Fíjense ustedes como cambia todo por una simple preposición colocada en el lugar oportuno. No entiendo porque algunas lenguas procuran utilizarla lo menos posible e incluso tienden a su eliminación. 

Todos sabemos que los contratos basura son aquellos por los que muchos trabajadores acuerdan con los contratistas sueldos entre 600 y 1.200 euros, por cada uno de los diez u once meses trabajados, prorrateada la paga extraordinaria, y con despido durante uno o dos meses al año, para ser de nuevo contratado en las mismas condiciones por idénticos periodos.

Pero al añadir la “de” preposicional, todo cambia. Ya no hablamos de un “contrato basura”, sino de un “contrato de basura” que nos ofrece un cambio radical en el montante económico y en las condiciones consensuadas.

El juez Ruz ha abierto una causa aparte para estudiar los últimos papeles de Barcenas, porque supuestamente se quedó ensimismado pensando en esto que les cuento y no pudo continuar, con la atención que procede, el resto de la declaración del extesorero.

A mi me hubiese sucedido lo mismo que a don Pablo Ruz. Porque se trata de un “contrato de basura” de 43.000.000 de euros, como lo lee usted: cuarenta y tres millones de euros, de los de 2007. Siete años a más de 6.000.000 euros por año. ¡Madre mía!, y luego dicen que la privatización de las basuras ahorra dinero a las administraciones públicas.

Paradójicamente este “contrato de basura” servirá, presumiblemente, para poder firmar varios “contratos basura” que dejen pingues beneficios al adjudicatario, hasta el punto de permitirse el lujo de rematar el tema donando, presuntamente, 200.000 €uros al Partido Popular de Castilla-La Mancha, esto es, el sueldo anual de 20 trabajadores acogidos al contrato basura

Os aseguro que no me lo estoy inventando, es tan cierto como que existió el holocausto judío en la II Guerra Mundial. Tan sólo hago de trasmisor  de uno de los documentos que el extesorero del Partido Popular entregó al juez citado. Un recibí, supuestamente, de parte del cobro de una comisión de 200.000 €uros que, en el año de 2007, ese partido recibió presuntamente a cambio de una contrata de basura en Toledo.

María Dolores de Cospedal, Presidenta de la Comunidad Autónoma de Castilla-La Mancha, ha dicho en rueda de prensa que es una “historia disparatada y mentirosa”. Lógico, ¿quién va ha creerse semejante donación? Una cantidad equivalente al precio del piso del que desahucian a los trabajadores, no es creíble. “Toda esta historia es rotundamente falsa, añade Cospedal, y el hecho de que haya un documento firmado por un gerente del partido no prueba de ninguna manera una comisión previa”. Por supuesto, estoy de acuerdo que las firmas de los gerentes y los tesoreros no valen para nada. Incluso aunque durante veinte años hayan servido para mantener la actividad de un partido determinado, no significan nada. ¡Anda que no hay cantidades de gente dentro de los partidos políticos, como para fijarse en un tesorero señalado o en un gerente determinado.

La cantidad de 200.000 euros se me antoja más ridícula si cabe cuando recuerdo que Bárcenas ha afirmado que, estando en la cárcel, un abogado le ha ofrecido 500.000 euros por mantenerse callado. 

¡Por que no te callas!, dijo con autoridad el Rey de España y consiguió enmudecer a todo un Presidente. Pero claro no es lo mismo un rey, con luz y taquígrafos, que este abogado correo, semiescondido entre las frías paredes carcelarias. 

Ahora viene este letrado para, entre rejas, ofrecer 500.000 €uros por el silencio de una persona que tiene 48.000.000 €uros en unas cuantas en Suiza y para cuya libertad provisional, el juez pide una fianza de 43.000.000 €uros. Es como para revolcarse por el suelo de la risa, sino fuera por las esposas. Ya sólo falta que los 48.000.000 €uros en cuestión no sean de Bárcenas, porque si no son del extesorero ¿de quién o quienes son?. Joder me sé la respuesta, la tengo en la punta de la lengua, pero ahora mismo no me sale, seguro que mañana me acuerdo.

La cosa es que la historia es como de suspense y bien construida. Bárcenas habla con una memoria envidiable y ha tomado nota de todo con una minuciosidad asombrosa. 

Si Sánchez Adalid diera un giro en sus novelas históricas, tendría un buen argumento para “El camino a la cárcel”, o si Lorenzo Silva pusiera a trabajar al sargento Bevilacqua y a la cabo Virginia Chamorro, podría escribir “El extesorero impaciente” o “El señor de Génova” y no digo nada si, Harold Becker,  decidiera un guión cinematográfico al estilo City Hall (La sombra de la corrupción), por poner un ejemplo, que podría titularse “De santo a cabrón (la larga sombra de Bárcenas)”. 

