Ya no se estilan las discusiones de antaño sobre la Europa que queremos. Antes nos tirábamos largas noches de serano, al calor del tinto peleón con gaseosa, en tertulias tipo 15M en defensa de la Europa de los ciudadanos y la Europa de los pueblos, frente a la hegemónica Europa de los mercados. Éramos europeístas convencidos y hablábamos como si de nosotros dependiera el futuro de este continente y la adhesión de los países a la Unión Europea, entonces Comunidad Económica.

Ahora muchos de nosotros, que seguimos siendo europeístas, caemos en la cuenta de que no es tanto el tamaño del tablero sino la disposición de las piezas. Es decir, según el tipo de política que se aplique las soluciones socioeconómicas serán de un tenor u otro. Según coloquemos, sobre el arco parlamentario europeo, a políticos conservadores o a progresistas las soluciones dadas a cada tema determinado, sin abandonar nunca la euroeconomía, beneficiarán en menor o mayor cuantía a la clase baja, media o alta. Si el gobierno europeo es de unos o está con los otros, se aprobarán leyes protectoras de las clases más desfavorecidas y de control de los estados, o, por el contrario, leyes de monopolio de las clases más pudientes y de liberalización de los mercados, sin ningún control estatal. De ahí la importancia que supone una Unión Europea regida desde el conservadurismo o el progresismo.

No es cierto que todos sean iguales, conservadores o progresistas, como no fueron nunca iguales moderados o liberales, monárquicos absolutistas o republicanos constitucionalistas. Todos somos iguales cuando gobierna la derecha, es la mentira mil veces repetida que se hace verdad. No todos somos iguales cuando gobierna la izquierda, es la verdad mil veces repetida que suena a mentira.

Cuando pensaba yo en como trasmitiros esta opinión, me daba una y mil vueltas en la cabeza un artículo de Javier Puerto, con el título “Estúpidos ciudadanos”, que publicó el Periódico de Extremadura un 9 de marzo de 2012. Una versión de este escrito fue incluida en el CD “Hechos y Sucesos”, del grupo extremeño AmenoSKuarto como “En este mundo”, en adaptación de Luiky Calderita y música de Manuel Mono. La realidad de lo acontecido en la mayoría de los países de Europa y en España, que es lo que nos toca, ha superado con creces la ficción o, mejor dicho, la premonición:

Soy el mercado y voy a hablar claro,

vuestro chollo se acabó,

vuestros derechos serán pisoteados.

No hay miseria sólo tu sudor.

Escribía yo, no hace mucho, un artículo en este mismo digitalino, con el título “Austericidio”, refiriéndome a las nefastas y equivocadas políticas de austeridad que parecen de obligado cumplimiento por los países  de la Unión Europea. Hay que recordar que la mayoría del parlamento europeo y, por lo tanto sus dirigentes, son en este momento representantes de políticas conservadoras.

Estúpidos ciudadanos, nada pasa porque si,

aquí hay un guión a seguir

que no lo marca el gobierno,

ni la Merkel, ni Sarkosy.

Pues bien, Timothy F. Geithner, el que fuera Presidente de la Reserva Federal de Nueva York durante la caida del banco Lehman Brothers (2008) y Secretario del Tesoro con Barack Obama entre 2009 y 2013, ha publicado el libro: “Stress Test. Reflections on financial crises”, en el que pone de manifiesto que se nos está sometiendo a un inútil e innecesario sufrimiento por la austeridad europea. Inútil como lo demuestran las cifras de paro y crecimiento en España y otros países europeos. Innecesario porque hay otras políticas que no están tan sujetas a las turbulencias financieras y a esta excesiva austeridad mal aplicada.

Especulo con vuestra pasta,

lo hago con un simple clic.

No lo olvides, soy el Mercado,

y me juego vuestras casas

desde New York a Madrid.

Los dirigentes conservadores europeos se han empeñado en hacernos creer que la terquedad en la aplicación de la austeridad, le da ciertos aires de veracidad, tranquilizando a los mercados financieros. Pero estos van a su bola, recogiendo beneficios sobre la base de meter mano en la hacienda de los pobres y de aprobar leyes cavernícolas.

