Y en Política ¿qué hay de lo nuestro?

La Política, sí, ese tema que de tanto hablarlo se ha convertido en aburrido, que de tanto ir a votar, ya ni nos inmutamos ante la tercera y que a veces nos sorprendemos pensando que, nosotros y nosotras, los mortales, casi ni nos damos cuenta de que no haya gobierno, más allá de esos pactos de no agresión, a niveles autonómicos y locales, dignos de cualquier capítulo de Juego de Tronos, mientras el resto protagonizamos Los Juegos del Hambre.

Y dicho esto, y ante el Debate de Investidura, ¿dónde estamos las mujeres en la política? ¿en los debates, en las comparecencias, en los grupos de negociación? Pues ni estamos ni se nos espera, porque aunque lo parece, no es, y es una consecuencia más del “Espejismo de la Igualdad” en el que vivimos.

En todos los partidos políticos, con independencia de la ideología, tratan a las mujeres desde esa actitud tan patriarcal, el permiso. Nosotros (los hombres y alguna mujer) os permitimos estar, participar y para eso, atendiendo a vuestras demandas, introducimos las cuotas y las listas cremallera (Mitad hombres y mitad mujeres)

Somos la mitad de la población.pero son solo el 17% de las alcaldesas, alrededor de un tercio de las concejalas y -alcanzando un récord en esta nueva legislatura- el 39,4% de las diputadas. La política es, por desgracia, un campo más de la sociedad y la vida cotidiana en el que las mujeres están infrarrepresentadas y discriminadas.  

En líneas generales, en el ámbito político, las competencias que más se valoran son: 

El liderazgo, el compromiso, la toma de decisiones, la capacidad de adaptación, lacomunicación, la ética, la escucha, la confianza, el trabajar en equipo sacando lo mejor de cada uno, el gestionar los conflictos y la capacidad de visión.

De todas estas competencias ¿cuáles nos faltan a las mujeres?, la respuesta es obvia, ninguna, porque las competencias y habilidades no tienen sexo. Tiene género el diseño del sistema que disfraza de igualdad la configuración de unas listas que a pesar de su composición paritaria, siguen siendo encabezadas en su mayoría por hombres, y eso tiene como consecuencia, nuestra presencia en las segundas, terceras y cuartas filas, que no jugamos en primera división.

Las diferencias biológicas entre hombres y mujeres, como las sinapsis neuronales, crean una serie de competencias interesantes a la hora de comunicar y relacionarse en el ámbito político: Empatía, Comunicación, Multitarea, Sensibilidad, Toma de decisiones, Sentido Práctico

Pero al margen de capacidades y habilidades, que con independencia del sexo podemos desarrollar hombres y mujeres, la presencia femenina en los partidos políticos y la Política, debe dejar la teoría y el discurso y convertirse en realidad, y no sólo haciendo números, sino garantizando la presencia de mujeres en puestos de decisión y responsabilidad, encabezando las listas y garantizando que la voz de las mujeres no sólo se escucha, sino que se le da, y no desde la permisividad sino desde el derecho, como grupo poblacional, con colectivos específicos y necesidades determinadas. Si somos la mitad de la población, tenemos que estar en la mitad de los puestos en los que se toman las decisiones, y desde donde se dirigen.

Las cuotas y las listas cremalleras, ya no son suficiente, la paridad puedes ser horizontal y vertical, y ha llegado el momento de dar un paso más en todos los partidos, y no sólo exigir que la mitad sean  mujeres, sino que la mitad de esas listas estén encabezadas por hombres y la otra mitad por mujeres. 

La Política, por definición es  la actividad de los que gobiernan o aspiran a gobernar los asuntos que afectan a la sociedad o a un país, pero no pueden ser solo LOS, porque en la sociedad también estamos LAS.

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