jueves. 22.02.2024

¡El tren! Camino de hierro de la Dalmacia (II)

De nuevo se pretende unir las dos ciudades de Ciudad Rodrigo y Coria, ahora mediante un camino de hierro como antaño lo fuera con la calzada romana de la Dalmacia. Si antes lo fue de Ciudad Rodrigo a la altura del antiguo Túrmulus, hoy Garrovillas de Alconétar, pasando por Sierra de Gata a Coria, ahora lo será de Ciudad Rodrigo a la estación de Río Tajo, entre Garrovillas y Talaván, pasando también por Sierra de Gata y Coria. Si antaño una calzada de piedra unía Miróbriga y Caurium, a poco, un camino de hierro pretendió el mismo objetivo

Locomotora de la primera liìnea española (Barcelona-Mataroì 1848) la
Locomotora de la primera liìnea española (Barcelona-Mataroì 1848) la

Corría el año de 1901, cuando María Cristina de Habsburgo (1858-1929), reina consorte de España que lo fue, regentaba el reino en nombre de su hijo Alfonso XIII, menor de edad. Esta regencia lo sería hasta cumplir el Rey 16 años, esto es, desde 1885 a 1902. Quedaba ese año primero nombrado como el año de la antesala del reinado de don Alfonso XIII. La Reina Virtudes, como era conocida popularmente la Reina Madre, consiguió el Pacto del Pardo, suscrito por Cánovas del Castillo y Sagasta por el que acordaron un sistema de turnos pacíficos en el ejercicio del poder. Desde ese momento accederían al poder liberales y conservadores, lo que daría origen a las conocidas como cesantías. Entre los años 1901 y 1902 era Práxedes Mateo Sagasta, apoyado por el Partido Liberal, presidente del gobierno del reino de España.

En estas circunstancias políticas le fue concedida autorización, (1901), a Darío Bacas Montero, ingeniero inspector de la Armada, para estudiar en el término de tres años, un tranvía eléctrico cuyo trazado debía partir de la estación de Ciudad Rodrigo y, pasando por los pueblos de Bodón, Robleda y Villasrubias, en la provincia de Salamanca, y por los de Perales, Moraleja, Coria, Torrejoncillo y Portezuelo, en la de Cáceres, terminase en la estación de Cañaveral.

La autorización, publicada por el Boletín Oficial de la Provincia de Cáceres nº 183, del 12 de noviembre de 1901, se concedió con sujeción a lo previsto en los artículos 58 y 59 de la entonces vigente Ley de ferrocarriles de 23 de noviembre de 1877. Así mismo se apoyaba en el artículo 16 del Reglamento que desarrolla su ejecución, de 24 de mayo de 1878. La autorización aclaró que sólo se concedía para poder practicar los trabajos de campo necesarios para dichos estudios por carreteras del Estado, de las provincias o de los municipios, pues si de ellas hubiese de separarse, entrando en terrenos de propiedad particular, será necesaria una nueva autorización, previo depósito de la fianza que prescribe la Real Orden de 4 de marzo de 1881. La firmó el Gobernador de Cáceres, José Muñoz del Castillo, previo informe del Director General de Obras Públicas, de 30 de octubre de 1901.

Esta iniciativa continuaría con la idea embrionaria del estudio de un proyecto de ferrocarril para Sierra de Gata. Primero sería un ferrocarril de Ciudad Rodrigo a Cañaveral, por el Puerto de Perales. En segundo lugar un tranvía eléctrico con un trazado de vía aprovechando los caminos y carreteras actuales. En tercer lugar un ferrocarril secundario y estratégico de Ciudad Rodrigo a Cañaveral, o viceversa. Luego un trazado Ciudad Rodrigo a Río Tajo, para volver de nuevo al trazado Ciudad Rodrigo a Cañaveral. Siempre con el objetivo  de facilitar las comunicaciones entre estas dos provincias y sus comarcas y el fin de la defensa nacional, al proyectarse su trazado de vía, cercano a la raya portuguesa.

De nuevo se pretende unir las dos ciudades de Ciudad Rodrigo y Coria, ahora mediante un camino de hierro como antaño lo fuera con la calzada romana de la Dalmacia. Si antes lo fue de Ciudad Rodrigo a la altura del antiguo Túrmulus, hoy Garrovillas de Alconétar, pasando por Sierra de Gata a Coria, ahora lo será de Ciudad Rodrigo a la estación de Río Tajo, entre Garrovillas y Talaván, pasando también por Sierra de Gata y por Coria. Si antes lo fue mediante una calzada de piedra ahora se pretende mediante un camino de hierro. Durante más de treinta años asistiremos a una permanente reivindicación de este trazado, con algún que otro paréntesis motivado por el pertinente estudio de los  proyectos y, como no, por la desidia.

