Don Silvestre Paraqué se sentó sobre una pared de piedra medio derruida que oponía el paso a un olivar abandonado, señal inequívoca del paso de los años y del poco valor que se da en estos tiempos que corren a todo aquello que concierne al campo.

Observó las oliveras centenarias de hermosos troncos retorcidos de las que todavía, a pesar de quedar comidas por un creciente barrenillo, envueltas en un tupido verde manto de liquen, dejaban ver prendidas de su escaso ramaje el preciado fruto negro arrugado y olvidado de la aceituna madura. “En todo el río Lágina sólo quedan dos molinos –pensó-. Ni en siendo el uno viejo y el otro nuevo, gira la muela al paso del agua. Cómo se ríen de nosotros ahora los señores estos con el trajín del vareo y la recogida, perdido el trasiego de los grasientos capazos y el deambular de las bestias con los sacos a cuestas. Cómo se encendía la hoguera en las vísperas del santo señor San Sebastián, celebración de la cosecha”.

El rugido sordo de los motores de los camiones y de los tractores nos avisan del circular de estas máquinas, que todavía desparraman, por los caminos y veredas, los alpechines, soltando al frío aire un penetrante olor de esperanza ante una cosecha buena, sólo rota por el estupor al cobro de unos míseros céntimos por cada kilogramo de aceitunas.

Tomó algunas notas sobre la construcción del pueblo. “Pueblo medieval asentado a la larga entre cañadas –escribió-. Apegado a la Real de Gata, la Real de Jálama y el Cordelillo. Paso de la trashumancia del descansadero de la Virgen de la Peña al Puerto Real de la dehesa de Perosín. Puente medieval de paso sobre la rivera de Jálama, a la altura de Carrecía, topónimo de la carrera a la ciudad de Miróbriga, diócesis civitatense.  La Civitatem de Roderic de Alfonso VI de León (1047-1109). Fuero antiguo concedido a esta ciudad salmantina, reinante rexe Ferdinando in Leone, et in Galicia et in Asturias: “Este foro establecieron alcaldes y jurados de Civitate Roderic cum concilio é el cabildo de los clérigos de Civitate Roderic, e per semper que todos sus rancuras é suos judicios que lo pidiesen clérigos é laicos foras de violamiento de eclesia é deforme de corpo de clérico, de féridas é mesaduras o morte”. Fuero extenso este de Ciudad Rodrigo que es el origen inmediato de los siete Fueros de la Extremadura Leonesa, fueros de realengo o de señorío: Alfayates, Coria, Castelo Bom, Castelo Rodrigo, Castelo Melhor, Cáceres y Usagre y de otros fueros breves, como los de la tierra de la Orden de Alcántara: Salvaleón, Valencia de Alcántara y Zarza”.

-- Buenos días don Silvestre –saludó el tío Cipriano que subía por el camino de la Colmenita-. Anda usted muy atareado.

-- Pues si Cipriano, son buenos estos días, pero fríos –respondió cortésmente don Silvestre-. ¿Andas apañando las aceitunas?.

-- Si, paí ando.

-- Las pagan poco y mal.

-- Bueno yo las molturo y me quedo con el aceite. Las aceitunas ya no valen pa na, don Silvestre, pa na de na. Esta cosecha como viene buena me dará aceite para dos años. Los siguientes Dios dirá. Bueno le dejo que siga con sus escritos. Hay que aprovechar la luz del día que de noche estaremos a media luz.

-- ¡A media luz!. ¿Pues que pasa?.

-- Se encarece, don Silvestre, se encarece. Vamos a vivir con velas, como los nuestros antiguos, y ya ni tenemos las abejas, ni los lagares de cera, ni la fábrica de luz, ni Dios que se le parezca. Maldita sea la mi suerte, ahora que estaba enganchándome a Internet… Quede con Dios, don Silvestre.

-- Hasta luego Cipriano.

Era claro –pensó don Silvestre- que se refiere al anuncio de la inexplicable subida de la tarifa eléctrica. Ha sido tan contundente que ha pillado fuera de juego a todo el gobierno de la nación, incluyendo al Ministro de Justicia, máximo responsable, que ha contestado con un lacónico: “inaceptable” y acusado de “manipulación de precios”. Aquí les duele. No tanto porque se suba el precio de un bien de primera necesidad, no porque se esté recordando la triste historia de los avances liberales frente a los recortes conservadores, no porque se nos pretenda devolver a la miseria de la posguerra, sino mas bien porque afecta directamente a la gran empresa que ve como se dispara la factura de luz y esto no sólo les toca directamente los objetivos de sus políticas sino también los bolsillos.

