El emprendimiento Verde o el Verde Emprendimiento

Cuando nos sorprendió la crisis, esa que nos acompaña desde hace varios años, y que en ocasiones no sabemos si es real o inventada, porque a pesar de las cifras del paro, los datos socioeconómicos y otras variables, vayas a donde vayas, todo esta lleno, nos golpearon los datos de desempleo más dramáticos de nuestra historia.

Pero la crisis nos trajo algo más, el maravilloso y apasionante mundo del emprendimiento, que casi nos regalan un kit de emprender, con la compra, y es la solución está en emprender, o eso dicen. Lo más llamativo es que una gran mayoría de las personas que te animan a emprender, trabajan por cuenta ajena o pertenecen a la Administración, y por tanto desconocen el lado oscuro de emprender, que como todo, también lo tiene. 

Pero ahora hemos dado un salto más, partiendo de la Economía Verde, el emprendimiento del mismo color, y que conste que como idea, es magnifica, pero tengo la sensación de que como en otras ocasiones, se quedará en discurso y negro sobre blanco, porque el paso a la realidad, necesita de cambios legislativos e infraestructura, que de momento, no están previstos.

Ahora va ser más fácil crear empleo verde, que encontrar trabajo, y es cierto, ya que en la actualidad, en este país en el que la clase política juega a los cromos, se ha instaurado un paro, que no sólo destruye empleo. Además destruye la relación laboral como hasta ahora la conocíamos. Cada vez más empresarios/as despiden para a continuación seguir contando con los mismos trabajadores/as, reconvertidos en autónomos/as, personas colaboradoras, que hacen lo mismo pero cuestan menos y no hacen huelgas ni se ponen malos. Y las poquísimas ofertas de empleo que se encuentran ya no ofrecen contrato y nómina, sino una relación mercantil: tú te haces autónomo, y te pagan a comisión o por objetivos, a menudo poniendo tú el coche, la furgoneta, el ordenador, el teléfono y lo que haga falta y da igual el color que tenga el empleo, y a eso le llaman emprendimiento.

Entramos en el otoño, con proyectos, en Sierra de Gata, un estudio sobre su recuperación y viabilidad económica, en la Comunidad Autónoma hablamos de Economía Verde, y tengo la sensación de que estas notas las escuche en otros tiempos y con otra melodía. Proyectos ambiciosos que al final se quedan en papel, porque la realidad siempre es otra, y es que los cantos de sirenas no entienden de siglas, y la sorpresa sería que saltaran del papel a la sociedad. Que el trabajo que realice la Universidad de Extremadura sobre la Sierra de Gata, sea más que un documento de buenas intenciones y obviedades, que todo lo anunciado sobre la Economía Verde, no se queden en horas y horas de formación sobre agricultura y ganadería ecológica, que más allá del certificado no tienen utilidad, y no las tendrá mientras que no se apruebe la legislación sobre agroturismo, con facilidades fiscales y legales para ejercer la actividad, o se de luz verde al canal corto para los productos ecológicos como en otros países de Europa, con un marco legal que lo saque de los grupos de consumo y venta fuera de canal. 

Nos hemos convertido en un país de emprendedores. Pero como en tantas cosas, lo hemos hecho por la puerta de atrás: obligados, a empujones, de malas maneras, porque no nos queda otro remedio. Falsos emprendedores, pues el fondo de la relación laboral sigue siendo el mismo: tú pones la fuerza de trabajo, mientras los medios de producción continúan en las mismas manos.

Ojalá, en los próximos meses, tenga que escribir, que me equivoqué y que los buenos deseos se convirtieron en realidad.

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