La misteriosa muerte de las colonias de abejas

-- Hace algunos años me escribió un alumno mío para decirme que había sido despedido de una empresa a la que dedicó diez años de su joven vida. Se fue al pueblo de sus padres y recuperó las abandonadas fincas, invirtiendo todo el dinero de la indemnización por despido en colmenas.

-- Muchos jóvenes emprendedores como ese le hacen falta a esta tierra nuestra, don Silvestre.

-- Así es Aniceto, porque a este en concreto le fue muy bien, hasta que…

-- Hasta que, ¿qué?.

-- Hasta que comenzó la misteriosa muerte de las abejas.

-- Pero ahí, don Silvestre, habrá un seguro que apacigüe las pérdidas.

-- No se trata sólo de eso, Aniceto, sino en la afirmación de Einstein de que si la abeja desapareciera del planeta Tierra, a la especie humana sólo le quedarían cuatro años de existencia.

-- Un poquito exagerado el Albertito Einstein, ¿no?.

-- Todo es exagerado. Como los monos de Gibraltar nos tapamos los ojos para no mirar. Cuando yo mismo alerto sobre el cambio climático me dicen, eso es un sacacuartos, si ahora digo lo de las abejas es una exageración.

-- Es que no acierto, don Silvestre, en que relación calamitosa tiene la abeja con el hombre.

-- Usted, como yo, ha asistido ensimismado al naranjo en flor y usted, como yo, mantuvo despierto el sentido del olfato por el desprendimiento de ese aromático olor, pero también el de la vista contemplando las blancas alfombras de azahar. Pues bien si miró, y puso además atento su oído, vio los insectos revolotear de flor en flor y escuchó el incesante zumbido de estos, eran maniobras típicas de polinización.

-- Me explica usted las cosas con un detalle extremo, como sino cayera en la cuenta de que soy de pueblo, tan de este pueblo como la magarza, pero siga, siga don Silvestre, no se corte ni un pelo.

-- Se calcula que la tercera parte de los alimentos humanos son polinizados por insectos, fundamentalmente las abejas. Si estas mueren no hay polinización que valga. Para que usted me entienda, sin la polinización los almendros del Jerte no florecen y si no hay flor no hay almendras. Es el síndrome de despoblación de colonias de abejas, que data ya desde 2009.

-- Dígamelo a mí, don Silvestre, llevo dos años sin bruños claudios. Todo lo poco que nos queda en la Sierra se nos viene abajo. Somos orgullosos de nuestras milflores, de nuestros tomillos borriqueros, de nuestros robles y encinas, de nuestra miel, y sin embargo nos empeñamos en matar las abejas.

-- No hay una política educativa sobre la riqueza medioambiental y la potencialidad ecológica de nuestra Sierra. Así como en las ciudades educan, desde niños, en las normas básicas de urbanidad, aquí no se nos enseñan a admirar, respetar y cuidar el campo, cada Ayuntamiento va a su bola.

-- Ahora hay cultivos transgénicos con genes insertados artificialmente. No hace falta polinización.

-- Ahí puede estar uno de los problemas. Desconocemos el daño que esta práctica puede estar causando, a medio plazo, a la salud de las personas y al medio ambiente.

-- Ayer me decía un amigo mío que se están diagnosticando muchos cánceres de colon, yo tengo un dolor aquí al lado derecho que…

-- No sea usted hipocondríaco, Aniceto. En este momento lo que menos interesa es ser alarmistas, guardemos la calma y esperemos estudios más profundos sobre esta temática.

-- Tardarán cuarenta años, reunión de apicultores abejas muertas.

-- No sé para que le cuento nada Aniceto. Es usted tremendo. Yo lo que le digo es que se están investigando las posibles alergias o la ingestión de ADN extraño, así como el traspaso de genes a la maleza. Fíjese, incluso, se estudia la influencia en la practica de los cultivos tradicionales y la economía de los países de comarcas menos desarrolladas. La Unión Europea ha destinado 205.000 €uros para España, ante el aumento general de despoblamiento.

-- Esto pinta en bastos, se lo digo yo, sino ¿para qué tanto movimiento?.

-- Por la muerte de las abejas, por ese tema comenzamos está discusión.

-- Pues a mí me ha metido el miedo en el cuerpo.

-- Sí, pero el suyo es psicológico. Los que de verdad lo están pasando mal son los apicultores. ¿Sabía usted que en 1986 había 2.195 apicultores en Extremadura y que ahora son poco más de 850?.

-- He leído que en el siglo XVIII llegó a ser una industria pujante para la miel y la extracción de cera en Extremadura.

-- Y en los siglos XVIII, XIX y XX. Y dentro de la Región, en la Comarca de Sierra de Gata. Hasta hoy mismo la miel se está comercializando y, junto a ella, el polen. En las Hurdes tienen licores e incluso caramelos y se están dando pasos de gigante en cosmética y sanitaria.

-- Pero, en este momento, la abeja se muere y nadie sabe por qué.

-- Se habla del cambio climático, del uso de pesticidas y de la varroa.

-- Lo del parásito asiático de la varroa lo comentaron apicultores serragatinos el otro día, en un encuentro casual.

-- ¿Quieres decir en el bar?.

-- Tampoco es malo tomarse una cerveza mientras se comentan los problemas de la Sierra, ¿o sí?.

-- No, si yo no digo nada, Aniceto, cada uno es libre de hacer lo que quiera con su cuerpo, pero luego no le eches las culpas de tus dolores a los transgénicos.

-- Siempre que la vid o la cebada no sean transgénicos.

-- Siendo ese el problema mayor de la apicultura, no hay que olvidar el cambio climático. La abeja para volar necesita una temperatura ambiente de catorce grados, por debajo de ella muere si se ve obligada a salir de su colmena.

-- Tanto cazadores como apicultores se quejaron de los pesticidas.

-- Los cazadores porque ven como disminuyen el conejo y las perdices y los apicultores porque la abeja no regresa a su colmena.

-- No regresa porque muere al libar el polen envenenado de la flor.

-- No se sabe si muere o se pierde, pero no vuelve.

-- ¿Cómo?.

-- El olor de los pesticidas y de lo que han dado en llamar neonicontinoides, es lo que las despista, se pierden en el campo. Los neonicontinoides, junto a ciertos fertilizantes, sirven para brindar las semillas de plagas. Son transgénicos que no necesitan polinización pero contaminan la tierra y envenenan los nuevos cultivos. Así ocurre con el maíz, el girasol y la colza.

-- ¡Joder!, es como una especie de nicotina que crea adicción. Pues hoy un comentario que decía que iban a usarlo para los cerezos.

-- Ahora si que se acabaron las abejas en la sierra norte.

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