La privatización de las empresas públicas traen estas cosas. Se pierde el control. Hubo un excesivo interés en que dejará de ser estatal y ahora no hay agallas para nacionalizarla. Es preferible inyectarle un montón de millones y que siga amargándonos las mañanas. Se dice que la subida de la tarifa eléctrica, desde que comenzó la crisis, se sitúa en torno al 70%. Las eléctricas españolas, que ya recibieron dinero público del gobierno Aznar, piden ahora otros 3.600 millones de €uros. Es lógico que con estos datos las eléctricas españolas hayan doblado, en el año 2012, los beneficios (6,78%) en comparación con las europeas (2,62%). Para el año 2013 se prevé un beneficio del 6,23% para las españolas frente a un 3,49% para las europeas, según elEconomista.es

A esto se refería Cipriano. Estamos llegando a lo que los expertos llaman “Hogar en pobreza energética”, terminología que define a aquel que necesita gastar más del 10% de sus ingresos, en todo tipo de combustibles, para calentarlo.

¿Qué ha pasado con aquel país llamado España que alardeaba de ser pionero en energías renovables?. Se vendió durante mucho tiempo esta idea y se alardeó de los proyectos en marcha. Disponíamos de una gran cantidad de viento para mover los molinos eólicos y de tiempo de sol suficiente para el funcionamiento de las placas solares. Todo esto está medio parado. La disculpa vuelve a ser la crisis económica, como en todo lo que se está legislando, pero más parece que lo que se pretende es contentar a las eléctricas o, al menos, que no se enfaden y esto se consigue si las cuentas dan beneficios.

¿Por qué sino se pretende poner impuestos al consumo de energías renovables?, pues por lo mismo que se ha legislado el cigarrillo eléctrico o contra el aborto, porque sí. “Es como ponerle un impuesto al sol –se dijo don Silvestre-. Dentro de poco pondrán un peaje por utilizar el aire en los eólicos y otro por tomar el sol en los canchales de Jevero. Si pudieran cobrarían por respirar. Al tiempo”.

Un decreto del gobierno intentará paliar la subida de la tarifa eléctrica, pero el sofocón ya nos lo hemos llevado. A veces pienso que todo es una provocación. Se sube el precio del kilovatio hasta un tramo inadmisible (11%), para que el ministerio de turno actúe, decrete y se baje. Por una parte el Gobierno se convierte en salvador de los indefensos ciudadanos y, por otra, las eléctricas han conseguido el objetivo de una subida suficiente, sin alborotos (8%-9%).

Cipriano, con ese saber que da la vida, nos recordó el pasado. Cuando las casas tenían una sola bombilla y, gracias a un largo cable, se recorría con ella todas las estancias de la casa. El calor se conseguía con un buen acopio de leña de roble y cepas para la chimenea. Negros sacos de picón se amontonaban en la bodega para el brasero, encendido bajo la mesa camilla. Calor del hogar y cocina para guisar y calentar la comida. Todo, como en el tango de Carlitos Gardel, a media luz. Aumento de la natalidad, algo que se echa de menos en un país que hay más defunciones que nacimientos.

Y todo a media luz,
que es un brujo el amor,
a media luz los besos,
a media luz los dos.
Y todo a media luz
crepúsculo interior.
¡Qué suave terciopelo
la media luz de amor!

Cuando daba la sensación de tender a una cierta sostenibilidad eléctrica, favoreciendo la instalación y consumo de la energía verde, en lugar de potenciar la instalación de placas solares en los tejados de las viviendas o en otros sitios estratégicos, de facilitar la acumulación de esta energía para momentos de sombra, de marcar un precio asequible tanto en el producto como en su instalación, de asegurar la carencia de gravámenes tipo impuestos, nos salen por los cerros de Úbeda. No creo que las compañías eléctricas sean favorables a todo este reequilibrio, ni que volvamos a utilizar las aguas de los ríos serragatinos en la producción de luz.