Una de las cosas de la que más se enorgullecen los pueblos es el reconocimiento de sus hombres ilustres. Cronistas e historiadores se afanan en recopilar datos que documenten sus biografías para con ello proceder a nombrar hijos predilectos, hijos adoptivos, nombres de plazas, calles y lugares

 

Teatros, polideportivos, museos, esculturas, placas en las fachadas, nada escapa a la posibilidad de homenajear al hombre o la mujer que, por un hecho o una efemérides, merezca destacarlos por encima de la población media, porque en ese reconocimiento se enaltece también el pueblo que lo vindica.

Laura Ester Ramos del CN Sabadell, portera de la selección española de waterpolo, meritoria campeona del mundo, fue homenajeada en la localidad de Peñaparda (Salamanca), donde veranea y de la que es su familia. Las piscinas municipales de Peñaparda han pasado a denominarse "Piscinas Municipales Laura Ester Ramos. "La vamos a recibir como el año pasado –dijo con orgullo su alcaldesa Camila Bizarro- y vamos a hacerle el reconocimiento que se merece (…). Nos enorgullece la relación que tenemos contigo y queremos mostrarte nuestro cariño, el cariño del pueblo de Peñaparda”, informaba hace bien poco la prensa nacional.

El orgullo de un pueblo demostrado a través del cariño. Un personaje ilustre, una persona amiga y querida. Eso es lo que se demuestra en estos actos en los que se homenajea a vecinos y vecinas ilustres, hartas de subir a los escenarios de la fama y el éxito, de recibir premios y aplausos o, al menos, en el discurrir de sus nombres por periódicos, tertulias, artículos, libros o notas musicales cuando de partituras, por ellos compuestas, se trata. Un poco del cariño del pueblo que tiene como referencia los orígenes de la nacencia o el transcurrir de sus meritos, en un caso o en otro siempre su persona se lleva en el corazón.

Cuando a principios de mes la nadadora paralímpica de origen acebano, Teresa Perales Fernández, recibió de manos del Rey la Gran Cruz del Mérito Deportivo, primera mujer que recibe tal distinción, una gran satisfacción recorrió mi gen chovinista-acebano, al tiempo que un gesto de rabia encendió de furia mi rostro y un manotazo, seco y fuerte,  rompió el calenturiento aire de la estancia. Tanta gente volcada en la petición de un homenaje ante la injustificada incomprensión de las autoridades locales y comarcales. Se pedía un reconocimiento en la localidad natal de sus padres y abuelos, en la Sierra que la vio crecer.         

Porque Teresa Perales lleva los genes acebanos como, lógicamente, lleva en su sangre la esencia serragatina. Podríamos contar en ella, al menos, ocho apellidos tan acebanos como serragatinos. El apellido Perales como garantía del paso de la orden de Alcántara. 22 medallas paralímpicas,. Toda una carrera de gestos personales, deportivos, políticos y profesionales en una misma gran persona.

Pero el listón está tan alto que no merece todavía el nombramiento de hija adoptiva acompañada del nombre de una calle o, como se solicitó en su día, de “Piscinas Municipales Teresa Perales”. Es tanto lo logrado por esta nadadora que trasciende el ámbito local para abarcar el mancomunado. Pero aquí también las exigencias deben ser tantas, que la deportista no merece el reconocimiento, de nuestra Mancomunidad Sierra de Gata, en alguno de sus eventos deportivos o culturales, hartos como están sus pueblos de posar en los rótulos de sus calles nombres foráneos cuyos méritos, en muchos casos, consistieron únicamente en estar en el momento oportuno en el sitio de los vencedores y a los que nuestra Sierra sólo les debe miseria, pobreza y hambre.

No quiero ni pensar, porque no me consta ni lo uno ni lo contrario, que ni autoridades locales acebanas, ni dirigentes comarcales serragatinos hayan hecho llegar a la nadadora unas notas de felicitación, ahora por esto y antes por lo otro, ¡claro!.

¿Ha tenido Sierra de Gata una deportista, natural u oriunda, igual a Teresa Perales en toda su historia?. No, porque ni siquiera la ha tenido Aragón hasta ahora, como tampoco España, ni  el mundo entero. A pesar de que se han llevado toda la marihuana de la Sierra, no creo que hagan falta muchos estímulos, para alucinar en colores.

Estos reconocimientos y homenajes deben realizarse con el protocolo adecuado al momento. No lo digo por decir, sino porque en este momento me ha venido a la memoria el nombre del escritor Jesús Alviz Arroyo, dado a una de las calles de Acebo. Si es cierto que su familia, amigos y lectores agradecimos el gesto, no lo fue tanto la colocación de la placa, que se hizo tan calladamente que ni siquiera la familia se enteró. Ni hubo acto público, ni recurrentes discursos, ni los consabidos canapés, ni el vino español. Tampoco este escritor, ya fallecido, ha merecido un acto literario, jornada, tertulia o mesa redonda para vindicar su literatura, en nuestro espacio comarcal.

