En Australia, a principios del siglo XX existían más de seiscientas lenguas aborígenes distintas. A día de hoy apenas queda un puñado. Las instituciones educativas se aplicaron concienzudamente para destruir ese inmenso legado cultural y lo hicieron de una manera consciente. De hecho, hasta presumían de ello. La herramienta principal de la que se sirvieron fue la aculturización.

En Australia, a principios del siglo XX existían más de seiscientas lenguas aborígenes distintas. A día de hoy apenas queda un puñado. Las instituciones educativas se aplicaron concienzudamente para destruir ese inmenso legado cultural y lo hicieron de una manera consciente. De hecho, hasta presumían de ello. La herramienta principal de la que se sirvieron fue la aculturización. Mezclaban a los niños de las distintas tribus en un mismo colegio, al que cada niño iba con su propia lengua. Pero como para comunicarse con los demás debían usar el inglés, cuando crecieron olvidaron sus lenguas, ya no las utilizaban: sus amigos, sus compañeros, todos hablaban inglés. Y de ese modo fueron desapareciendo una detrás de otra.

La existencia de la fala es un milagro que se debe a un único factor: el relativo aislamiento de Us tres lugaris. Generación tras generación, los niños han aprendido la fala en su casa y, aunque su escolarización fuera en castellano, tan pronto como sonaba el timbre y salían al patio, la fala volvía a reinar. La fala ha sobrevivido no porque fuera la lengua en la que los padres hablan a los hijos, sino por que es la lengua en la que los niños hablan entre ellos. El día que esto deje de ocurrir, la fala desaperecerá.

Y ese día puede estar mucho más cerca de lo que pensamos por culpa de la persistente miopía de las autoridades educativas. Ya fue un error del anterior gobierno (especialmente incomprensible dada la procedencia de la consejera) su empeño en hacer un instituto para toda la sierra en Valverde. Ese instituto era una amenza para la fala porque es evidente que se hubiera impuesto el uso del castellano.

Pero la situación actual del IESO Val de Xálima es todavía mucho más preocupante. Al parar las obras una vez ya iniciadas, el gobierno de Extremadura ha dejado este centro en una situación muy precaria. La visita sorpresa del secretario general de educación, César Díez Solís, acompañado de técnicos de la consejería, y su empecinamiento en no continuar las obras nos hace temer que los niños que actualmente cursan allí sus estudios se vean desplazados a otros centros educativos. Si esto llegara a suceder se habría firmado el acta de defunción de la fala.

La misma fala que fue declarada Bien de Interés Cultural por el gobierno de Extremadura en el año 2000 y por la que nada han hecho desde entonces. La misma fala que defendemos a capa y espada cuando vienen investigadores y políticos de Galicia queriendo hacer suyo algo que sabemos que es nuestro. Ellos protegen e investigan lo que aquí las autoridades ignoran o maltratan.

Lo que nos diferencia nos hace ricos y Us Tres Lugaris poseen un patrimonio cultural extraordinario, algo que muy pocos pueblos en España pueden presumir de tener. Esta excepcionalidad debe defenderse. Us Tres Lugaris deben tener sus propios centros educativos porque de ello depende que las nuevas generaciones sigan hablando en fala o que la fala quede sepultada en libros. De nada sirve derrochar el dinero en un museo o en un centro de estudios de la fala, cáscaras vacías, para decir a los visitantes que aquí se hablaba una lengua que nosotros hemos dejado morir.