Años convulsos estos de fin e inicio de siglo para la localidad serragatina de Hoyos, uno de los principales eslabones implicados en la construcción del ferrocarril por ser cabeza del distrito de su nombre, pues dimite el alcalde Dámaso Domínguez (1881), nombrando para el cargo al concejal José Lapido Pérez y, más adelante, los concejales de este Ayuntamiento, interponen recurso de alzada al Ministerio de la Gobernación (1904) contra el nombramiento del cargo de Alcalde hecho a favor de Francisco Montero Requejo, pretendiendo se declare válida la elección hecha, por la Corporación Municipal, a favor de Leopoldo Cordero Arroyo.

En 1904 se publica la nueva Ley de Ferrocarriles Secundarios, de 30 de julio, que surge del proyecto de ferrocarriles de 19 de octubre de 1901, y que sería reformada por la Ley de 30 de agosto de 1907.  

De todo esto resultó, finalmente la Ley de Ferrocarriles Secundarios y Estratégicos de 26 de marzo de 1908, modificada por la Ley de 23 de febrero de 1912, con las que se intentó impulsar la construcción de ferrocarriles secundarios y estratégicos y frenar la situación deficitaria crónica en que se encontraban los ferrocarriles españoles. Mechas leyes, pero los problemas económicos continuaron y esto influyó de manera directa en la construcción del trazado ferroviario por Sierra de Gata. A esto se unía una lógica y permanente reivindicación de los trabajadores ferroviarios por la mejora en sus condiciones de trabajo lo que provocó, en 1909, la creación de la Unión Ferroviaria, que celebraría su primer congreso en 1912.  

Darío Bacas Montero (1845-1913), nacido en Cilleros, ingeniero, científico, escritor e inventor. Siendo Inspector de Ingenieros de la Armada, fue destinado a Filipinas como Comandante, correspondiéndole una de las firmas de la rendición de Cavite. En 1900 Darío Bacas, fue  nombrado Director de la recién creada Escuela Especial de Ingenieros Industriales de Bilbao, y al año siguiente pidió el pase a la reserva.

“Se interesó y afanó en la consecución de una línea férrea que atravesara la Sierra de Gata –cuenta su nieta Pilar Bacas, (Sierra de Gata Digital, de 3 de septiembre de 2013)-. Continuando con las acciones que más de veinte años atrás ejerciera su padre, Ignacio Bacas, en los años de 1870. Darío solicitó permiso a la Dirección General de Obras Públicas para realizar el estudio de un tranvía que hiciera un recorrido similar al planificado antaño. En respuesta, el Director General de Obras Públicas dictó una orden a los gobernadores civiles de Cáceres y Salamanca autorizando la realización de dicho estudio, fechada en Madrid, a 30 de octubre de 1901. Siete años después, como director gerente de la Sociedad Anónima “Línea Extremeño Castellana”, Darío Bacas solicitó al Ministerio de Fomento la convocatoria de un concurso para una línea férrea”.

No se hicieron esperar las críticas favorables ya que, si ir de Trujillo a Cáceres no es nada cómodo, emprender un viaje a Coria, con ferrocarril, mesón, coche y barcas, es sentirse con arrestos para ser colonizadores del mundo. Por eso es considerada la provincia de Cáceres, para sus mismos hijos, como terreno inexplorado y deberemos alegrarnos de que se faciliten en ella las comunicaciones.

Estas crítica se adentran en las malas comunicaciones por carretera de los partidos judiciales de Alcántara, Coria, Hoyos, Garrovillas y Granadilla. Siendo, sin lugar a dudas, la zona extremeña más desvalida, es exigible un plan de carreteras que una Coria con Ceclavín, Alcántara, Valencia de Alcántara y Garrovillas de Alconétar y, al mismo tiempo, Coria con Hoyos, Gata, Las Hurdes, Granadilla, Hervás y Plasencia. Todos coinciden que una comunicación urgente debe unir Coria con Hoyos, Gata y las Hurdes, hasta subir a Salamanca por La Alberca, Sierra de Gata y/o Puerto de Descargamaría

En 1903, el gateño Marcelino Guerra Hontiveros, inicia una campaña particular para potenciar la construcción de un ferrocarril que, partiendo de Cañaveral y pasando por Torrejoncillo, Coria, Puerto de Perales, Peñaparda, Fuenteguinaldo y Bodón, enlace en Ciudad Rodrigo con la línea S.F.P.

Esta petición del exdiputado a Cortes provoca una reacción positiva en el semanario La Iberia que coge la antorcha y se propone una larga y encendida defensa del ferrocarril. Primero recogiendo todas las críticas favorables de los políticos y responsables del momento, luego formando parte de la Sociedad Línea Extremeño Castellana, siempre apoyando cualquier movimiento favorable al estudio y construcción.

El semanario La Iberia nació en Ciudad Rodrigo, en la imprenta de la Viuda e Hijos de Cuadrado en 1903. El semanario “La Iberia” (1903-1922), fue impreso también en las imprentas de Vicente Cuadrado (1917-1919), Librería de Iglesias (1919-1920) e imprenta propia La Iberia (1920-1922).

¡El tren! Camino de hierro de la Dalmacia (II)