Yo creo que hay que ser serios y exigentes en el proceso de selección de nuestros hombres y mujeres ilustres, pero no ser tan tacaños, hasta rozar en la usura. No creo que se deba, en muchos casos, esperar a los fallecimientos de ellos y ellas para que merezcan tal o cual mención.

La cantidad y calidad de nuestros serragatinos y serragatinas ilustres, es mucha y buena. La curiosidad de un primer vistazo a Sierra de Gata Digital, el primer serragatinu de la Sierra, hace saltar las alarmas de unos cuantos hombres y mujeres que pusieron su aportación tangible a las ciencias y las letras serragatinas. Ejercicio de curiosidad que debe hacerse, pienso yo, superando las diferencias ideológicas, independientemente del pensar diferente. En este sentido he echado en falta una recopilación histórica de autoridades locales serragatinas, al menos, de los alcaldes de cada pueblo. El que estos recopilatorios de hombres y mujeres ilustres estén completos es muy importante no sólo para su reconocimiento público, sino también de cara a futuras publicaciones, posibles trabajos de investigación y al discurrir, ahora que esto es posible, vía Internet.

Así, por nombrar algunas de las personalidades a que me refiero, este articulista que suscribe, ha mencionado en distintos artículos a: Jesús Alviz Arroyo (Acebo 1946). Escritor; Juan Acedo Rico, conde de la Cañada, (Acebo 1760). Abogado. Jurista. Escritor. Del Consejo de Hacienda y del Supremo de Su Majestad. Caballero de la Orden de Carlos III; Carlos Godínez de Paz, (Villasbuenas de Gata). Político. Defensor del ferrocarril para Extremadura; Victoriano Pascual de Sande, (Perales del Puerto). Médico. Político. Escritor o Marcelino Guerra Hontiveros (Perales del Puerto) que, de industrial del aceite, pasó a la faceta de político y escritor.

Decía que si nos vamos al apartado de “biografías y leyendas” que nos ofrece Sierra de Gata Digital de la mano de Jesús Carlos Rodriguez Arroyo, encontramos las siguientes que, este avezado escritor, nos ofrece y cuyos nombres reproduzco, con el fin arriba mencionado, y que a mí me han llamado la atención y estimulado el interés: Telesforo Torres González (Torre de don Miguel 1917). Cuarenta años al servicio de la sanidad extremeña. Escritor; Fausto Cantero Roncero (Villasbuenas de Gata 1894). Sacerdote. Capellán. Profesor. Articulista; Felipe Álvarez de Sotomayor Torres (Cilleros 1803). Militar. Gobernador Militar; Felipe Camisón Asensio, (Torre de don Miguel 1929). Ingeniero. Jefe del IRYDA. Político; Víctor Berjano Gómez, (San Martín de Trevejo 1888). Político; Daniel Berjano Escobar (Oviedo 1853). Muy ligado a Sierra de Gata. Registrador de la Propiedad. Periodista. Escritor. Miembro de la Academia de Historia. Fundador de la Revista de Extremadura; Teodoro Pascual Cordero (Perales del Puerto 1902). Político. Diputado; Eugenio Simón Acosta (Valverde del Fresno 1951). Abogado. Profesor. Placa del Mérito Civil de Alfonso X El Sabio; Diego de Santiago (San Martín de Trevejo. S-XVI). Escritor sobre temas médicos; Jesús Delgado Valhondo (Mérida 1909). Maestro en Sierra de Gata. Escritor. Poeta; Marcelino Guerra Hontiveros (Gata). Escritor. Historiador de Gata;  Pedro Hontiveros Aparicio (Gata). Político; Laureano García Camisón (Villanueva de la Sierra 1836). Filósofo. Cirujano. Médico de la Real Cámara. Gran Cruz de Isabel la Católica, la Gran Cruz del Mérito Naval Blanca, la Gran Cruz Blanca del Mérito Militar, la del Cristo de Portugal y la de San Miguel de Baviera…; Enrique de Aguinaga López (Valverde del Fresno 1923). Profesor. Escritor. Periodista. Cronista de Madrid; Máximo Calvo Cano (Cadalso 1901). Alcalde de Cadalso. Industrial. Político; Sixto López López (Valverde del Fresno 1917). Abogado. Juez de Instrucción de varias causas de transcendencia jurídica y política. Gran Cruz de la Orden de San Raimundo de Peñafort; Nicasio Álvarez de Sotomayor (Cilleros 1900). Político. Activista; Jesús Vicente Chamorro (Valverde del Fresno 1929). Abogado. Fiscal. Escritor. Político; Gonzalo Hernández Viera (Golo) (Hoyos 1927). Pintor. Escultor. Emiliano Martín Susaño (El Ciego de Perales) (Perales del Puerto 1888). Poeta popular. Coplista. Rapsoda. Domingo Domené Sánchez. Periodista. Profesor. Escritor. Historiador; Domingo Frades Gaspar (San Martín de Trevejo). Investigador. Historiador.

Aunque he nombrado, entre todos los reconocidos, algunos escritores, son otros pocos los serragatinos que podemos encontrarnos que han aportado su saber a las letras, pero eso es cuestión de un próximo artículo.