Después de perder tu valioso tiempo esquivando baches insalvables por unas carreteras casi del siglo XVIII, llegas aquí y de repente no esperas lo que ves: Vegaviana te sorprende. Estás justo pensando que es un pueblo excepcional, diferente, particular, rodeado de vegetación, encinas, alcornoques…mientras la idea se va enturbiando al no dejar de observar con claridad, la gran cantidad de obras que ha sufrido y siguen en marcha con especial extravagancia en el conjunto histórico del pueblo. No sólo es esto, el síntoma de abandono también interviene.

Probablemente te has perdido la segunda parte de la película “Vegaviana, acciones propositivas”, un trabajo proactivo rodado en el pueblo más distintivo de los casi trescientos levantados durante el plan de colonización español a mediados del siglo XX.  En plena dehesa brotada de la tierra con la misma naturalidad y sencillez que una planta (José Antonio Marina, filósofo) está la obra maestra del arquitecto madrileño José Luis Fernández del Amo, reconocida y premiada internacionalmente por su diseño arquitectónico y urbanístico, francamente innovadores y modernos. Lo que antecede permite deducir que Vegaviana forma parte inexcusable del patrimonio cultural español y esta será nuestra hipótesis de partida.

La idea del guión surgió justo cuando se cumplen los tres años siguientes, según establece la Ley 2/1999 de Patrimonio Histórico y Cultural de Extremadura artículo 9, que pueden dejar sin efecto la declaración de caducidad del expediente de incoación de Vegaviana como Bien de Interés Cultural en la categoría de Conjunto Histórico. Una decisión contradictoria y sin sentido del propio Ayuntamiento que había apoyado y promovido inicialmente su candidatura. De más está decir que la idea argumental de toda esta historia está basada plenamente en hechos reales y en cambio, el entusiasmo que cualquiera pueda presuponer queda sometido por el conocimiento y la pura objetividad.

El pasado 21 de junio el propio Rafael Fernández del Amo, arquitecto e hijo de José Luis Fernández del Amo, y quien escribe estas líneas organizamos el estreno de la película. La premiere se materializó con una visita guiada turística, cultural y de ocio primero por el casco urbano originario de Vegaviana y finalmente, por el conjunto de obras de arte que componen la ornamentación de su iglesia. El evento superó todas nuestras expectativas y además de cumplir con los objetivos propuestos, surgieron sinergias muy esperanzadoras entre todos los participantes activos: decenas de visitantes foráneos junto a un nutrido grupo de vegavianenses antes reacios a este tipo de actividades, sin que hubiese ni tan sólo un representante del gobierno local a quienes se les mandó invitación directa.

Durante la visita, la información para ejercer una labor pedagógica y la socialización comunitaria en torno al patrimonio cultural de Vegaviana fueron las premisas evidentes. Se aprovechó para dar a conocer la multiplicidad de valores del conjunto histórico y sensibilizar acerca de los problemas de conservación que posee. La divulgación de nuestro patrimonio entre la población es una herramienta eficaz como medio para su concienciación y que ésta lo valore, la tarea representa la conservación preventiva de nuestro legado cultural.

Esta estrategia que os detallamos, ya había sido planteada en octubre del 2009 a raíz de la primera película referida al inicio del texto. Las dos únicas diferencias entre ambas corresponden tanto al método utilizado como el modo de participación de los asistentes. En el caso que ahora nos ocupa la actividad se desarrolló como las “I Jornadas de protección, conservación y difusión del patrimonio cultural de Vegaviana. Del proyecto de J.L Fernández del Amo a su declaración como conjunto histórico”. Un equipo multidisciplinar de profesionales expertos en los pueblos y en la colonización agraria de nuestra región, además de agentes locales, técnicos y gestores del patrimonio cultural extremeño compartimos nuestro conocimiento con el fin de explicar en un amplio sentido, la reciente incoación de Vegaviana como Bien de Interés Cultural así como los efectos de la nueva categoría patrimonial para tratar de dar asesoramiento a los vecinos. Al mismo tiempo se ofreció una información concisa y veraz acerca de la rehabilitación de sus viviendas, incorporando paralelamente numerosas propuestas de mejora de adecuación, habitabilidad interior, de ahorro energético, recomendaciones técnicas, accesibilidad, saneamientos, ventilación de estancias, etc.

La experiencia de las dos películas, aunque con inconvenientes de por medio, ha marcado un antes y un después en el crecimiento de actitudes positivas hacia la valorización del patrimonio cultural de Vegaviana. Hay que resaltar que no todos somos corresponsables de las decisiones equivocadas de unos pocos y es erróneo entender la cuestión del patrimonio como una carga que se debe soportar con resignación o como una gran losa que cae sobre los propietarios del mismo.

 En Vegaviana tenemos por delante muchos retos que superar con su patrimonio cultural, que con el tiempo pueden ayudarnos a abrir nuevas expectativas y posibilidades de desarrollo con efectos dinamizadores. Ahora la prioridad, son el diseño de acciones conjuntas encaminadas a sacar el orgullo de los propietarios para mantener sus viviendas y fomentar su identificación como construcciones muy valiosas. Lamentablemente, no contamos con herramientas jurídicas de protección del conjunto histórico ni con un planeamiento urbanístico adecuado, pero si los hubiese deberíamos descartar la idea que se les asocia acerca de mantener las tipologías de nuestras viviendas fosilizándolas, convirtiéndolas en espacios museificados en contra de las pautas de confort y habitabilidad irrenunciables. Esto no es cierto, y yo que resido en Vegaviana quiero un pueblo vivo y con casas habitadas.

