Este pasado jueves, 1 de agosto, el Presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, compareció en el Congreso de los Diputados, circunstancialmente ubicado en la Cámara del Senado, para explicar ante el Parlamento la situación socioeconómica ante la crisis de los mercados y el escándalo producido por el denominado caso Bárcenas, en referencia al affaire generado por el extesorero del Partido Popular Luis Bárcenas. Son los papeles presentados con la presunta contabilidad de la caja B del citado partido político, los presuntos sobresueldos en dinero negro y los SMS del Presidente, en particular, así como las acusaciones del juez Pablo Ruz por el caso Gürter, en general, los detonantes de la presión para la dicha comparecencia.  

El que el Presidente haya acudido al hemiciclo por voluntad propia, condicionado por las presiones de la oposición y de la prensa internacional, le ha permitido marcar las reglas del debate, en las que el que parte y reparte se queda con la mejor parte, permitiéndole una amplia intervención, sin límite de tiempo, con una extensa réplica conjunta a todos los grupos políticos del arco parlamentario y el cierre del debate. Si esta comparecencia se hubiese convocado por medio de una moción de censura, algo que todavía no se ha descartado, el protagonismo le hubiera cupido al lider de la oposición, tanto en la primera intervención como en la réplica, pero hubiese contado con el inconveniente de no asegurarse la asistencia del Presidente como interlocutor en el envite. 

Cinco partes diferenciadas han centrado la intervención del Presidente Rajoy. La crisis económica en tanto los signos positivos que, a juicio del Gobierno, permiten ver atisbos de mejoría. Reconocimiento de la equivocación en el apoyo y protección prestados al extesorero del Partido Popular, Luis Bárcenas, al que por primera vez se ha dirigido por su nombre. Ataque al lider de la oposición, Alfredo Pérez Rubalcaba, al expresidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y a todo lo que representan. Ataque que se ha hecho excesivamente duro en el turno de réplica. Batería de medidas anticorrupción y freno al deterioro de las políticas y los políticos.

De la otra parte se situó una oposición política, con representación parlamentaria, excepcionalmente unida en torno a los casos de corrupción que amenazan al Partido Popular y a su posible financiación irregular. Esto último le ha permitido acudir a los comicios electorales, a juicio de la oposición, con la ventaja del dopaje y, al mismo tiempo, gratificar, supuestamente, a sus altos cargos con sobresueldos. Lo oposición desplegó toda una batería de preguntas que no fueron contestadas ya que, el Presidente, se escudó en la máxima de que la palabra de un acusado debe estar por encima de la del acusador, al que le cabe la obligación de demostrar la veracidad de estas acusaciones ya que el acusado goza de la presunción de inocencia, por lo que no iba a entrar en detalles.

A pesar de que se comentaba, en los mentideros políticos, de que Mariano Rajoy expondría, en su argumentario, el rechazo a que el Partido Popular se hubiese financiado irregularmente y la negación sobre el cobro de sobresueldos, ha concedido alguna licencia al auditorio.

Reconoció que los escándalos de corrupción, tal como ponen de manifiesto las encuestas, ocupan una de las principales preocupaciones de los ciudadanos, que se equivocó al mantener la confianza en una persona que ahora sabemos que no la merecía, en referencia a Luis Bárcenas, que se comunicó con él y que existe una apropiación indebida de cierta cantidad de dinero por la que, el extesorero, está en prisión.

Intentó, el Presidente, desvirtuar el posicionamiento de los dirigentes de los partidos de la oposición al acusarles de tener una posición prefijada de antemano para pedir su dimisión y de que estaban causando un daño irreparable a la imagen exterior de España, en un momento en que la economía no está bien pero va mejor. Este intento de desvirtuación lo dirigió también a su extesorero al recordar que el acusado tiene el derecho, en justicia, para  crear injurias falsas, atacar al Partido Popular  y para escribir renglones al vuelo en un papel arrugado, en clara alusión a la documentación presentada por Luis Bárcenas como herramientas de prueba. 

Por eso se centró en desmontar la estrategia de los socialistas en tanto que la moción de censura, a su juicio, es una amenaza para que él acuda a este Congreso. “No me amenace señor Pérez Rubalcaba con una moción de censura…, no se amenaza con los instrumentos de la Constitución”. Sin embargo, más adelante, alabaría la moción de censura como instrumento constitucional “y no me siento amenazado ni chantajeado –diría-, por nada que esté contemplado en la Constitución”.

A partir de este momento abusó, a mi juicio, de intentar colocarse una venda delante de los ojos, con una defensa numantina de su posicionamiento y de su verdad. El ataque despiadado al socialista Pérez Rubalcaba, olvidándose del resto de interlocutores y de las interrogantes planteadas por estos, hasta una veintena llegó a plantear Rosa Díez, pudo quedarse más en una pataleta de niño enfadado sino fuera porque lo entendimos en clave interna de partido. Falta por ver si esta ha colmado el efecto deseado entre los militantes y las distintas sensibilidades populares, descontentas con la forma como se está abordando el caso Bárcenas y con los supuestos doble sueldos de algunos de sus dirigentes, ya que no ha ocurrido así con los votantes de este partido a los que, las últimas encuestas conocidas, los dividen  entre un 49% que piensan que Rajoy no les convenció y un 48% que afirman que sí.

