La Sierra de Gata, pulmón de Extremadura, merece la deferencia de instituciones comarcales, regionales y nacionales, de asociaciones y de toda aquella gente que así lo desee. Agradecidos quedamo

Sergio Franco Topo. Acebo.  En Jevero

El pasado lunes 17, en el Centro de Mayores Laureano, se reunieron los vecinos y vecinas de Acebo convocados por la Plataforma Somos Sierra de Gata, que contó con la presencia del alcalde de esta localidad Javier Alviz.

Vaya por delante mi agradecimiento, como acebano, por esta iniciativa surgida. No me cabe la menor duda, y es obvio decir que se trata de gente de bien que intenta poner su esfuerzo voluntario, generoso y altruista en pro de esta complicada empresa de reconstruir la parte de la Sierra abrasada por este devastador incendio. Incendio, parece que no hay dudas, ejecutado por manos malignas  y ordenado por mentes perversas. 

Tal vez, por añadir algo a corregir en futuras convocatorias: se echó en falta la presencia en la mesa de coordinación de vecinos y vecinas de Acebo, naturales del pueblo, conocedores de nuestro entorno y los mejores asesores para esta difícil situación. No habría estado de más, tampoco, la presencia de representantes de todas las asociaciones constituidas al efecto. Si no lo hacemos así caeremos envueltos en nuestras propias críticas a otras actuaciones recientes y daremos por bueno el eslogan de “todo para el pueblo sin el pueblo”.

Los afectados de Acebo se quejaron, con toda la razón, del abandono que sufre el campo en esta localidad serragatina y se mostraron vigilantes y vigías de lo que está sucediendo en torno al incendio, comprometiéndose a encontrar métodos y maneras para que las cosas se hagan bien a cuyo efecto, a través de la Plataforma autora de la convocatoria, se pretende la creación de grupos de trabajo sobre los temas urgentes y la coordinación con el resto de plataformas y grupos de afectados.

Es urgente, según manifestaron los presentes, atender a las personas y bienes más perjudicados con ayudas personales y económicas, vengan estas de la administraciones, de los gestos solidarios o de las aportaciones voluntarias. También es inaplazable atender a los animales que han perdido sus pastizales, continuando con la entrega de alpacas de pasto desde la Diputación Provincial de Cáceres. Se debe, a medio plazo, mejorar los planes de protección del monte y de los pueblos creando un paisaje renovado y escuchando a los que llevan toda la vida en el campo.

Por eso las primeras medidas se están centrando en recabar ayudas económicas,  canalizar el esfuerzo hacia lo más urgente, arreglar los caminos de acceso a las diferentes zonas y limpiar el monte. Acebo tiene en su término la presa del Prado de la Monja que abastece de agua potable a varios pueblos serragatinos, siendo una necesidad prioritaria evitar que pueda llegar a encenagarse de tierra y ceniza, lo que originaria una verdadera paradoja en el pueblo del agua y generaría otro grave problema.

En segundo lugar, la preocupación se dirige a como preparar el suelo, con diques de contención, para evitar la erosión del suelo y el arrastre de la ceniza que se producirá con las lluvias de otoño e invierno, agravándose a corto plazo la alimentación del ganado y a medio plazo la reforestación, que se espera replantee y reordene el espacio con especies autóctonas, eliminando el pino pinaster que tanto daño ha causado, y buscando el apoyo legal para u cambio de arbolado que permita la mejora del ecosistema. 

Es de agradecer la presencia, en este tipo de reuniones, de la máxima autoridad local, el  alcalde de Acebo, que desistió de asistir al partido solidario, para con Sierra de Gata, del equipo de fútbol del Cacereño para asistir a esta. Es el gesto solidario del Cacereño una muestra más de las muchas que se están sucediendo en Extremadura y en el resto de España y que los pueblos afectados agradecemos con el corazón en la mano. Una de las últimas que me ha llegado es la concentración y visita de una marcha motera por los nuestros pueblos. Bienvenida sea la marcha y bienvenidos serán ellos.  En este sentido de apoyo solidario entendimos también la visita del dirigente socialista Pedro Sánchez.

Informó el Alcalde de Acebo, que no hay ayuda económicas previstas, dentro de la legalidad vigente, para todo aquello que es asegurable, por lo que se quedarán fuera de esta posibilidad las casas y las fincas rurales, debiendo intervenir, si se cree conveniente, desde los fondos que se acumulen de particulares en la cuenta abierta al efecto. El Ayuntamiento de esta localidad ya está recabando datos de los daños causados en fincas y baldíos.

Quedó patente la intencionalidad de limpiar todas las fincas particulares afectadas por el incendio y replantarlas, pero hay que tener en cuenta que, estas fincas, no son rentables económicamente por lo que si no hay subvenciones al producto difícilmente podrán mantenerse en el tiempo. Desde este Serragatino Digital hemos denunciado el bajo precio de los productos del campo y de los derivados de la ganadería, llegando a denunciar, por poner un ejemplo entre otros, el bajo precio de la aceituna de mesa que no consigue llegar al euro el kilogramo. En nuestro atrevimiento, llegamos a reivindicar la subvención, desde las administraciones competentes, por encima del precio puesto por el acaparador, hasta llegar al euro, porque nosotros preferimos la subvención por nuestros productos que la limosna para comer o limpiar las fincas. Bueno, pues así es todo, el ejemplo es extensible al resto de la producción existente, aunque la ganadería si disponga de alguna que otra subvención.

