jueves. 22.02.2024

El negocio de los establecimientos de compraventa de oro está en su máximo apogeo, como lo estaban, antes de la crisis del ladrillo, las inmobiliarias. Con miles de personas en situación casi desesperada, este tipo de negocios ofrecen dinero rápido a cambio de las joyas de oro y, cada vez con mayor frecuencia, también las de plata.

Para comprobar el estado del sector, la Unión de Consumidores de Extremadura (UCE) ha visitado 22 establecimientos de compraventa de oro en 5 de las principales localidades de nuestra región (Badajoz, Cáceres, Plasencia, Mérida y Coria), portando dos elementos muy sencillos: una pequeña cruz de oro de 18 quilates, con un peso de medio gramo, y una cadena de 9 quilates, que resultó pesar algo más de 4 gramos.

Dado que lo que marque la báscula es lo que se nos pagarán, es muy importante saber de antemano cuánto pesa la joya que vamos a vender. Para ello, se puede utilizar una báscula electrónica de cocina, que suelen tener bastante precisión o, mejor aún, pedir a un joyero de confianza que la pese. Además, una vez que llevemos la joya al establecimiento, debemos exigir a quien nos atienda que nos enseñe la báscula, pues en casi el 60% de las visitas que realizamos, la báscula estaba en un lugar fuera de nuestro alcance visual, y no nos mostraron el resultado.

Por otra parte, saber cuánto pesa nuestra joya nos ayudará a determinar si la tienda elegida está obrando correctamente, pues tendremos, al menos, una referencia del peso real de la pieza. Y es que, a pesar del muy bajo peso de la cruz que intentábamos valorar, los resultados obtenidos en las básculas de los establecimientos difieren notablemente: ya que nos han informado de que la misma pesaba desde 0,53 gramos hasta 0,30 (una discrepancia del 45%) diferencia que, si bien en piezas tan pequeñas no son realmente sustanciales en cuanto al dinero que nos ofrecerán, sí que pueden suponer un perjuicio importante en joyas de mayor peso.

Tan importante como el peso es la calidad del oro. Normalmente, las joyas que tenemos en casa serán de 18 quilates o menos. En nuestro caso, teníamos claro que la cruz sí cumplía este requisito, pero la cadena tenía sólo 9. En las pruebas que realizan en estas tiendas, nuestra cruz dio positivo en el test de 18 quilates, excepto en un establecimiento de Cáceres, en el que nos informaron que era de sólo 14. El precio ofrecido, en consecuencia, fue inferior. Por su parte, nuestra cadenita, de 9 quilates, sólo fue detectada como tal en 3 de los establecimientos visitados; para el resto, no era de oro. En cualquier caso, y a efectos prácticos, no tiene ninguna trascendencia, pues ninguno de esos 3 que fijaron correctamente su quilataje recogen oro de este tipo.

Los problemas detectados

El negocio de la compraventa de oro es libre y, por tanto, cada comerciante puede ofrecer por lo que le llevemos lo que estime oportuno. Pero el precio, nada tiene que ver con los graves problemas que hemos detectado, y que deberían ser solventados con urgencia.

En primer lugar, en más de la mitad de los establecimientos visitados, (casi el 60%), no se muestra el peso de nuestra joya. Siendo este el factor determinante del precio que obtendremos por ella, sería deseable y obligatoria una mayor información a este respecto. Además, es muy llamativa la diferencia de hasta el 45% del peso obtenido en distintos establecimientos. Por este motivo, vamos a solicitar al Instituto de Consumo de Extremadura (INCOEX) una campaña de control sobre las básculas utilizadas en este tipo de establecimientos.

De la misma manera, la aplicación de la cotización a ese peso, también se hace de forma absolutamente opaca para el cliente en más del 95% de los establecimientos. Bien sea en el ordenador o directamente en la calculadora, no hemos tenido acceso al resultado final de esas operaciones salvo en un establecimiento de Coria, en el que la persona que nos atendió giró la báscula para que viéramos el peso y, posteriormente, hizo los cálculos de forma que pudiéramos verlos.

Por otra parte, nos ha llamado poderosamente la atención el más que probable éxito de un posible regateo en muchos establecimientos, pues, cuando recogíamos las piezas para “consultar con nuestra madre” si el precio le interesaba o no, en un 20% de ellos nos ofrecieron algo más de dinero si se la dejábamos ya. Por eso, le recomendamos, si piensa vender sus joyas, que intente negociar con la tienda un mejor precio.

Por último, debemos destacar que en sólo dos de las tiendas visitadas nos pidieron nuestro documento de identidad antes de valorar las joyas. Esta identificación se utiliza, según nos explicaron, para recabar nuestra autorización a la hora de realizar las pruebas de quilataje a la que iban a ser sometidos nuestros artículos pues, del raspado y la aplicación de ácidos, podrían producirse daños en los mismos.

Si quiere vender sus joyas

- Ante de acercarse a cualquier establecimiento, reflexione sobre el valor de las joyas que quiere vender. Si se trata de objetos de gran valor sentimental, valore otras opciones de financiación o, si es su única posibilidad, elija una casa de empeño, mejor si es en una Caja de Ahorros. Posteriormente, podrá recuperarla.

- Si finalmente nos decantamos por llevarla a un establecimiento de compraventa de oro, es importante saber de antemano cuánto pesa. Para ello, podemos usar una báscula de cocina electrónica, que nos indicará con cierta precisión su peso o, mejor aún, consulte a un joyero.

- También es recomendable saber el valor aproximado de la joya en función de sus quilates -si es de oro- o el tipo de gema que lleve engarzada. Pero debe saber que estas piedras, salvo que sean diamantes u otros minerales de muy alta calidad, no tienen valor cuando se venden al peso. Para saber el quilataje de su joya, puede consultar la caja o los certificados que pudieran darle cuando la compró o, en algunos casos, la inscripción que aparece, por ejemplo, en la zona interior de un anillo.

- Si la joya no pesa mucho, pero su diseño o antigüedad sí son valiosos, explore otras opciones, como joyerías o anticuarios.

- Compare precios entre distintos establecimientos: las diferencias pueden ser muy notables.

- Si finalmente decide venderla, desconfíe de las tiendas en las que no le pidan el DNI, exigido por la Policía en este tipo de transacciones. Intenten negociar un mejor precio del inicialmente ofrecido, pues en muchos casos es posible regatear.

Grandes diferencias en peso y precio en la compra-venta de oro