Sierra de Gata es la comarca de España con mayor densidad de olivos tradicionales por hectárea, hasta 400 árboles en 10.000 m2

El olivar serrano está atomizado, es vieio y montañoso lo que hace muy difícil vivir de él. La excelencia de sus productos viene acompañada de su baja rentabilidad

Olivar en Sierra de Gata
Olivar en Sierra de Gata

Si en Andalucía y otras zonas olivareras de España en una hectárea de olivar tradicional hay entre 60 y 80 pies de olivo por hectárea, en la Sierra ha habido desde tiempos inmemorables de 250 a 400 olivos en la misma superficie . Si bien hay que señalar que, mientras en esas zonas un olivo produce de 150 a 200 kilos de aceituna, y rendimientos en aceite del 18 al 25% , en Sierra de Gata un árbol productivo da de 8 a 30 kilos de aceituna manzanilla cacereña, con lo que necesitaríamos de 300 a 600 árboles por una hectárea para lograr la misma cosecha. Nuestra aceituna de almazara, además, si la recogemos pronto, para poder obtener aceites de calidad sólo tiene un rendimiento medio del 12% cuando se convierte en aceite, la mayoría de los años incluso menos, es decir, de cada 100 kilos de fruto pueden extraerse unos doce litros de aceite. Eso si, aceites únicos de la mejor calidad, con posibilidad de ser certificados por la Denominación de Origen Protegida Gata-Hurdes, órgano certificador y diferencial que tiene Sierra de Gata, reconocida desde 1997 por el gobierno regional y desde hace cinco años por la Comisión Europea.

En Sierra de Gata hoy, para que un agricultor pueda vivir exclusivamente del olivar necesita gestionar como mínimo entre 5.000 a 6.000 olivos medianamente productivos, para coger unos 60 --70.000 kilos de aceituna. Con un poco de suerte meteorológica, al menos el 80% de esta cantidad será para verdeo. Son pocos los propietarios serranos que reúnen en alquiler y menos en propiedad este número de pies y menos aún los olivareros que los reúnen en pocas fincas. Una de las características del olivar serrano es su reducidísimo tamaño y su dispersión.

El propietario medio serrano, que conjuga el olivar con otras fuentes de ingresos, en su mayoría, es capaz de coger entre unos 5.000 y 10.000 kilos de aceitunas, de diez a quince kilos por árbol. Habitualmente posee entre 500 y 2.000 olivos y la cosecha la realiza de forma tradicional, ayudándose en la mayoría de los casos de la familia.

En estos casos y a los precios actuales, algunas temporadas el olivar puede llegar a ser rentable, siempre que no se contrate mano de obra auxiliar y no se compute como gasto el trabajo del propietario. Cada vez son más numerosos los propietarios que, además, se sirven de vareadores para ayudarse en la recolección, que permiten acorta la campaña y recogiendo más kilogramos diarios en el momento adecuado de madurez del fruto.

Aquellos agricultores que tienen menos de mil olivos difícilmente puede sacar provecho de su cultivo, ya que el valor económico de la mayor cosecha que pudieran llegar a tener, no cubriría los gastos mínimos de explotación.

Pero con la coyuntura actual, ni siquiera lo tiene fácil el propietario de los 5.000 olivos en la mayoría de los términos municipales de Sierra de Gata, debido a razones orográficas y a la edad de los árboles, que no permiten la mecanización.

La avanzada edad de los olivos y de los olivareros, la orografía del terreno y la difícil mecanización del cultivo, hacen que vivir del olivar de pendiente o abancalado en la Sierra sea ya desde hace algunos años prácticamente un sueño.

En los últimos 25 últimos años, Sierra de Gata ha perdido el 60% de la producción olivarera. En la villa de Gata, por ejemplo, cuando entonces se recogía un millón de kilos hoy se recogen escasamente 200.000 kilogramos. Casos similares son los de Hoyos, Acebo, Torre de Don Miguel, Cadalso y Descargamaría. Así también San Martín de Trevejo y Villanueva de la Sierra han visto mermadas considerablemente sus producciones anuales. Hace 25 años, en Sierra de Gata se podían recoger anualmente más de 16 millones de kilos, este año a duras penas se recogerán cuatro millones.

Las tierras de Hernán Pérez, Torrecilla de los Ángeles, Cilleros, Perales del Puerto, incluso en parte, Villanueva de la Sierra o Valverde del Fresno no cumplen tan a rajatabla estas cuatro características del olivar serrano y quizás en ello reside el secreto de su mejor supervivencia hasta hoy y sus mayores posibilidades de cara a un futuro.

En estas zonas de, por regla general, son árboles más jóvenes, en terrenos más llanos, con fincas más grandes y con buenas posibilidades de mecanización. Hernán Pérez y Valverde del Fresno, con una producción de entre dos y tres millones de kilos--, Torrecilla de los Ángeles y Perales del puerto – con un millón y medio-- y Cilleros –con aproximadamente un millón de kilos--, son las poblaciones con mayor producción de aceituna de la sierra. Hay que señalar que Villanueva y Valverde han experimentado un decrecimiento importante debido a la mayor edad de su olivar y al carácter más serrano de sus términos que las otras poblaciones con posibilidades.

El olivar que pinta el paisaje serrano es pequeño, de árboles viejos con soberbias esculturas como troncos que mira desde bancales, dispuesto en anfiteatro observando la vida y las gentes pasar. Se está perdiendo, está desapareciendo como desaparecen las manos que los han modelado. Sierra de Gata se queda sin sabia y puede llegar a perder su paisaje, sus señas de identidad y la base de su mejor mantenimiento del equilibrio ambiental, el cultivo del olivar tradicional.