Otro de los problemas surge de las dificultades de la administración del Estado, legislando de forma severa, alejada y ajena a las necesidades reales de los montes, obstaculizando su desarrollo lógico. La Confederación del Tajo, por ejemplo, pone muchas dificultades a la limpieza de ríos, regatos y regateras, impidiendo el pastoreo de orilla y, muchas veces el riego. La superprotección ecologista, en su buena voluntad, impide a veces laboreos necesarios para la limpieza de clareo de las diferentes zonas y sus accesos, sobre todo en las de valor ecológico y paisajístico. La limpieza de bosques y fincas ha quedado muy restringida por los permisos exigidos, lo que supone que se abandone y seque la basura en la propia finca. Antiguamente se marcaban quemas por temporada, lo que facilitaba la labor. Yo particularmente, con toda humildad, creo que la legislación aprobada en los últimos años ha puesto tantas puertas al campo que lo ha acabado cerrando. La sensación que se palpa entre la gente se resume en la frase: “Están haciendo difícil lo fácil”.

Los estudios, a largo plazo, deben entender la necesidad de eliminar el pino, proveniente de la errónea reforestación del Icona de los años sesenta y setenta o aislarlo en pequeños pinares, como se hacía antiguamente, y limitarlo al suelo que no permita otro tipo de plantación. En definitiva devolver los valles y los tesos al monte bajo y al arbolado autóctono, permitiendo la vuelta de los animales para el pastoreo. Una economía local respetuosa con un medio ambiente agrícola, ganadero y maderero, pero también de alto valor ecológico y paisajístico que ha permitido abordar la industria del turismo rural y recrearnos de la maravillosa visión de la naturaleza. No debemos olvidarnos de la fauna salvaje. No se les oye y eso es preocupante aún sabiendo que, en muchos casos, están volviendo. Contentos de que muchas especies protegidas se hayan salvado.

En esta busqueda de solucionar el problema de la erosión del suelo se planteó la posibilidad de preparar diques con la misma madera quemada e incluso, se me comentó como idea, el labrar todo el campo para proceder a una siembra masiva de grano, con lo que no sólo se conseguiría comida para los animales sino la contención de la erosión sobre la base del rápido crecimiento de las raíces herbáceas, mientras rebrota el monte bajo. 

Es lógico que los vecinos y vecinas de Acebo pidieran, dada la deteriorada situación, que la mano de obra sea preferentemente de la Sierra. En este sentido los alcaldes han contactado con las empresas encargadas de las primeras intervenciones para que vayan contratando mano de obra de las diferentes localidades afectadas por el devastador incendio. La respuesta vendrá cuando se estudie y evalúe la magnitud del incendio y se planteen las soluciones adecuadas que giran en torno a respuestas contundentes que eviten la reproducción cíclica de los incendios en Sierra de Gata. 

Para todo ello es necesaria la constante coordinación entre las administraciones y las plataformas vecinales, y entre todas estas, evitando trabajos en paralelo que doblen esfuerzos y perjudiquen la labor que ya se está realizando. Ahora mismo conocemos “Todos Somos Sierra de Gata”, “Aúpa Sierra de Gata”, “Grupo de Moraleja”, “Plataforma Popular Sierra de Gata” y “Somos Sierra de Gata”, lo que supone el aplauso generalizado por las iniciativas y la gran participación vecinal. Buen inicio para que pasado el boom informativo de los medios de comunicación, no vuelva a ser nuestra Sierra de Gata la gran desconocida y para mantener la alerta permanente ante los trabajos realizados y a realizar, en cuanto a la recuperación de la flora y la fauna de la zona, así como de su ritmo normal de la agricultura, la ganadería y la industria. Lo único es tener un poco de cuidado de que no se convierta, lo que ahora mismo es un meritorio logro histórico de participación real, en un conglomerado de intereses particulares que pierdan de vista la actuación global, primando la actuación individual y la competitividad asociativa. Podéis contar con mi humilde colaboración, si lo veis conveniente.

Las preguntas “quién quema la Sierra”, “se hace por maldad o por interés”, circularon entre los presentes. ¿Qué intereses puede haber en esta tragedia?. No hubo respuestas. Sólo un murmullo que se alzaba contra la posible intencionalidad de un pirómano que nos dejó el fuego y se le fue la mano.

En cuanto a la gestión del fuego se denunció falta de coordinación entre las fuerzas intervinientes y el desconocimiento del terreno sobre el que actuaban. La queja generalizada es no haber permitido la posibilidad selectiva de actuación, en coordinación con los bomberos, de voluntarios y voluntarias de los diferentes pueblos, conocedores del campo y de los accesos a las distintas zonas, acostumbrados a apagar otros incendios. Algunos vecinos y vecinas, que se quedaron a defender sus casas y fincas rurales, mostraron su preocupación porque la Guardia Civil tomó las matrículas de sus vehículos y pudiera llegarle algún tipo de denuncia. El alcalde de Acebo, como autoridad presente, tranquilizó la situación diciendo que al Ayuntamiento no había llegado nada, pero que recabaría la información suficiente. 

La Sierra de Gata, pulmón de Extremadura, merece la deferencia de instituciones comarcales, regionales y nacionales, de asociaciones y de toda aquella gente que así lo desee. Agradecidos quedamos. Es el momento de presentar planes alternativos elaborados con la participación de todos los vecinos y vecinas de los pueblos serragatinos. Relanzar el proyecto Parque Cultural Sierra de Gata, entre otros. Estudiar modelos de gestión del monte y de los pueblos de sierra que estén dando los resultados apetecidos. 

En tres palabras, es el momento de repensar Sierra de Gata.

Imagen de Sergio Franco, "Topo". "En Jevero". 

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