CONSIDERADO UNO DE LOS DIEZ MEJORES MAESTROS DEL MUNDO

Figuras de 40 países asisten en Lalita a un seminario impartido por el coreógrafo David Zambrano

Flying low y Passing Through, técnicas creadas por el coreógrafo venezolano, han sido las partituras con la que estos sesenta bailarines y coreógrafos de renombre mundial han hecho sonar con sus cuerpos. La improvisación, el contacto, el movimiento, el silencio. La danza colaborativa para el crecimiento personal de cada uno

El coreógrafo David Zambrano rodeado de parte de sus alumnos en Lalita
El coreógrafo David Zambrano rodeado de parte de sus alumnos en Lalita

Lalita está considerada como la puerta de Sierra de Gata a la modernidad entendida en su sentido más amplio. 2015 fue un año muy difícil para este espacio singular, ideal para el recreo personal y grupal en contacto con la naturaleza. La muerte de su creador Philippe Camus y el gran incendio de agosto de 2015 en Acebo supusieron un punto de inflexión en el proyecto. No obstante, Lalita continúa viva bajo la nueva dirección de Ángela Camus y Jerónimo Spotorno Buchniv, segunda generación de fundadores de Lalita. Jerónimo Spotorno --conocido por todos como Jero-- es consultor experto en tecnologías de la información y ha trabajado para grandes multinacionales europeas y americanas. Ahora ha renunciado a las mulllidas alfombras de los grandes despachos para regresar al paisaje de su primera adolescencia y retomar con Ángela el hilo de seda que comenzó a tejer hace ya más de treinta años su padre, Philippe Camus, en el acebano valle de El Linar. 

Hace apenas unos días se despedían de Sierra de Gata entre abrazos y lágrimas los participantes del taller de danza contemporánea impartido por uno de los diez coreógrafos más importantes del planeta, David Zambrano. 

Durante cinco semanas, 60 primeras figuras de la danza contemporánea y la coreografía a nivel mundial han convivido en Lalita como jóvenes aprendices del gran creador venezolano instalado en Europa desde el año 2000.

Los cursos que David Zambrano imparte por el mundo, --desde Chile a Nueva York, pasando por Barcelona, Madrid, Ámsterdam o Bruselas-- son intensos y breves. El taller de Lalita ha sido el más extenso que ha impartido nunca el coreógrafo. “Es un sitio fantástico”, declara David Zambrano a www.sierradegatadigital.es. “Sentimos mucha pena cuando llegamos por las zonas quemadas pero, al mismo tiempo, sentimos una gran alegría por la fuerza de la naturaleza, todas estas pequeñas plantas que brotan de nuevo”. En su opinión, “Sierra de Gata es un lugar realmente muy fructífero y Lalita es un espacio mágico, increíble”. El paisaje ha impactado tanto a Zambrano que no descarta la posibilidad de crear aquí un nuevo proyecto permanente. 

Para venir a Sierra de Gata con David Zambrano ha habido una lista de 350 aspirantes entre los que el coreógrafo ha seleccionado a sesenta alumnos de 39 países diferentes, con edades comprendidas entre los 22 y los 57 años. Coreógrafos, bailarines, performancers e improvisadores de Polonia, Japón, Zimbabue, México, Taiwan, Francia, Canadá, Estados Unidos o Sudáfrica en Sierra de Gata. 

Para Zambrano en la interculturalidad está la salvación del mundo. “El intercambio cultural --declara-- es lo que más nos ha enriquecido durante milenios y nos ayuda a nosotros mismos y a nuestra capacidad de expresión”. 

Al tratarse figuras internacionales, todos llegaron a Lalita con su propia experiencia --en muchos casos dilatada-- en la danza, bien como intérpretes o como creadores. Con Zambrano, la parte más diva de cada uno de ellos quedaba en la entrada de la sala circular, junto a su calzado. En el interior, bajo la dirección de su creador, los bailarines aprendían dos de sus técnicas más aplaudidas en los espacios internacionales: Flying Slow, (volando bajo), relacionada con el suelo, la tierra en la que debe fundirse el intérprete y Passing Through, que trabaja la relación del bailarín, el espacio y el resto del grupo. El baile se extiende de un cuerpo a otro generando una interconexión fluida entre el grupo. Las técnicas de Zambrano son colaborativas en lugar de competitivas de tal forma que el crecimiento del grupo, la mejora del conjunto, supone la mejora de cada uno. 

A diferencia de otras técnicas de danza contemporáneas que están sujetas a las leyes del copyright, las creaciones de Zambrano son de libre uso porque el maestro está convencido que nadie como él para enseñarlas.

Para David Zambrano, en cuanto a la danza contemporánea, “España está demasiado centrada en sí misma y cierra sus puertas a lo que está sucediendo en otras partes del mundo”. 

David Zambrano ha venido hasta Lalita traído de la mano de Jonathan Martino, Rafa Ibáñez y Diana Bonilla, filósofo el primero, doctora en medicina la tercera y profesionales los tres de la danza corporal, la performance y la improvisación. 

El curso de Lalita es el segundo de estas características organizado por el colectivo. El primero de ellos tuvo lugar al norte de Berlín, en Alemania, el segundo en Sierra de Gata y el tercero quizá sea en la isla griega de Corfú. “Existen pocos espacios en Europa que reúnan las características de Lalita”, declara Jonathan Martino a este digital. 

Este tipo de cursos están dirigidos a profesionales de la expresión corporal que quieren profundizar en la danza. Ibáñez, Bonilla y Martino eligieron a Zambrano porque “enseña una forma de pensar”, declara este último. Zambrano “no enseña movimientos concretos” en sus cursos. “Lo que se aprende en la sala --declara Martino-- tiene que ver con la forma de convivencia y la forma de enseñar”. 

Jonathan Martino llegó a la danza contemporánea a través del estudio de la filosofía posmoderna de los últimos sesenta años. Siguiendo a Nietzche en “Así habló Zaratustra”, para él “el cuerpo es una gran razón, una pluralidad dotada de un único sentido, una guerra y una paz, un rebaño y un pastor”.  En definitiva, “tus pensamientos proceden del cuerpo, --declara Martino-- si quieres entender cómo piensas debes entender primero tu cuerpo”.  Si quieres cambiar, si quieres pensar diferente, “necesitas trabajar tu cuerpo, pensar con el grupo y llegar a tener una forma de pensar más multicultural, más generosa, sin espacios”, reflexiona el filósofo francés.

Como Martino opina también Lennie, bailarín inglés estudiante con David Zambrano en Lalita, “es fascinante lo que puedes aprender de ti mismo en cinco semanas”. Para este joven la danza contemporánea supuso "la liberación de su cuerpo y con ella, la pérdida de todas las tensiones físicas y mentales".

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