Quien parte y reparte se lleva la peor parte

Uno de los quebraderos de cabeza de los testadores (normalmente padres) a la hora de hacer sus testamentos es la preocupación por evitar peleas entra los herederos. El problema puede zanjarse de dos maneras, ambas con sus pegas

Testamenaría
Testamenaría

Uno de los quebraderos de cabeza de los testadores (normalmente padres) a la hora de hacer sus testamentos es la preocupación por evitar peleas entra los herederos. El problema puede zanjarse de dos maneras, ambas con sus pegas:

Primero: poner los bienes a nombre de los hijos, mediante donaciones o ventas. Problemas: puede salir carísimo en impuestos, aunque se reserven los padres el usufructo de los bienes (ver artículo http://www.sierradegatadigital.es/articulo/consejos-del-notario/rincon-notario-espere-antes-escriturar/20140224121749012630.html); no evita la obligación de hacer la declaración fiscal a la muerte del testador, aunque no deje más que los importes de cuentas bancarias, por pequeños que sean, o incluso no deje ni bienes inmuebles ni efectivo.

Segundo: repartir los bienes en legados en el propio testamento. Problemas: que pueden cambiar los valores de los bienes desde que se hizo el testamento hasta el fallecimiento, o decidir algunos herederos que no están conformes con su lote, y poner pegas. O simplemente que alguno o algunos de los bienes se vendieron y se entregó una compensación al hijo, en mano, y éste luego niega haber recibido nada.

Una solución posible es confiar a alguien, que no sea uno de los herederos, la facultad de partir la herencia, nombrándolo CONTADOR-PARTIDOR. Se encargará de decidir lo que toca a cada uno, y el que no esté conforme deberá buscarse abogado y procurador para demandar la partición de herencia, lo cual es mucho más complicado que negarse, simplemente, a firmar la escritura de herencia. La desventaja es que el designado tiene que sobrevivir al testador, estar bien de la cabeza y aceptar el cargo, lo cual a veces no ocurre porque no quiere líos con los herederos, y es fácil que se enemiste con alguno de ellos.

Si además queremos que esa persona se encargue de velar por el cumplimiento de la última voluntad del difunto, debemos nombrarlo también albacea, y será el encargado de pagar gastos de entierro y funeral, entrega de legados en metálico, si los hubiera, defender la validez del testamento en juicio o fiera de él...son cometidos que pueden complicar las cosas a la persona que acepte el cargo, y tal vez por eso no se estila mucho la figura. Sin embargo, puede ser útil en aquéllos casos en que se den dos circunstancias: problemas serios previsibles para partir la herencia, y contar con alguien que esté dispuesto ( si sobrevive al testador, naturalmente) a afrontarlos por verdadera voluntad de servir, de este modo, a quien ya no esté entre nosotros.Como siempre, lo mejor es consultar en la notaría.

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