domingo. 19.05.2024

Eran las tres de una tórrida tarde cuando lamaron a la puerta de R.M.F --siglas fingidas por petición expresa de la protagonista de esta historia--, una señora mayor que siempre ha tenido la puerta de su casa abierta de par en par para amigos y familiares.

R.M.F. acudió a la puerta cuando un hombre español de mediana edad ya subía las escaleras. “Vengo a revisar su instalación del gas; necesito hacer una llamada”. El supuesto revisor tomó el móvil de la vecina y realizó la necesaria llamada. Cuando el teléfono fue descolgado al otro lado de la línea, el supuesto revisor pasó el auricular a R.M.F. “¿Están realizando una revisión de gas en su domicilio?”, preguntó a R.M.F. una voz de mujer. “Si, así es”, fue su respuesta. “Gracias, estoy comprobando que han ido a su vivienda para realizar esta revisión”, se despidió la voz de mujer al otro lado de la línea.

El supuesto revisor comenzó a rellenar papeles y comunicó a R.M.F. que debía abonarle 50 euros. “Pero si no ha entrado en la cocina, si no ha visto la instalación”, fue su respuesta. Y, efectivamente, el supuesto revisor no había pasado más allá del salón de su casa, cobró sus 50 euros y se marchó tan súbitamente como había llegado.

En el ayuntamiento R.M.F confirmó que no era la única vecina que había sido estafada por los revisores del gas y que poco podía hacer para recuperar su dinero porque todos los datos allí consignados eran falsos.

Casos como el de R.M.F. se están repitiendo por todos los pueblos de la Sierra. En esta redacción tenemos constancia de casos sucedidos en Hoyos y en Villasbuenas de Gata donde algún vecino ha perdido hasta 120 euros por una revisión que nunca llegó a producirse.

Se multiplican las estafas del gas en la Sierra