TRABAJA PARA SER DECLARADO ESPACIO LIBRE DE VIOLENCIA

El colegio Leandro Alejano quiere ser un remanso de paz

Los alumnos asumen de forma rotatoria el papel de mediador y son ellos mismos los que intentan solucionar los conflictos que surgen en el aula o en el recreo entre sus compañeros. La Unidad Didáctica diseñada por el claustro de profesores incluye siete pasos

Josefa Barrena de la Cruz, directora del CEIP Leandro Alejano de Cilleros
Josefa Barrena de la Cruz, directora del CEIP Leandro Alejano de Cilleros

Dieciocho años han pasado ya desde que en 1998 el colegio público Leandro Alejano se sumó al Día Mundial de la Paz y la No violencia. Demostrado el compromiso de la comunidad educativa cillerana, en general, y del claustro de profesores del colegio, en particular, había llegado el momento de dar un paso más. Este curso, los responsables educativos del Leandro Alejano y las familias han iniciado la senda para declarar al centro “Un espacio libre de violencia”. “En todos estos años ya habíamos avanzado mucho en la reducción de la conflictividad porque llevamos trabajando en ello veinte años”, declara a este digital Julio Morcillo, jefe de estudios del colegio. 

La idea de este nuevo proyecto surgió durante la celebración del cincuentenario del centro. Entre recuerdos del pasado y planes de futuro, los responsables del centro pensaron en la necesidad de crear un nuevo proyecto que llevara más allá su compromiso con la no violencia. 

En estos momentos, estudian en el colegio cillerano 103 alumnos de Educación Infantil y Primaria. Una primera rebaja en la reducción de los conflictos en las aulas y en el patio fue la implantación de la ESO, cuando los alumnos de los cursos de séptimo y octavo de EGB marcharon a los institutos. Pero como bien dice al unísono el jefe de estudios y la directora del centro María, Josefa Barrena de la Cruz, “si en primaria los alumnos aprenden a resolver sus conflictos de manera pacífica, llegarán al instituto con las herramientas suficientes para resolver las situaciones que se puedan presentar”. 

Pero ¿Qué es un espacio libre de violencia? ¿Cómo se consigue un espacio donde no ha lugar para el acoso o la humillación, las patadas y los tirones de pelo? Un espacio libre de violencia se consigue trabajando de manera conjunta la comunidad educativa y con un protagonista principal de la acción: el alumno. 

El plan lleva emparejado, entre otras, las siguientes actividades: definir entre todos qué es un conflicto, fijar los pasos para resolverlos y nombrar un mediador. 

Desde hace años, cada mañana un alumno es nombrado responsable del aula con, entre otras, las siguientes funciones: el reparto del material cuando así es necesario, el apagado y encendido de los ordenadores y también que los alumnos dejen ordenada el aula cuando finalizan las clases. 

Desde este curso, el responsable de aula suma a su importante papel una función más: Durante todo el día es el mediador encargado de solucionar los conflictos que se pueden producir en su aula o en el patio. Bien con un brazalete o con una tarjeta idenfiticativa, todos los compañeros saben a quién pueden recurrir en caso de conflicto y saben también que el mediador hará todo lo que esté en su mano para solucionarlo. 

“Naturalmente, los maestros estamos siempre estamos siempre presentes y nos aseguramos de la aplicación de los pasos establecidos para la reducción de los conflictos", declara a este digital María Josefa Barrena de la Cruz, pero solo intervenimos si es realmente necesario”, añade.  

La actitud del niño se transforma cuando se inviste con el brazalete o la tarjeta identificativa. Con palabras, siempre con las palabras como todo armamento, procura hacer ver a su compañero el punto de vista del contrario, intentará convencer a ambos de la necesidad de alcanzar un acuerdo o deponer la actitud beligerante. El mediador se convierte así en un personaje de Marvel con superpoderes pacificadores. 

Al finalizar el recreo, los mediadores apuntan en unos gráficos expuestos en el tablón el número de conflictos en los que han intervenido y con qué resultado. Estas gráficas en cartulina aportan muchos datos sobre la evolución de la paz en las horas de recreo. “El resultado es muy elocuente” comenta Julio Morcillo, jefe de estudios del colegio cillerano. 

Además del trabajo diario de los niños, el plan para lograr ser un espacio libre de violencia  también incluye un ciclo de charlas coloquios con la comunidad educativa, incluidas familias y maestros. Recientemente han estado en Cilleros, el psicólogo Carlos Pajuelo para dar una charla sobre los espacios libres de violencia y realizar un análisis de ellos. La pasada semana, viajó hasta Cilleros también para hablar con la comunidad educativa al completo Victoria Jiménez, orientadora del EOPEP Badajoz 2 y asesora técnica docente de la UPE.  

Todo  ello forma parte de la Unidad Didáctica Interactiva, en la que el claustro ha descrito cuáles son sus objetivos y qué medidas han diseñado para lograrlos. Porque como bien dicen sus responsables “a pesar de todas las dificultades, no podemos ni debemos renunciar a crear una sociedad distinta, más humana, más tolerante, donde el diálogo sea la única herramienta válida para solucionar los conflictos respetando siempre la dignidad de cada ser humano”.  No se trata de eliminar los desacuerdos o las discusiones, inherentes al ser humano. El fin que persigue el centro Leandro Alejano es enseñar a sus estudiantes a resolver los conflictos escuchando al otro, argumentando nuestra propia postura. En definitiva, en Cilleros quieren lograr que “los conflictos no se conviertan en problemas”, concluye Josefa Barrena. 

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