Joaquín en su rincón. El país en funciones

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En su mente se repetía la pregunta: ¿Sería partidario de que se celebren unas nuevas elecciones?. Y, una vez tras otra, la equis rellenaba virtualmente el inexistente cuadro de respuesta: “Me da igual”.

Todo lo nuevo que acaecía en el país de las maravillas de Joaquín le generaban una incertidumbre capaz de producirle los peores sueños y los mayores temores.

Nadie era capaz de comprender porque el taburete de su rincón, propiedad que todo el pueblo le asignaba, se encontraba vacío desde hacía tiempo. En la barra del bar se acumulaban cientos de cerveza no bebida. Aquella sensación no era de vacío, decía el dueño del local, sino de un taburete en funciones.

Joaquín no había gozado de salud en los últimos días, un tanto desanimado por la reflexión permanente a que le abocaban los sucesos nacionales pero alentado por los acontecimientos comarcales y locales.

Todavía recuerdo aquel rayo de luz que, por un instante, iluminó su cetrino rostro, encendido por la excelente carrera de la nadadora extremaña Teresa Perales, cuando consiguió la primera medalla de plata en los Juegos Paralímpicos de Río de 2016. 

Un medallero particular, sólo superado por Michael Phelps. En esa ocasión fue en la prueba de 200 metros libre. La nadadora, afincada en Zaragoza, con las raíces fuertemente arraigadas en las tierras serragatinas de la localidad de Acebo (Zaracebana), declaró que iba a los Juegos Paralímpicos de Río preparada para conseguir seis medallas, luego supe que ese objetivo no era posible. 

Joaquín mantuvo su indisimulada seriedad ante el disparo de salida. Había  oído decir a la paralímpica que lucharía por la medalla de bronce, sin embargo durante 150 metros sintió que su delicado corazón golpeaba con fuerza su pecho: ¡La medalla de oro!, ¡la medalla de oro! –gritó desde su impenetrable rostro- En la recta final todo quedó en una prestigiosa plata, batiendo el record de España. ¡Ya son veintitrés! –gritó Joaquín, sin achicarse por la pérdida del oro, al camarero que levantaba ambos brazos desde el otro rincón de la barra,  

Son los quintos Juegos Paralímpicos que disputa la extremaña, como le gusta definirse, y asegura en plena competición, que no serán los últimos.

Después de la alegría, la preocupación de Joaquín se centró en el desprecio con que le habían tratado las encuestas. Aquellas que preguntaron por el descontento de los españoles ante las posibles terceras elecciones. No aparecía la posibilidad de plasmar su personal respuesta porque no hicieron la pregunta adecuada. 

¿Sería partidario de que se celebren unas nuevas elecciones? Los entrevistados contestaron a los precocinados “si o no”, “no sabe o no contesta”. Pero, ¿y él?. Él ni quería ni dejaba de querer, él si sabía su opción y no tuvo oportunidad de responder. No porque no le entrevistaran directamente, algo que jamás había sucedido, sino porque su respuesta no se encontraba entre el abanico de posibilidades que el demoscópico ofrecía en el menú.

En su mente se repetía la pregunta: ¿Sería partidario de que se celebren unas nuevas elecciones? Y una tras otra la equis, dibujada a tinta roja, rellenaba virtualmente el inexistente cuadro de respuesta: “Me da igual”.

Pero es que la indignación, a la que tenía derecho aunque no se sentara en la asamblea de indignados, sobrepasaba su propia depresión cuando el camarero le comentaba que su sentir, como la del resto de españoles, era de decepción, engaño, malestar, molestia, indignación, cansancio, hartazgo, vergüenza, ..., ante la situación política actual. Ninguna respuesta positiva para el largo caminar histórico de la piel de toro y la camisa blanca, negro devenir para el futuro bravo y limpio de nuestra España.

Sin embargo la respuesta está en el viento: Se está haciendo política, -sostenía Joaquín sin inmutarse- Está es la política que corresponde al momento actual. Una espera estresante mientras llega la solución. Porque también el diálogo, la búsqueda del consenso, la tregua, el alto el fuego, ...., el gobierno en funciones, el Parlamento y el Senado bloqueados, eso también es política. Lagunas que arrastramos de momentos presuntamente impolutos. Tal vez, desde la incompleta transición democrática, nunca se había hecho tanta política para elegir entre la formación de un gobierno parlamentario mayoritario o la repetición de elecciones, para continuar anclados o pensar en que otro futuro es posible. 

Nunca antes -persevera Joaquín- las dos posibilidades han sido tan democráticas. O se ponen de acuerdo nuestros representantes o volvemos a la carga los españoles con el voto en la mano. Y que pase lo que tenga que pasar. Es nuestra opción democrática.

No se trata de elegir, a sable y bayoneta, entre un Rey de España u otro. No es una hazaña bélica, entre los reyes de España Carlos de Habsburgo o Felipe de Borbón, para que todo siga igual o nos reviente en la cara, que tiene narices la cosa. 

Aquí y ahora, o ponéis gobierno o voto de nuevo -amenaza Joaquín-. Ahí si que no me da igual, quiero que formen gobierno los que saquen a España y a los españoles de la frenética dinámica del austericidio, aunque sólo sea por responsabilidad –añade-.

A mí –comenta Joaquín con el camarero- me llega tarde eso de la renta social, pero dado el elevado desempleo que tenemos y la mierda de contratos temporales, ¿por qué no atajar la desigualdad y la distribución desproporcionada de los beneficios con una renta que garantice el bienestar básico de las personas?. Salvaríamos la austeridad, se controlaría el “toma el dinero y corre”, y habría un mayor gasto por parte de las familias, lo que vendría bien a todos los negocios, ¿no te parece? –preguntó, cerrando el tema. 

¿Me lo cuentas a mi? –contestó el camarero- llevo cuatro años perdiendo poder adquisitivo. 

O sea – remató Joaquín- que haces poca caja. Siempre llevando la contraria a las televisiones y las radios públicas. Pues métete comisionista, que tienes hijos, pero antes ponme esos videos que tienes por ahí de “Amenoskuarto” en Reverderecemos y de “Los Niños de los Ojos Rojos” en Mérida, que quiero estremecerme y soltar una lagrimita, si es que me quedan.

Foto.- Sergio Franco “Topo”, con mi agradecimiento por compartir conmigo un pase de fotos, una de ellas la que publicamos, en el poco tiempo que dispusimos este verano. 

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