La huella de Alba en Sierra de Gata (XI)

A finales del siglo XVIII, los habitantes de los nuestros pueblos serragatinos de Alba, se divierten comúnmente, en los días feriados,  con el tiro de palanca y el juego de cartas, gustándose, en estas fechas, de beber vino. Gastan, con ello, parte del su jornal que asciende, desde primero de marzo hasta final de septiembre, a cuatro reales y, en lo restante del año, a tres reales diarios

Acebo contaba con hospital para pobres de solemnidad, que en un principio pudo estar ubicado en la casa anexa al edificio de la fábrica de jabón, conocida como de la Almona, o en el Huerto de los Frailes, y más adelante, en el que se conoce como de las siete llaves, que dicen perteneció a la familia Chaves. 

Pertenece, esta dicha familia de los Chaves, a un linaje extremeño procedente de Portugal (Cidade de Chaves. Regiáo Norte) que tuvo casas solariegas en Ciudad Rodrigo (Salamanca) y Trujillo (Cáceres). Luis Chaves y Vargas Carvajal (1727), natural, vecino y regidor perpetúo de Trujillo (Cáceres), casó en Acebo, en el año de 1751, con Teresa Eugenia Rodríguez Godínez (n. Acebo), tuvieron por hijo heredero a Juan Capistrano de Chaves Vargas Carvajal y Godínez (¿ -1810), que fue elegido diputado en 1810  por las provincias libres de franceses, división administrativa de Extremadura, pero no llegó a formar parte de las Cortes por enfermedad y fallecimiento, ocupando su escaño José Chaves y Liaño.

No podemos asegurar que fueran los primeros propietarios de este último edifico, situado en el Valhondo (Valle Hondo), del que en el anterior artículo incluí una foto de su fachada principal, cedida por el fotógrafo acebano Sergio Franco “Topo”, en la que luce el escudo de esta familia, formado por cinco llaves de oro, puestas en sotuer, y colocadas en palo con los ojos hacia abajo. En este caso, al timbre, lleva una corona ducal (¿). 

En la fachada del antiguo convento de San Agustín en Ciudad Rodrigo se expone el escudo nobiliario, del mismo tenor, el de los Chaves del linaje de Garcilópez. Fue el segundo hijo de Nuño García de Chaves (Ciudad Rodrigo) quien pasó a vivir a Trujillo creando una rama de la familia Chaves. La casa principal de los Chaves Orellana de Trujillo esculpe en su fachada este mismo escudo nobiliario de la familia Chaves. En el siglo XV, Luis de Chaves fue un ascendiente ilustre de esta familia, casado con una hija del maestre de Alcántara, don Gutierre Sotomayor. Consiguió mantener la ciudad de Trujillo en poder de los Reyes Católicos, a quienes acogió en su casa en varias ocasiones (1).

Es Pascual Madoz, tan sólo 50 años después, quien asegura que, a mediados del siglo XIX, hay un hospital en Acebo para pobres de solemnidad, pero dice que no tiene facultativo ni ningún otro empleado. Ocupa, en su mayor extensión,  de norte a sur sobre 2.000 varas y 1.500 varas de este a oeste y se encuentra hacía el noroeste (2). Esta situación es la que referimos podría llevarnos al edifico conocido como Almona, (1839), o bien al huerto de los frailes, donde tuvo emplazamiento el convento franciscano de Santiago.

Volviendo a finales del siglo XVIII, lo que yo quería deciros es que Acebo contaba, en estas fechas de 1791, con ocho viudas pobres de solemnidad, de un total de setenta y siete, y treinta y dos vecinos pobres de solemnidad, que serían atendidos por los facultativos del pueblo, esto es un médico, un cirujano sangrador, un sangrador y un boticario (3).

Llama la atención el número de viudas que asciende a setenta y siete y el hecho de que ocho de ellas fueran pobres de solemnidad. Tan curioso como que se mantenga un destacamento con un capitán, un alférez de milicia y siete soldados.

La vida espiritual también tenía su recogimiento con la iglesia parroquial de Nuestra Señora, el convento de franciscanos y las ermitas que eran atendida por siete sacerdotes presbíteros, un sacerdote de epístola, tres sacerdotes de menores, capellanes, doce clérigos y veintiún frailes.

Y por último decir, en cuanto a la localidad de Acebo en estos tiempos de los duques de Alba, que cuatro hijosdalgo estaban libres de pagar pechos (impuestos) y un abogado y dos escribanos, de número y ayuntamiento, los responsables de tomar nota  denuncia de cuanto sucedía en la vida municipal.

Del pueblo de Hoyos, nos dicen, en 1791, que se compone de doscientos veinte y siete vecinos, diez y siete viudas y cinquenta y cinco menores. Esto es, aplicando un índice corrector de 4,5, una cantidad aproximada de 1.021 habitantes.

