El 4 de mayo de 2014, una encuesta realizada por Metroscopia (1) decía que si sólo ejercieran su derecho al voto los jóvenes menores de 35 años, las elecciones al parlamento europeo serían ganadas por la izquierda representada en el partido socialista (PSOE).

Contabilizado el total de los entrevistados la victoria será para el partido conservador, aseguraban todas las encuestas antes del debate electoral televisivo y de las declaraciones machistas de su candidato Arias Cañete, y las urnas, que nunca se equivocan, arrojaron unos resultados cuya victoria era conseguida por el partido de los populares (PP).

No obstante, después de aquellas declaraciones de Cañete, nadie lo tenía claro, pues parecía existir un claro repunte ganador de la izquierda socialista. Todas las encuestas afirmaban que habría una gran abstención, incluso superior a la contabilizada en el año 2009, fecha de los anteriores comicios europeos. La abstención fue superior al 50%,  aunque inferior a la de 2009.

La encuesta mencionada de Metroscopia, para una estimación del 45% en mayores de 35 años y del 40% en jóvenes, venía a decir lo siguiente, (participación real 25 de mayo: 45,85%):

           Total (1)    CIS    - 35 (1)  Urnas             
PP            32,6    33,7    22,6    26,05
PSOE       32,2    31,0    28,8    23,00
IU             12,0      9,3     14,2      9,99
UpyD          4,6     5,3       8,6      6,49
Podemos    1,3     1,8       4,5      7,96

Son, los jóvenes menores de 35 años los que más se aproximaron, en su estimación de voto, al resultado final que arrojaron las urnas y los únicos que atisbaron el aumento de votos del nuevo partido Podemos. Rebajaron la suma de votos de los dos grandes partidos a un 51,04%, muy cercano al 49,05% resultante de las urnas. La encuesta entre los jóvenes también denuncia una pérdida de votos, sobre el resultado final, de PSOE, IU y UpyD y un aumento de PP. Estas encuestas están realizadas antes del debate televisivo entre Arias Cañete y Elena Valenciano y antes de las polémicas declaraciones del candidato popular, por lo que no recogen su posible impacto y la posible influencia posterior en las redes sociales.

La juventud española –decía la encuesta de Metroscopia-, invoca la Transición que no conoció, en referencia al periodo histórico que dio principio a la actual democracia, encabezada por la  monarquía juancarlista.

Pero para que se reformule de nuevo un proceso tan ejemplar como modelo de reconciliación nacional, capaz de llevarnos de un estado carente de libertades a otro donde se alzó la modernidad, harían falta políticos con altura de miras, no sólo en España sino también en Europa. Si entonces, los que vivimos ese proceso, reivindicábamos a los políticos del grandes discursos de la Ilustración y del parlamentarismo republicano, imaginaos ahora que debemos decir, si decir pudiéramos. No es complicado adivinar porqué los jóvenes se sienten atraídos por figuras políticas de la talla de Adolfo Suárez y Felipe González o de la figura emergente del joven político Pablo Iglesias.

Porque los jóvenes en general no expresan náuseas antisistema, pese a algunas imágenes de impacto mediático televisivo. Ni tan siquiera sienten un desprecio generalizado hacia el sistema de partidos. Sencillamente piensan que sin ellos no hay democracia y que son necesarios para mejorar y cambiar un país. Eso sí, dejan constancia, en porcentajes fácilmente medibles, su desconfianza absoluta en los actores políticos actuales y su confianza en que su sustitución llevará a un tiempo mejor. Lo que rechazan es la organización y funcionamiento actual de las organizaciones políticas, la falta de carismáticos líderes políticos.

Unas organizaciones para ellos casposas que representan únicamente a la casta. Y en esta definición, pienso yo, que quepen todos los partidos que, en estos últimos años, han venido compitiendo electoral y políticamente. En dos palabras, exhibiéndose públicamente. Lo digo porque hay algunos que intentan escapar de la quema y aquí cada uno que aguante su vela.

¿Dónde está la sorpresa?. ¿Dónde los analistas políticos de los partidos no supieron afortunadamente ver la fuerza ascendente de Podemos?. ¿No será que lo vieron y no se lo creyeron?. La citada encuesta a los jóvenes y otras reivindicaciones que se vienen sucediendo desde 2011, daban pistas. En el mejor de los casos pienso que no tuvieron tiempo de decirle a la temperamental Merkel que la dejaban descompuesta y sin novios. Que esas políticas de tanta austeridad no van con los progresistas. Porque a los demás que les importa, son arte y parte.

