Oxi, oxi, oxi. Referéndum en España, ¡ya!

Los austericidas de la euroeconomía, arropados por los políticos de la eurozona, han puesto toda la carne en el asador y se les ha quemado. Pase lo que pase, Grecia ha ganado. La historia ya está escrita

Bandera griega
Bandera griega

La ardorosa propaganda a favor del sí y la vergonzosa injerencia en los asuntos internos de un país soberano por parte de la Troica, no han impedido que los griegos, dándonos a todos y a todas una lección de valentía, hayan votado no a las políticas de austeridad de la Unión Europea. Porque es esto lo que se ha votado y no otra cosa: una negociación basada en la justicia social y en reformas viables, sostenibles y no agresivas.

La Troica tenía todo a su favor para haber conseguido un acuerdo bueno afín a los intereses que persigue y, al mismo tiempo, digno para los problemas económicos que padece Grecia. Solamente los ricos tienen la posibilidad de ser generosos. Los pobres del mundo, los humildes, antes de bajar la cabeza, tienen el derecho constitucional a la manifestación de su malestar por los medios del que en los países democráticos se han dotado. Sin mordazas. Pero los troicos tensaron tanto la cuerda que se rompió sobre la base de tirar de ella cada vez que los gobernantes griegos decían si, pero no me toquéis a las clases más humildes.

Son los  políticos europeos los que se han puesto al servicio de la economía, abandonando a las clases sociales más desfavorecidas a su suerte. Los usureros de la Europa Unida han forjado un mercadeo, alejado de la vieja idea romántica de la Europa de los Pueblos y han abocado a los ciudadanos y ciudadanas a la pobreza y a la pérdida de derechos históricos sociales y laborales. Una generación entera de jóvenes, laboralmente preparados y capacitados, se encuentran sin posibilidad de encontrar trabajo y, cuando a alguno le toca la flauta, es obligado a firmar un contrato laboral con unas condiciones individuales sibilinas, alejadas de los acuerdos sindicales y de la posibilidad de una vida digna, mientras los convenios laborales se mueren de asco en los cajones. 

Los usureros prestamistas de la Europa Unida critican unas determinada situación socioeconómicas y de deuda existente en los países unidos. Situación que ellos mismos han generado y acrecentado por la política de austericio impuesta. Los economicistas troicos, empujados  por los usureros prestamistas, se creen con el derecho a gobernar los países de la unión europea por el simple hecho ser millonarios y disponer de recursos económicos que crecen desmesuradamente, para sus fines, por los altos intereses impuestos. 

Por esto los griegos y griegas, modelo de lucha europea, han dicho oxi (no) a las políticas de recortes sociales europeas. Si a la Europa de los Pueblos, no a la Europa de los mercados. Este es el mensaje que los ciudadanos y ciudadanas griegos envían al resto de la Europa Unida. Para ello, para enfrentarse a gente tan poderosa, no sólo se debe seguir el ejemplo del valor griego y de su capacidad de lucha, sino que se necesitan partidos fuertes que tengan claro donde están las líneas rojas, legitimadas por la lucha obrera y los derechos adquiridos. Líneas que los austericidas no pueden saltarse. 

La lucha no ha hecho más que comenzar. Si los responsables del eurogrupo han dicho, por activa y por pasiva, que en caso de victoria del si en la consulta debían dimitir, ni más ni menos, que  Tsipras y Varufekis, alguien tendrá que dimitir por parte de la oposición griega y de la Troica una vez vista la victoria del no, (están los nombres en la mente de todos). 

Mucho me temo que ahora los austericidas europeos intentarán minimizar la victoria de la valentía griega. Convertirán la gran derrota sufrida en Grecia en una victoria, buscando, por todos los medios, humillar al adversario, haciéndole ver que todo ha sido para nada e, incluso, pueden tener la tentación de pasarse el referéndum por la entrepierna. No descartemos la posibilidad extrema de expulsión de Grecia del eurogrupo, aunque sólo sea para dar un golpe de autoridad sobre la mesa. 

Los ciudadanos y ciudadanas de los pueblos de Europa no pueden permanecer indiferentes frente al grito griego contra las medidas de austeridad impuestas, gemido apagado en las gargantas. Los partidos de la izquierda europea deben ofrecerse para liderar la larga lucha que resta, les va la subsistencia en ello. 

Los austericidas de la euroeconomía, arropados por los políticos de la eurozona, han puesto toda la carne en el asador para ganar la consulta y se les ha quemado. Pase lo que pase, Grecia ha ganado. La historia ya está escrita. 

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