Sólo una obra tan ingente como la del diccionario geográfico conocido como “El Madoz”- Pascual Madoz -, hombre muy relevante, entre 1846 y 1850, reuniría en ¡dieciséis tomos!, los datos geográficos del mapa español, con una serie de reseñas muy útiles para conocer la pequeña historia de los pueblos españoles. De ahí, que quiera ofrecerte, amigo lector, muy abreviadamente, cuanto reseña en el aludido diccionario, las características de Villanueva de la Sierra. Desconozco las fuentes en que bebería en esa gigantesca obra, de gran valor, para asomarnos al pasado de nuestros pueblos.

 Antes de citar a nuestra localidad, dedicará unas líneas, al otro Villanueva de la Sierra, situado en la provincia de Zamora. De todos modos, trataré de resumir, en la medida de lo posible, los datos correspondientes a Villanueva de la Sierra, provincia de Cáceres. Alude, al principio, a la pertenencia de Villanueva a la Audiencia territorial de Cáceres. La distancia, en leguas, son 14; y Villanueva pertenecía al partido judicial de Granadilla – 4 leguas - y a Coria, 3. Alude a la situación de Villanueva en la sierra de Dios Padre; el clima es templado; y se padecen fiebres tercianas. 

Villanueva tiene 300 casas de dos pisos y (son) bastante cómodas. Tiene una plaza y 9 calles empedradas. Tenía cárcel y un palacio que fue del antiguo señor del pueblo, hoy de un particular. La escuela estaba dotada con 3000 rs – reales – de los fondos públicos. Y asisten 70 niños. 

La iglesia, acogida a Nª Sª de la Asunción, cuenta con un curato de primer ascenso. En las afueras del pueblo, al norte, se alza la ermita del Cristo de la Salud y al sur el cementerio. 

El pueblo se abastecía de dos fuentes y otras de excelentes calidades, situadas en las afueras. En su término, abundan “viñas y olivares que ofrecen deliciosos paseo y una vista agradable”. Después se cita con qué pueblos limita; y alude a “una pequeña dehesa carrascal con algunas encinas, robles y alcornoques. Y tres cortos valles para prado; y todo lo demás cuajado de olivos, parras y frutales, con alguna tierra de labor. Le bañan los arroyos Trasgas y Pedroso, de escaso caudal. El terreno es desigual y el correo se recibe en Granadilla por valijero, dos veces a la semana. Se cultiva trigo y centeno; el ganado, cabrío y lanar. Abunda la caza. Hay trece molinos de aceite y cuatro, de harineros; se importan cereales, hierro y comestibles. 

La población consta de 1.947 almas. Y fue villa de señorío del conde de Encinas. Antiguamente, se llamaba Villanueva del Obispo. 

Creo que, cuanto he copiado, de manera fielmente, ha de ser de curiosidad  y comentario para cuantos leyeren estas líneas, gozosas por lo que significan para cuantos compartimos el mismo sol y el mismo aire, porque el pozo es medianía. Así quiero que conste, para cuantos lo leyeren y se deleiten con estos datos.

Mi tarea ha sido gozosa, a pesar de la brevedad y, muy contento, por esa mirada al pasado. No olvidemos que el hombre es pasado y presente.

 Juan Antonio Pérez Mateos, escritor y periodista. 

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