en aquellas zonas de gran potencial turístico donde la iniciativa privada no fuera capaz de cubrir la demanda y la rehabilitación de patrimonio de especial valor.

Dejando de lado el desastre constructivo y estético a un astronómico precio, el edificio se ha “rehabilitado” pero, ¿Se hizo algún estudio que demostrara que los alojamientos de la zona eran incapaces de cubrir la demanda? En absoluto, y, si se hizo, no se hizo bien. Estoy en condiciones de afirmar que jamás ha habido en Sierra de Gata una demanda turística superior a la oferta existente. Lo digo yo, que llevo casi 20 años dedicado al turismo en Sierra de Gata y lo dicen el resto de los empresarios de la Comarca. Y lo dicen las estadísticas del INE. Así pues la Hospedería incumple la causa legal por la que fueron creadas de cubrir nichos de mercado con demanda, muy al contrario la perjudica a la oferta pre-existente. Creo que, técnicamente es ilegal, pero, no tengo dudas de que es “injusta”.

Y esto es bastante serio, por que la Administración, como todos sabemos, se dedica precisamente a “administrar” los recursos público en beneficio del ciudadano; cuando irrumpe en determinadas áreas, como en este caso, que puedan resultar perjudiciales para el administrado, debe sopesarlo con mucho cuidado, definir los beneficios indirectos y tasar perfectamente las causas por las que actúa de esa manera.

Imaginemos que para relanzar la economía de la Comarca, en lugar de hacer una Hospedería, hubiera rehabilitado una edificio y abierto un taller de cambio de neumáticos a precios de risa con el objeto de atraer muchos clientes. ¿Qué dirían los propietarios de los talleres existentes cuya situación no es precisamente boyante? No veo la diferencia. En ambos casos la Administración irrumpe en un ámbito privado en perjuicio del administrado y. Lo que es peor, a su costa.

Y vayamos con los precios. Cuando el Presidente Monago inauguró el engendro manifestó y, todos los medios (incluido este) recogieron, el titular de que “Las Hospederías no realizarán competencia desleal al sector turístico extremeño”. Una vez más el titular ha sido, precisamente, la gran mentira. La Hospedería de San Martín oferta actualmente plazas en habitación doble con desayuno por 31,5 euros por persona. ¿Alojarse en un convento del siglo XV recién rehabilitado por 1.100 millones de pesetas y pagar 30 euros por alojamiento y desayuno no es competencia desleal?

Según el art. 17  de la Ley 3/ 1991 sobre competencia desleal, la “venta a pérdidas” está prohibida cuando forme parte de una estrategia encaminada a eliminar a un competidor o grupo de competidores.

Es verdad que sería difícil de probar que se trata de venta a pérdidas, ya que, para ello, deberíamos conocer sus cuentas y es que, a pesar de que las Hospederías se hacen y se gestionan con dinero público, esta participación de la Junta de Extremadura, (que de ser directa estaría sujeta a altas exigencias de transparencia y publicidad) queda velada no por una, sino por dos sociedades anónimas interpuestas: GIEX, con un 100% de capital público, que a su vez es la accionista de la totalidad de GEBIDEXSA, la verdadera gestora instrumental de las Hospederías. Ambas empresas han sido amonestadas por el Tribunal de Cuentas por numerosas irregularidades tales como no elaborar presupuestos de explotación en base a las subvenciones recibidas, disparidad de criterios en relación con la naturaleza de los fondos percibidos,  no imputación de cantidades, etc, etc…

No obstante, parece razonable pensar que con esos precios la Hospedería no puede obtener beneficios, y, por lo tanto, sería una venta a pérdidas.

Por otro lado, dicha estrategia contablemente “kamikaze” sólo se comprende bajo la estrategia de quitar cuota de mercado a la competencia privada, lo cual supone en la práctica, su desaparición a corto plazo. Si esto ya sería un comportamiento injusto de llevarse a cabo por una empresa privada en perjuicio de su competencia, el que se haga por parte de la administración pública pone de manifiesto una situación tremendamente perversa y absurda.

Pedía al lector paciencia para que comprobara que no es mi deseo el cierre o pase a manos privadas de las Hospederías que compiten con los particulares del entorno. El cierre sería renunciar a una millonaria inversión pública y pérdidas de puestos de trabajo;  y, el pase a manos privadas, algo imposible en estos tiempos, salvo que se haga bajo intereses espurios ajenos a la verdadera explotación (algo de lo que la Junta de Extremadura ya sabe debido a sus nefastas experiencias).

Los actuales gestores de las Hospederías me recuerdan a los espagueti Wetern de los años 70. Se podrían llamar “El Feo, el Malo y el Tonto”. “Feos” por el pésimo gusto y falta de sensibilidad de la rehabilitación, “Malos” por la perversidad que demuestran atacando a la competencia privada que los financia vía impuestos y “Tontos” porque, en su falta de talento y profesionalidad, ignoran que tienen escenarios mucho más rentables en los que podrían obtener beneficios y conseguir su objetivo estatutario de fomentar el Turismo para nuestra región.

Y es que, en su presbicia cósmica y/o falta de formación, no se da cuentan de que tiene un mercado diferente y mucho mas rentable del que tenemos los hoteleros privados.

Si usted hubiera invertido 7 millones de Euros en rehabilitar un convento del siglo XV con 30 habitaciones y a su vez tuviera una red de ese tipo de alojamientos en Extremadura ¿Vendería habitaciones a 30 euros? Le aseguro que no.

La poca capacidad de los alojamientos privados, que apenas llegan a 10 habitaciones, y su falta de infraestructura de transporte y actividades, les imposibilita para negociar con turoperadores y por lo tanto para atraer turismo extranjero. Las Hospederías si pueden. Los particulares no.

El público extranjero es para la mayoría de las cadenas hoteleras españolas entre el 50% y el 80% de su negocio. Salvo para la Red de Hospederías de Extremadura que ni si molesta en traducir su web.

Imaginen por un momento que la Hospedería de San Martín oferta habitaciones en un convento del siglo XV en una de las zonas mas atractivas de España por 50 euros (ya ganarían un 40% mas) a turistas rusos, japoneses, americanos, del norte de Europa… Se las quitarían de las manos. Imaginen que le ofertan paquetes combinados por toda Extremadura en las diferentes Hospederías… De esta forma conseguirían un triple objetivo: ganar más dinero, promocionar el turismo el la región con un sector que no puede cubrir la iniciativa privada, y no hacer competencia al sector privado.

A pesar de los medios con los que cuenta la Junta de Extremadura, la página web de la Hospedería Conventual Sierra de Gata, (a pesar de disponer de apartados en alemán e inglés) al día de hoy, no está traducida a ningún idioma. Sencillamente vergonzoso. Y luego nos quieren dar lecciones de “internacionalización” y “marketing digital” para salir de la crisis. Ni siquiera se plantean buscar público extranjero, a pesar de que serían para la Hospedería la natural y legitima fuente de ingresos.

En su miopía solo se dedican a luchar con malas artes para atraer el público de los alojamientos rurales que, para cualquier cadena de hostelería sería un target marginal. Tontos y malos.