lunes. 17.06.2024

Hay cosas que parecen no estar en  nuestra mano, sin embargo otras dependen única y exclusivamente de nuestra atención y vigilancia, como el respeto escrupuloso de  las normas de seguridad, atender y respetar las indicaciones de los socorristas o las señalizaciones de las banderas de las playas. A pesar de que los expertos recomiendan nadar en paralelo a la costa no es extraño ver algún bañista nadando hacia el fondo incluso ondeando bandera roja.  O zambullirse en un rio o pantano sin conocer bien la profundidad del mismo o la existencia de rocas. Así antes de sumergirse es necesario comprobar la profundidad y evitar saltar o bucear en aguas turbias, y recordar que los embalses no están exentos de peligros.. 

En verano los ahogamientos son la segunda causa de mortalidad infantil y habría que añadir  el aumento de lesiones cerebrales en los sobrevivientes a los ahogamientos. 

Para evitarlo nada como unas medidas de prevención que esencialmente pasan por  mantener en todo momento la alerta, un  bebé puede ahogarse en una piscina que cubra tan solo 20 cm.  De ahí que  deba extremarse  la  precaución siempre que los menores se encuentren en el agua o cerca de ella. 

Lo recomendable es que durante el baño estén  acompañados por un adulto, y que utilicen  burbujas o manguitos o chaleco salvavidas si no saben nadar. Aunque la mayor parte de los ahogamientos se producen en playas, los desenlaces fatales en menores se producen en piscinas públicas, privadas y ríos. Por tanto es conveniente no bajar la guardia aunque el niño sepa nadar .

Ante las altas temperaturas extremas 

  • Beber agua o líquidos frecuentemente
  • No abusar de la cafeína y el azúcar, eliminan líquido corporal
  • Reducir el esfuerzo físico en las horas de más calor 
  • Elegir preferentemente ensaladas, frutas, verduras, etc. 
  • Mantener las medicinas en lugar fresco, el calor puede alterar su composición
  • Consultar con el médico ante cualquier síntoma que se prolonga 

Otra causa de alerta  son las intoxicaciones alimentarias, que aumentan con la subida de las temperaturas. La forma más eficaz de prevenirlas es la de mantener la cadena de frio, las bacterias patógenas crecen más rápido con el calor. Aumentan las comidas al aire libre, y los alimentos permanecen más tiempo lejos de la nevera y en condiciones sanitarias algo precarias y aumenta la incidencia de enfermedades causadas por alimentos. 

Picnics y barbacoas merecen  precauciones adicionales, tanto en la manipulación de alimentos perecederos como carnes, aves, mariscos y productos de huevo, como por descontado con el fuego. Muchos incendios empiezan por un fuego mal apagado. 

Por otro lado tenemos que prestar atención a las condiciones del lugar, especialmente en cuanto a la prohibición de hacer fuego, o  la disponibilidad de agua potable, pues de ello dependerá el tipo de alimentos   que elijamos y condiciones de los mismos:  frutas y verduras limpias de casa, platos preparados, etc. Sin olvidar que los  alimentos deben envolverse bien y guardarlos por separado para evitar contaminación cruzada.  

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