La derecha conservadora porque está poniendo en marcha, aprovechando la crisis socioeconómica, las políticas que le vienen bien y benefician a determinadas familias generalmente pudientes y de las clases altas. La ventaja del centro derecha es la fidelidad del voto. El problema que se le genera es que, con las sociopolíticas en marcha salen perjudicados la mayoría de sus votantes, provenientes de clases medias y del voto prestado del centroizquierda. Son ciudadanos y ciudadanas de a pie a los que afectan sobremanera los recortes del estado del bienestar, el paro, los desahucios y todos los males que nos están trayendo las fórmulas de austeridad. Eso que llaman austericidio es lo que  está abocando a un sufrimiento innecesario a esta clase media, sin que se atisbe la recuperación económica anunciada y prometida. Ahí está la chinita en el zapato. De ahí que muchos de sus votos, indignados, se vayan a Ciudadanos, a UpyD o a otras formaciones.

La izquierda porque se ha dejado caer, sin contrapartidas sociales, en los brazos de las políticas económicas que marca la derecha europea. Ha sucumbido a los mercadeos financieros y ha hecho de vaca rumiante ante el continuo paso de todas las calamidades que afectan a sus votantes. Una izquierda incapaz de encabezar las reivindicaciones que socavan el estado de bienestar, inútil ante los desahucios y el paro, estéril ante las amenazas de las privatizaciones y el deterioro de la sanidad y la educación, inmutable ante la hambruna y el umbral de la pobreza.   

Ha sido peor el remedio que la enfermedad cuando los políticos socialistas europeos, comisarios y dirigentes, se han asomado al balcón de las políticas comunitarias. Las esperanzas de Hollande en Francia y de Schulz en Alemania, se han diluido como el mal chocolate, dejando un desagradable sabor en la boca. Todavía resuenan en nuestros oídos los titulares de aquella entrevista al primer ministro francés Manuel Vals: “En Francia no hacemos política de austeridad como en España”. Luego, el ávido lector, leía ansiosamente la entrevista, enterita, y no encontraba por parte alguna dónde estaban las malditas diferencias. Las recetas del master chef. Por otra parte, ni se notan, ni se sienten las políticas europeas del resto de partidos españoles con representación en Bruelas.

Ante tanta desidia los indignados, razonablemente cabreados, optaron por los caminos más lógicos y recorrieron senderos más acorde con estos tiempos. Por el de la izquierda, dirección Podemos e Izquierda Unida y por el de la derecha, dirección UpyD y Ciudadanos. Más del 50%, se llamaron andanas, y se quedaron en su casa. Y no fueron solamente jóvenes senderistas, también hombres y mujeres talluditas decidieron lanzarse por los diferentes caminos no habituales, algunos de ellos con cierto riesgo de perderse o de no ir a ninguna parte. En política cuando se deja un hueco ideológico alguien lo ocupa, cuando se abandona al votante, simpatizante y militante a su suerte, otro los llama, cuando no se ofrece ni tan siquiera un clavo ardiendo al que agarrarse, otro vendrá que te lo dará. Falta por valorar el impacto de las redes sociales y si se influyó interesadamente, a través de ellas, en todo este vuelco electoral de última hora.

Bienvenidos sean estos nuevos aires políticos, y enhorabuena a sus líderes que han conseguido devolver a la democracia representativa y participativa a ciudadanos y ciudadanas cuya lógica indignación les tenía apartados en la cuneta de la indiferencia electoral. Aire fresco en tiempos corruptos. Esperemos que cunda el ejemplo en el resto de partidos y devuelvan a la democracia el sentido con la que se creo. No olvidemos que, a pesar de todo este terremoto político, los partidos más votados han sido el PP y el PSOE.

Queda un año para las elecciones municipales y autonómicas. Salgan ustedes de los despachos, ocupen la calle y las tribunas para reivindicar lo que es de todos, con teorías creativas y prácticas. Dejen ustedes la economía del austericidio, porque al final se va a convertir en un genocidio, donde, como en las peores momentos de las guerras europeas, el que no acabe muerto saldrá herido, sino tullido. Olvídense ustedes de frikis y de partidos bolivarianos y pónganse a trabajar por la recuperación de la economía y el estado de bienestar.

Es cierto que no se ha medido bien el alcance de estas elecciones al Parlamento Europeo, pero no ha sido una sorpresa el resultado. La diferencia con otras, en las que ha sucedido algo parecido, es que en estas el elector, que así lo ha tenido a bien, ha hablado de otra manera poniendo las cosas en su sitio. Por eso os decía yo que es importante votar.

1.- Encuesta de Metroscopia para el diario El País, realizada entre los días 1 y 29 de abril de 2014, con una muestra de 1.200 personas de más de 35 años y una muestra de personas de entre 18 y 35 años, con orientaciones ideológicas mayoritarias entre el centroizquierda y el centroderecha.

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