serrana
La Botica de la Sierra
Níscalos en Sierra de Gata

El níscalo (Lactarius deliciosus) en la botica serrana

Aunque se puede conservar congelado, es aconsejable conservarlo de otra forma, para que no pierda tantas propiedades, en aceite de oliva de la Sierra de Gata, con sal o con vinagre de vino bueno, rebajado con agua y sal, en tarros de cristal, que guardaremos para consumirlo a lo largo del año

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Macrolepiota procera

La Macrolepiota Procera en la botica serrana


En cuanto a su identificación, debemos tener cuidado con no confundirla con las pequeñas lepiotas o con alguna Amanita phalloides, puesto que sería un error mortal, de hecho, la mayoría de envenenamientos producidos en los últimos años, se han producido pensando que recolectaban macrolepiotas, cuando en realidad eran setas mortales

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Boletus edulis

Boletaceas en la botica serrana

En la Sierra de Gata pueden encontrarse tres tipos claros de boletus, Aereus, Edulis y Pinophilus. Los tres son excelentes comestibles y la principal precaución que debemos tomar durante su identificación, es que observemos que no cambian de color al corte, si azulean pueden ser ejemplares de boletus de satanas, tóxico o de otros boletus no comestibles.

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Amanita Cesarea (Scoop. Fr.) en la botica serrana

Los romanos ya la apreciaban, denominándola "ambrosía", digna del paladar de los dioses. Alimento común de sus emperadores y utilizada para envenenarlos y disponer oscuras sucesiones.  Así, Agripina, esposa de Claudio, incluyó en uno de sus guisos Amanita phalloides, causando la muerte del emperador por envenenamiento para que le sucediera en el trono su hijo Nerón

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La Hiedra

La hiedra (Hedera helix L.) en la botica serrana

Simboliza la inmortalidad, ya que puede vivir durante siglos. Con la hiedra elaboraban los romanos la corona de Baco, dios del vino. Antiguamente era utilizada por las mujeres como tinte para el pelo oscuro, así como para revitalizar y abrillantar sus cabellos

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Haba

El haba (Vicia faba L.)

Pitágoras afirmó que sus flores llevaban la marca del infierno y llegó a tal extremo su creencia, que perseguido por sus enemigos, dejó que lo apresasen por no atreverse a cruzar un campo de habas