Trabajadores de siete mancomunidades solicitan una entrevista con el presidente para hablar de su futuro

El anuncio por parte del gobierno central de la desaparición de las 1.432 mancomunidades que existen en el país ha producido una inquietud creciente entre los trabajadores, que ven peligrar sus puestos de trabajo y la calidad del actual modelo rural extremeño, caracterizado por la proximidad de la administración al ciudadano

Trabajadores de siete Mancomunidades extremeñas solicitaron ayer una reunión con el presidente regional para tratar con él la anunciada desaparición de los organismos de esta naturaleza. Isabel García, representante del Comité de empresa de la mancomunidad integral de Sierra de Gata entregó en mano a José Antonio Monago una carta en la que las siete mancomunidades exponen los motivos para la reunión. El presidente, declaró que nada podía decir sobre un tema del que aún el gobierno central no ha dicho nada definitivo, tal como ha manifestado en ocasiones anteriores, cuando ha sido preguntado por la misma cuestión.

El primer contacto entre las mancomunidades  y el presidente del gobierno regional se produjo ayer en San Martín de Trevejo, durante la visita de José Antonio Monago a la Sierra para inaugurar la flamante Hospedería Conventual Sierra de Gata.

La carta ha sido firmada por el comité de empresa de la mancomunidad integral de municipios Sierra de Gata y cuenta con el apoyo explicito de trabajadores de las mancomunidades de Sierra de San Pedro, Campo Arañuelo, Rivera de Fresnedosa, Sierra de Montánchez, Tierra de Barros -- Río Matachel, Tierra de Barros, Valle del Jerte y La Vera.

La carta comienza reflejando el desconcierto “por las declaraciones que el gobierno y otros estamentos realizan sobre el futuro de las Mancomunidades y los pequeños ayuntamiento”. Estas declaraciones, continúa la carta “ponen en entredicho el trabajo que en las Mancomunidades se realiza, tachándolas de poco transparentes y de ser una duplicidad de servicios”.

Con la supresión de las Mancomunidades y la falta de capacidad de los pequeños ayuntamientos para asumir los servicios, “la calidad de vida de nuestros pueblos se verá seriamente dañada” y aumentará la desigualdad de “los derechos ciudadanos entre la población rural y la urbana”.

Si los servicios mancomunados los asume la diputación u otro organismo de ámbito geográfico superior, “la gestión desaparece del territorio y con ello la posibilidad de contacto del ciudadano rural con la administración”. En definitiva, “la administración se aleja del administrado”.

Los trabajadores de las siete mancomunidades no ocultan en la carta su preocupación personal por su futuro laboral al “ver como peligra nuestro puesto de trabajo, como se pone en riesgo nuestro futuro y el de nuestras familias”.

Finalizan los firmantes solicitando una reunión con el presidente en la que “podamos exponer nuestras inquietudes y que nos explique cuales son sus planes respecto de la anunciada reforma de la Administración Local”.