Se acerca la celebración del día de Todos los Santos y Difuntos, una tradición única en cada cultura y, que a su vez, posee un carácter universal. En nuestro país, esta arraigada práctica compite estéticamente con la atractiva y foránea celebración de Halloween. Sin embargo, en el Valle de Jálama, celebran desde tiempos pretéritos una singular práctica que, adherida al uso de una lengua propia, la fala, subyuga el frenesí de las calabazas embrujadas y las tenebrosas máscaras de Halloween. Hablamos de la popular fiesta que tiene lugar en Valverde del Fresno: el Pan Quenti (pan caliente). 

Durante épocas pasadas, esta práctica transcurría a lo largo del día 1 de noviembre y era protagonizada por los más jóvenes del lugar, que ya desde temprana edad recorrían en grupos no muy numerosos las calles de la localidad solicitando de vivienda en vivienda pan quenti.  Los valverdeños obsequiaban a estos infantes con manjares variados entre los cuales destacaban: castañas, membrillo, granadas, manzanas, higos pasos, y por supuesto pan. Anterior a esta donación de alimentos y dinero tenía lugar, y tiene, la pronunciación de un refrán típico que consta de dos partes: una primera protagonizada por los niños que entonan al unísono ¡pan quenti!  frente a la puerta de los hogares que visitan; y una segunda parte interpretada por los vecinos que responden: ao gustu de toa a yenti (al gusto de toda la gente).

El protagonismo del pan como alimento en el Día de Todos los Santos y Difuntos no es exclusivo de estos lares, pues es fuertemente conocida la práctica del pan de ánimas, pan de caridad o pan bendito, siendo identificados como una evocación que los antiguos romanos ofrecían a sus difuntos. Sin embargo, en la actualidad ha variado la tipología de los donativos del Pan Quenti, donde destacan como los más abundantes las golosinas, los bombones y las chocolatinas, encontrándose ausente el pan caliente. Puede apreciarse entonces un proceso de aculturación que tiene lugar principalmente en las aulas escolares, donde se fomenta la celebración de Halloween mediante fiestas de disfraces y dulces, entre otras actividades variadas.

El caso particular de esta villa no es un hecho aislado, desde hace años nuestra tradicional conmemoración del Día de Todos los Santos y Difuntos se encuentra en detrimento, no obstante, cabe resaltar la gran importancia que los habitantes de Valverde del Fresno otorgan a su propia fiesta popular, la cual rememoran y viven con gran exaltación mientras ésta es transmitida de padres a hijos. No cabe en ellos la posibilidad de que el pan quenti sufra fusión alguna con la tradición anglosajona anteriormente mencionada, donde los infantes recorren también los hogares para recibir alimentos mientras entonan un adagio. Los valverdeños defienden fuertemente su tradición amparados por la fala, que otorga a esta celebración un carácter singular, la cual podrá perdurar si con pasión se rechazan las calabazas, las brujas, los fantasmas y los esqueletos, en favor del impulso del pan quenti, pues hay que mantener nuestra cultura hoy, mañana y siempre.

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