Desde el año 1954 que se diseña y comienzan las obras de construcción de Vegaviana han pasado sólo sesenta años. Si comparamos cualquiera de las fotografías famosas realizadas por Kindel en Vegaviana de la década de los cincuenta, con respecto a su análogo en su estado actual, seamos sinceros tenemos una visión dramática. Existen mutaciones, falsificaciones y sobreexplotación.

Todo el tuneado y el ennoblecimiento de las fachadas de las viviendas (colocación de aplacados y falsas mamposterías, pinturas, instalación de aparatos de aire acondicionado, apertura y cierre de vanos, incorporación de balaustradas, rejerías, carpinterías modernas, etc.) entorpecen la lectura del conjunto. Este tipo de actuaciones corresponden a intervenciones reversibles, es decir, pueden eliminarse para que el bien recobre su aspecto originario.

Otro problema de gran calado en Vegaviana tiene relación con la segregación de parcelas y el aumento de la edificabilidad en los espacios traseros de las viviendas, donde se encuentran las dependencias agrícolas. Habría que estudiar de qué modo podríamos aprovechar estos espacios tan generosos en superficie sin la congelación de la parcela, tratando de mantener un equilibrio entre la nueva obra y la transformación de las composiciones tipológicas. Cada día se reconocen más ejemplos de edificabilidad adicional con afección en la fachada principal y un claro predominio de materiales como el ladrillo, el hormigón, las chapas, de gran contraste con la mampostería de pizarra originaria.

Una de las cuestiones más delicadas efectuadas en el conjunto histórico de Vegaviana corresponde a las transformaciones urbanísticas, como la pavimentación de los amplios espacios alrededor de las viviendas de obreros y colonos proyectados por Fernández del Amo, que alteran sustancialmente la pauta del arquitecto cuando en la memoria del proyecto para la construcción de Vegaviana, indicaba:

“…Este lugar elegido para la situación del poblado que se proyecte, se encuadra en la actualidad enteramente cubierto de monte, con un espléndido arbolado, en su mayoría de encinas, algunos viejos alcornoques y vegetación baja de jaras, cantueso, tomillo, jaramago y retama. Es propósito de este proyecto, conservar todo lo posible el aspecto general que hoy ofrece este emplazamiento y alrededores, y el sistema urbanístico de su trazado, permite respetar zonas arboladas en el interior del poblado…”

“…Las singularidades características del emplazamiento, nos ha permitido adoptar este sistema de urbanización, puesto el elemento natural está hecho, y únicamente exigiendo el máximo respeto al procederse a la construcción  de edificios,  el poblado podrá ofrecer unas condiciones de habitabilidad excepcionales...”

Las amenazas al patrimonio cultural de Vegaviana como se demuestra existen. El conjunto de valores más representativos de este excepcional pueblo son la vegetación existente, los amplios espacios abiertos y su extraordinaria relación con la arquitectura y el urbanismo, la jerarquización y las tipologías edificatorias, los materiales, el modo de ocupar la parcela y por supuesto, el conjunto de edificios públicos: el ayuntamiento, la iglesia con sus obras plásticas, las escuelas y las artesanías. Es necesario venir al pueblo y movilizar a la sociedad para que sean conscientes de lo que ocurre, de lo que tienen y hacerles entender sobre la necesidad que existe de preservar las cualidades esenciales del mismo con el fin de revitalizarlo. Pero sobre todo es vital, promover un plan de actuación integrado por expertos en patrimonio, arquitectos especialistas en pueblos de colonización e historiadores del arte, donde tengan cabida prioritaria los vecinos de Vegaviana, para que se involucren incluso en el diagnóstico de la situación y sean corresponsables de manera participativa. Considero que cualquier intervención clave debe estimular la participación de la gente y hacerles partícipes dándoles voz.

Se trataría de desarrollar una experiencia compartida y plantear metodologías que analicen y propongan pautas. No se trata de prohibir sino de proponer, de encontrar equilibrios. Es muy difícil conservar íntegramente los rasgos formales y repetitivos que hacen particular la arquitectura de Vegaviana, tanto como buscar soluciones hacia el interior que sean compatibles con la imagen originaria, ¿pero quién dice que no podría extenderse como una reivindicación identitaria?

Cada uno da el valor que quiere a su propia casa, en cambio con este plan de intervención se podría estimular la recuperación del patrimonio edificado existente con actuaciones eficientes y económicamente rentables, definiendo los valores a proteger y poniéndolos en valor hasta donde luego se pueda actuar. Sin embargo, hasta que sigamos sin carga jurídica competente cada uno decidirá si lo cumple o no.

El conjunto de Vegaviana está aún bajo el amparo de las Normas Subsidiarias del municipio de Moraleja, quien fuese su ayuntamiento matriz hasta el 2009. En la Sección 2º alusiva a Vegaviana, se apunta como objetivo: “La conservación del carácter y de las peculiaridades constructivas de la edificación original, por su importante valor arquitectónico y ambiental, en relación con el medio y el paisaje”. Con unos organismos e instituciones públicas responsables esto podría ser un arma legal.

Para terminar quisiera compartir un proverbio oriental que nos puede proporcionar reflexión y pensamientos positivos acerca de la priorización del patrimonio cultural de Vegaviana:

“Sólo se pierde aquello que no se cuida. No se cuida aquello que no se valora. No se valora aquello que no se ama. No se ama aquello que no se conoce”.

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