Los oficios referidos al campo son cinco molineros, un herrador, treinta y cinco jornaleros o trabajadores de su hacienda y veinte arrieros, teniendo en cuenta que el resto de oficios, que describimos más abajo, trabajan la tercera parte del año en sus oficios y lo restante en el cultivo de las haciendas. Esto mismo sucede con el corto numero  de arrieros, que se limitan a tener un mulo o dos que utilizan para sacar el fruto y conducirlo para el cambio por el grano de la tierra de Castilla.

También hay cinco carpinteros, dos sastres, tres albañiles, un albéitar y seis tejedores. (1)

Tiene el pueblo de Perales, en este año dicho de 1791, ciento veinticinco vecinos con viudas y menores. Esto supone una cantidad aproximada de 560 habitantes (índice 4,5). La mitad son jornaleros y la otra mitad labradores.  

Sabemos que en el pueblo de Perales sus habitantes se divierten comúnmente, en los días feriados,  con el tiro de palanca y el juego de cartas, gustándose, en estas fechas, de beber vino, algo que debe ser común a los tres pueblos serragatinos de Alba.

El precio de los jornales es, desde primero de marzo hasta fin de septiembre, a cuatro reales y, en lo restante del año, a tres reales diarios.

El Concejo seguía siendo la forma de organización territorial como división administrativa del  territorio, su gobierno y su administración. Las funciones del Concejo quedan resumidas en la gestión del orden y la seguridad, la convivencia ciudadana, los abastos, la recaudación de rentas y encabezamientos, los arriendos y explotación de propios y comunes y, en definitiva, la organización administrativa del Lugar y su término.

    Esto es:

a) Organización administrativa y funcionamiento del Concejo con aspectos como constitución del Regimiento, su composición y organización (Alcaldes, regidores, municipales, justicias, alcalde de la hermandad, alguaciles, peones, …). 

b) Bienes de propios, arrendamientos, rentas y fiscalidad concejil: sisa, multas, inmuebles municipales, asignación de solar para vivienda de sus vecinos, fincas para cultivo, dehesas para el ganado de labor, pastos comunales. 

c) Limpieza de calles, regulación de aspectos urbanísticos, licencias de construcción, alineación de calles y casas. 

d) Regulación de la vendimia, guarda, vigilancia de panes, viñas, huertas. Sanciones por entrada de ganado (Alcaldes de la Hermandad, sexmeros, guardas, …).

e) Control de pesas y medidas, abastos de carnes y pescados. Control y venta de productos: teja, ladrillo, vino, fruta, trigo, cal, madera, cera. 

f) Obras y servicios municipales, Casa-Ayuntamiento, cárcel, archivo, reloj, arca de privilegios, hospitales, estudio, tabernas, construcción y reparación de fuentes y caños, calzadas, muros, puentes, fiestas. Dietas y gastos de administración. 

g) Ordenanzas de los distintos oficios: textil, construcción, artes y hostelería (4).

NOTAS

1.- Para más información ver Fernández-Daza Alvear, Carmen. “Linajes trujillanos y cargos concejiles en el siglo XV”. La Ciudad Hispánica. Editorial Universidad Complutense. Madrid 1985.

2.- Madoz, Pascual. “Diccionario Geográfico-Estadístico- Histórico de España y sus posesiones de ultramar”. Tomo I. Página 66. Madrid 1845

3.- Para más información sobre este apartado ver: Barrientos Alfageme, Gonzalo y otros. “Interrogatorio de la Real Audiencia de Extremadura. Partido de Coria”. Asamblea de Extremadura. Badajoz 1996.

4.- Ver Álvarez Álvarez, Cesar. “Los archivos municipales: fuentes básicas para el estudio de los derechos locales en la corona de Castilla”. Revista Zurita números 78-79. Págs. 49-68.

1.- Para más información ver Fernández-Daza Alvear, Carmen. “Linajes trujillanos y cargos concejiles en el siglo XV”. La Ciudad Hispánica. Editorial Universidad Complutense. Madrid 1985. 2.- Madoz, Pascual. “Diccionario Geográfico-Estadístico- Histórico de España y sus posesiones de ultramar”. Tomo I. Página 66. Madrid 1845 3.- Para más información sobre este apartado ver: Barrientos Alfageme, Gonzalo y otros. “Interrogatorio de la Real Audiencia de Extremadura. Partido de Coria”. Asamblea de Extremadura. Badajoz 1996. 4.- Ver Álvarez Álvarez, Cesar. “Los archivos municipales: fuentes básicas para el estudio de los derechos locales en la corona de Castilla”. Revista Zurita números 78-79. Págs. 49-68.

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