El incluir en el debate el tema económico, para no dejar al librepensamiento la sensación de que el extesorero era el protagonista del encuentro, no ha dado el resultado apetecido. Ni ha limado la impresión de la supuesta financiación irregular del Partido Popular, ni la de que sus dirigentes han cobrado sobresueldos de la presunta contabilidad B, en dinero negro. Como tampoco ha calado, en la opinión pública, el intento de introducir una batería de medidas para luchar contra la corrupción, ya que ha dado la sensación de que la zorra no puede ser quien cuide el gallinero. Se insinuó que, si los 48.000.000 € de Suiza son una parte de lo recaudado, queda por ver cuanto es el montante general, así como la sospecha de que una parte puede provenir de lo recaudado entre empresarios beneficiarios de adjudicaciones públicas, que podrían haber encarecido las obras.   

Todo esto no impidió que el Presidente Rajoy continuara afirmando que en el Partido Popular ni se ha llevado una doble contabilidad ni se han pagado sobresueldos, salvo de forma legal. “No me voy a declarar culpable porque no lo soy -dijo-, porque no tengo constancia alguna de que mi partido se haya financiado ilegalmente”…. “No voy a dimitir de las responsabilidades que se me dieron por la mayoría los ciudadanos de este país”.

Esto ha supuesto que, dirigentes de algunos partidos de la oposición, hayan puesto de relieve la delicada situación del Presidente, si se da el caso de nuevas revelaciones comprometedoras, y el que los socialistas puedan justificar la petición de un Pleno Extraordinario en el Congreso de los Diputados, con el objetivo de solicitar la creación de una comisión de investigación sobre la presunta financiación irregular del Partido Popular, sin que esto elimine la posibilidad de poner una moción de censura al Presidente. Justificada esta –aseguran los socialistas-, aunque sólo sea porque los  SMS hablan por si solos, “son los de un socio con otro socio en apuros. Cualquier mandatario europeo habría dimitido”. La portavoz de este partido político ha manifestado que lo declarado por el Presidente en el Parlamento no es creíble, como tampoco parece serlo para un 80% de los españoles, tal como revelan las últimas encuestas.

Los datos de la encuesta del CIS de julio pasado, si bien recogen las opiniones de los españoles antes de producirse este debate, vuelven a situar a los principales partidos políticos en caída libre y a sus líderes en la más baja cota de credibilidad. El Partido Popular pierde más de 12 puntos, con un 32,5% de los votos, y los socialistas no remontan, con un 27,2% de intención de voto. Suben IU y UpyD. La mejor nota es para Rosa Díez con un 4,2. Lo más alarmante, para el sistema democrático, es que un 53% de los españoles consultados afirman no saber si votaran, ni a que partido votar, si se celebrasen elecciones generales en este momento. Los especialistas aseguran que no se trata de una desafección a la política, ya que los ciudadanos y ciudadanas están movilizados, como lo demuestran las constantes mareas de reivindicación y protesta, sino de una falta de confianza en los políticos actuales, cuyas puntuación popular no llega, en ningún caso, a alcanzar el 5, como aprobado.

En definitiva que, Mariano Rajoy, expuso con criterio el argumentario preparado por sus asesores. Un argumentario que se delató escrito de antemano incluso en la réplica, lo que le llevó al error de criticar a Pérez Rubalcaba por pedir elecciones anticipadas, algo que este no llegó a proponer. 

Como si del juego de Pasapalabra se tratara, dirimió el Presidente, con un “paso” cada vez que se le planteaban  cuestiones e interrogantes concretos. ¡En fin!, que el debate podría haber dejado una sensación de vacío, no aportando nada nuevo a lo que ya sabemos, sino fuera por ese “final de cita” que ha causado furor en las redes sociales, como en su momento, salvando las distancias, lo causó el “puedo prometer y prometo” de Adolfo Suárez.

PD. Mi más cordial y sincera enhorabuena a Juan Carlos García Delgado que presentó, en  la Casa de Cultura de Robledillo de Gata, su nuevo libro “Las Villas de Valdárrago: Robledillo, Descargamaría y Puñoenrostro”. Estuvo acompañado por el historiador Domingo Domené, autor del prólogo, y por el periodista Teresiano Rodríguez. Ante un numeroso auditorio, cuidado y mimado por don Luis, alcalde de la localidad, tuvo lugar el citado acto para regocijo de los que potenciamos la importante dedicación y aportación a la historia local. Nosotros pasamos la historia escrita queda. 

Aprovecho también para felicitar a Antonio Corredera Plaza que ha puesto al descubierto una estela funeraria, sin catalogar, con las inscripciones VSQVI y AN XII, formando parte de la obra de la Iglesia Parroquial Nuestra Señora de la Asunción de Valverdi du Fresnu.