Muchas horas y muy difíciles han sido las que ha vivido la sociedad serrana desde que se iniciara el incendio el pasado 6 de agosto en el paraje de La Osa, en Acebo. Este diario, que nació y vive por y para la Sierra de Gata desde el 21 de febrero de 2012, no podía pasar ajeno a la dureza de estos días.

He dedicado jornadas maratonianas de doce y quince horas de trabajo sin descanso para mantener informados puntualmente sobre el avance y desarrollo del incendio a nuestros vecinos. Porque es mi trabajo y mi compromiso personal con esta tierra que me acogió hace ya tantos años como si fuera mi familia.

Pero las pavesas han saltado a la redacción. El pasado viernes, en Hoyos, la mayor parte de los trabajadores del Plan Infoex boicotearon mi trabajo, se negaron a ser fotografiados y, con gruesas frases, me invitaron a irme a "hippielandia" a hacer fotos "a los perroflautas". El motivo: la publicación del artículo de opinión firmado por D. Domené y el manifiesto de la Plataforma de Afectados por el Incendio de Sierra de Gata. En ambos escritos se criticaba la gestión del dispositivo anti incendios. Por primera vez en la historia de este diario, se hacía constar que la dirección NO compartía su contenido, pero la libertad de expresión consiste en leer lo que no queremos leer y esto es lo que distingue a las sociedades libres de las dictaduras, a los justos de los fanáticos.

Debo reconocer que dudé si publicarlos, porque contenían afirmaciones que creía incorrectas o despectivas; y por ello quise subrayar que no compartía su contenido. Pero se trata de afirmaciones que están en boca de muchos serragatinos y pensé que al publicarlos abría la puerta a que tanto los responsables del Infoex como los trabajadores aludidos presentaran su versión y respondieran a las críticas rigurosamente, con datos, para acabar con las falsedades y medias verdades que se han vertido sobre su trabajo. Lamentablemente han decidido que era mejor matar al mensajero.

Este diario no es un blog, es un medio de comunicación social que se debe a sus lectores y a sus vecinos. No puede limitar sus contenidos a aquello que nos halaga porque la Sierra no tiene una sola voz, tiene voces innumerables que siempre han tenido cabida en estas páginas.

Esto lo saben los brigadistas mejor que nadie porque desde que comencé con este proyecto editorial, cada verano me esfuerzo en resaltar el papel que desempeñan en el mantenimiento de nuestro paisaje. Por ello, siempre he facilitado la publicación de sus reivindicaciones e incluso les he acompañado en ellas con artículos y reportajes que sí llevaban mi nombre porque yo asumía sus contenidos. ¿No debía haberlas publicado porque suponía enfrentarme con grandes compañías como Tragsa o con el Gobierno regional y arriesgarme así a perder ingresos por publicidad?  La respuesta la dejo para las mismas personas que el pasado viernes me insultaron con su actitud y me hirieron tan hondamente que ahora solo pienso si este proyecto, que continúa costándome dinero y tiempo para mi familia, merece la pena.

Cientos han sido las felicitaciones que ha recibido este diario por la labor desarrollada en los días más duros del incendio. Muchos los mensajes de apoyo y de solicitud de ayuda que se han recibido en esta redacción y desde esta redacción se ha intentado dar una respuesta inmediata. Con escasos recursos, con medios irrisorios. Pero nada puede mermar el dolor que producen los insultos y el desprecio de un colectivo de trabajadores a los que siempre he tratado con el máximo respeto.

Quiero terminar este artículo con mi agradecimiento a los brigadistas que escucharon mis razones y que, compartiéndolas o no, entendieron que forma parte de mi trabajo.

Este diario lo hacemos todos. Contribuye a su mantenimiento

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