Estas políticas están disparando el paro y siguen sin entender que el crecimiento no puede darse sin consumo, sin inversiones, estímulos fiscales y alicientes monetarios. En España el paro se eleva al 26%, más de un 50% de jóvenes no encuentran trabajo y 2.000.000 de españoles no tienen ningún ingreso familiar.

La clase media ha dejado de luchar,

la especialización mató al obrero,

y los hijos de estos, en el sofá.

(…)

Los autónomos se creen grandes empresarios,

los bancos, exentos de responsabilidad,

los florentinos, se descojonan del escenario

y la justicia, ¿dónde coño está?.

No es Europa la máquina que no funciona a la velocidad adecuada, son sus conductores que ni la dirigen bien, ni conocen el destino de su mercancía. No es la unión ni el euro, como dicen algunos, los responsables de esta hecatombe. Nos estaría pasando lo mismo solos, con la peseta y políticas semejantes, como le está pasando lo mismo a la Gran Bretaña con la libra o como le pasó a Estados Unidos teniendo, como tiene, el dólar.

Las políticas socialistas, si quieren de verdad atender a su gente, deben descartar esta austeridad austera (el austericidio),  y fomentar políticas de crecimiento y empleo público y privado. Tienen que eliminar la tentación de los mercados de explotar a los más débiles en beneficio de las clases pudientes. Han de acabar con la voracidad del capitalismo que está doblando sus rentas a costa de eliminar del mapa a sus más directos rivales: la clase media, los autónomos, la pequeña y mediana empresa. Los bancos nacionales y el banco europeo deben comprar la deuda, emitir eurobonos e inyectar dinero a semejanza de los Estados Unidos de América.

Soy la banca, la bolsa, la empresa,

con tu sudor mis arcas voy a engordar,

en este juego yo soy vuestro dueño,

sois los peones de mi bienestar.

Desde hace tiempo os vengo observando,

¡arrodillaos! yo soy vuestro pan,

sólo me importa el tanto por ciento

que de vosotros me pueda llevar.     

Lo que los españoles pedimos son políticas europeas valientes que nos lleven a la recuperación  y no políticas relegadas a la banca, los grandes capitales y la gran empresa.

  Según Hervé Fanciani, “en España, cada año, más de 40.000 millones de €uros se van sin control. Una locura”. El equivalente a la duda española sale fuera. Es parte del dinero hecho para España, pero se va a invertir fuera, para crear empleo fuera de España, y añade que si se regularizará todo el dinero negro se saldría de la crisis. No haría falta austeridad si se trajera a España todo el dinero negro que hay en el exterior, no harían falta recortes.

Y mientras tanto nosotros preocupados por los cuatro duros de la economía sumergida de los pobres, a los que hombres y mujeres humildes recurren empujados por la hambruna.

“Cada año, añade Falcani, hay personas que ganan miles de millones, al mismo tiempo que más personas no tienen nada…” “Es un sufrimiento, el peor..”, dice refiriéndose a que, estos bancos que ayudan a que se fuguen los capitales, a que no paguen impuestos, son los mismos que permiten los desahucios (1).

Es peligroso ser pobre, amigo. Muy peligroso.

En este mundo que vivimos,

en este mundo capital

en este mundo que morimos,

la mierda de mundo artificial.

En este mundo que morimos,

en este mundo artificial,

en este mundo que vivimos,

la mierda del mundo del capital.

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1.- Según la entrevista “Encuentro con Fanciani”, publicada por el diario El Mundo en abril de este año, el candidato a eurodiputado por el Partido X español, Hervé Fanciani. dispondría de una lista con más de 3.000 nombres españoles, de los que sólo se han investigado 659 y abierto expedientes de inspección a 537. Aún así, es considerada la mayor investigación por fraude tributario en España. Fanciani copió 13.000 ficheros de la banca privada HSBC, haciendo temblar los pilares del secreto bancario suizo. Interesante tamién la entrevista, sobre este tema, de La Sexta TV.

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