Sinopsis: “Con oficina en un barrio céntrico de la capital de España, Luis Bárcenas, tesorero de un importante partido político español, administra las cuentas a su antojo gracias a su facilidad contable y a su indiscutible discreción. La secretaria general decide apartar al tesorero de la gerencia del partido, mediante un despido en simulación con una indemnización en diferido, toda vez que este está siendo investigado por el juez Pablo Ruz por unas cuentas abiertas en Suiza. La orden de encarcelamiento del tesorero abre la caja de los truenos, sacando a la luz pública una serie de documentos que ponen en peligro la continuidad del gobierno de España…”.

Int.- Sala de un juzgado, lunes por la mañana.

“El extesorero, Luis Bárcenas, llegó limpio y aseado. Nada hacía pensar que salía de la triste celda de una cárcel de la capital, sino fuese por un cierto abatimiento que denotaba sus casi veinte días de internado. Tocado con el pelo hacía atrás, engominado, elegantemente vestido de traje gris sobre camisa rosa. 

Con su altivez habitual, ya ante el juez Pablo Ruz, pidió permiso para ponerse una corbata que le prestó su abogado. En la prisión este tipo de prendas, al igual que los cordones de los zapatos, están prohibidas para evitar que los presos puedan atentar contra su propia vida o sean utilizadas como arma contra otros.

Inmediatamente comenzó su declaración. 

Haciendo gala de una memoria descriptiva envidiable, fue narrando los acontecimientos con todo lujo de detalles, que acompañó con una meticulosa recopilación de documentos, dándole cierto empaque de credibilidad. 

“Fue María Dolores de Cospedal -dijo con voz firme y segura-, la que se encargó de poner en contacto al ahora expresidente de Sacyr, el empresario Luis del Rivero, y al consejero delegado de la firma, Manuel Manrique, con Vicente Tirado, secretario general del Partido Popular de Castilla-La Mancha”.

El sargento y la cabo, vestidos de paisano, se habían situado al fondo de la sala para poder vigilar todos los movimientos e impedir la entrada a cualquier persona ajena a la causa. La mano derecha sobre la culata de la pistola denotaban la gravedad del momento. Poco antes un confidente les avisó de que el extesorero estaba amenazado, ni por un momento, podían permitirse que, mientras estuviera a cargo de su unidad, pudiera pasarle algo.

El encuentro entre los empresarios y el político se celebró el 11 de mayo de 2007, cuatro meses después de que una filial de Sacyr, conocida como Sufi, se hiciera con el servicio de limpieza de Toledo. Vicente Tirado expuso la necesidad que tenía Cospedal de conseguir entre 600.00 y 700.000 €uros para la campaña electoral.

El sargento, que apenas podía prestar atención a las palabras, que emanan de la boca del extesorero con la facilidad propia de un orador avezado, daba ordenes permanentemente a la cabo bien con señas de la mano, bien con movimientos de cabeza. 

Días después -continuó Bárcenas-, Luis del Rivero llamó a Vicente Tirado, pero no pudo ponerse en contacto con él. Por ello el empresario quiso que Bárcenas, fuera él quien acudiera a por el dinero a la sede de la empresa, en el paseo de la Castellana de Madrid. Bárcenas comunica el cobro del dinero convenido tanto a María Dolores de Cospedal como a Vicente Tirado y pone a buen recaudo el recibí firmado al respecto. 

La tensión subió de tono, en la silenciosa sala, a medida que la voz acusadora del extesorero apuntaba a la alta cúpula del poder: Una presunta donación ilegal al partido popular de 300.000 €uros, aportada en el año de 2011, tenía el supuesto conocimiento del Presidente del Gobierno, Mariano Rajoy. Para colmo, uno de los manuscritos aportados por Bárcenas recoge la supuesta petición de Pedro Arriola, presidente del Instituto de Estudios Sociales SRL de cobrar parte de los servicios prestados al Partido Popular, encargados por el presidente José María Aznar, en dinero negro. 

El presidente de la constructora Obrascón Huarte Lain, Juan Miguel Villar Mir, efectuó la supuesta entrega poco antes de las elecciones de 2011, cuando la Ley de Partidos sólo permitía aportaciones de hasta 100.000 €uros y vetaba si los potenciales donantes contratan con la Administración.    

Tengo anotadas, también, -vino a decir-, una serie de donaciones efectuadas supuestamente por tres de las principales constructoras españolas –FCC, OHL y ACS-, como ayudas a la campaña electoral de 1996. Empresas que, por su naturaleza de contratistas con la Administración, tenían prohibido entregar dinero a las formaciones políticas en aquel momento…     

Hago entrega de dos cajas, unas carpetas de colores y un pen drive –parecía decir Bárcenas, ante las miradas incrédulas del fiscal y de los numerosos abogados presentes-. El pen drive, señoría contiene, además de la que viene al caso, alguna documentación personal que ruego no tenga en cuenta. (Continuará). 

(Ficción basada en la documentación publicada por la prensa).