El próximo 24 de Junio hará un año de la constitución formal de Somos Sierra de Gata como asociación legalmente constituida. Cercanos a cumplir nuestro primer año de vida siento la necesidad de reflexionar públicamente sobre el devenir de este periodo.

Por encima de cualquiera de las circunstancias que comentaré más adelante quiero poner un énfasis inicial en que es la primera vez -que yo sepa- que un grupo de personas de la sociedad civil y las instituciones de toda la Sierra se ponen de acuerdo para defender intereses generales tan amplios como son la mejora de la calidad de vida, revertir el fenómeno de la despoblación y poner en valor las múltiples peculiaridades de nuestro territorio. El hecho de ser tantos (casi 100), de tan amplio espectro, de tantas localidades y con objetivos tan amplios, es en sí mismo positivo por encima de cualquier resultado a corto plazo. El hecho de habernos conocido, de mirar la Sierra como un conjunto y no como 20 pueblos, de haber compartido, hablado, dialogado y a veces discutido, nos convierte, en conjunto, en algo que antes no éramos: hemos pasado de ser personas a ser grupo. Y eso enriquece. El hecho de más que estar en contra de nada ni de nadie, sino de estar a favor de objetivos tan generales, de tener amplitud de miras, de ser abiertos, nos convierte en una asociación positiva, que suma y que, en general, es bien acogida y entendida por paisanos y foráneos. Solo por lo que comento en este párrafo, creo que crear Somos ha merecido la pena y que hay que seguir adelante.

Pero no podemos dejar de reconocer que, tras el parto, este primer año de vida ha sido y está siendo difícil. Ha querido el destino alumbrarnos en uno de los momentos más complicados de los últimos años. A poco más de un mes de un mes de nuestra constitución se producía uno de los peores incendios de la historia de nuestra comarca, un acontecimiento que generó múltiples dramas personales y una profunda herida colectiva. Pero un incendio que también encendió, como nunca, la mecha del espíritu comarcal por encima de cualquier planteamiento de tipo local uniéndonos a todos en la adversidad.

Este terrible acontecimiento cambió en unos pocos días cualquier planteamiento genérico de nuestra -vuestra- asociación y, cualquiera de los proyectos que, con tanta ilusión, teníamos en mente, paso a un segundo plano. No se puede pensar en el rumbo del barco mientras las llamas devoran el puente de mando. Desde Somos, con discreción, desde un segundo plano, y reconociendo el protagonismo a las plataformas y grupos de afectados, trabajamos en transmitir a medios de comunicación y responsables políticos dos ideas claves para evitar que se reprodujera una tragedia de este tipo: cambiar el modelo forestal y revitalizar desde sus propias raíces el mundo agrario.

Si el campo no es productivo, la gente lo termina abandonando y, dejar el campo a su suerte, es acabar con la Sierra. Nuestros principales fines -recogidos en los estatutos de Somos- son, en el fondo, la solución para que esto no vuelva a suceder: evitar la despoblación mediante la mejora de la calidad de vida, que no es otra cosa que revalorizar aquello que abunda en la Sierra: productos derivados de la ganadería, la agricultura y el paisaje. Un cabrito, un queso, un aceite o un turista son los productos que mejor puede proporcionarnos nuestra comarca y los que pueden hacer rentable su explotación.

Como medida inmediata para paliar los efectos del incendio también nos centramos en aquellos aspectos en los que, por circunstancias, podíamos desempeñar con mayor efectividad como fué, por ejemplo, cooperar con la Dirección General de Turismo en el desarrollo de una Campaña de Otoño que, por encima de cualquier resultado cuantitativo concreto, sirviera para regenerar la imagen pública de la comarca tan seriamente afectada. Por supuesto apoyamos también sin paliativos, pero sin querer robar protagonismo, las múltiples acciones de otras asociaciones, colectivos y grupos en las tareas de reforestación voluntaria, festivales y cualquier otro acto dirigido a paliar y evitar en un futuro acontecimientos tan luctuosos.

Somos Sierra de Gata no cuenta con ninguna ayuda económica por parte de las administraciones por lo que siempre hemos planteado que, para cumplir con nuestros objetivos, más que diseñar y ejecutar proyectos para los que carecemos de fondos, debemos ejercer capacidad de influencia sobre dos ámbitos:

  • Por un lado hacia las instituciones encargadas de llevarlas a cabo transmitiendoles esa idea holística de Comarca, de calidad de vida y de puesta en valor de nuestros productos y servicios para los que tenemos potencial.
  • Por otro, creando relaciones entre las personas que somos Sierra de Gata, generando sinergias, sembrando la idea de grupo, estableciendo principios y prioridades a medio plazo para nuestra propia supervivencia y calidad de vida.

Pero en el primer ámbito de actuación, el de influir sobre las instituciones, hemos de transmitir que apenas hemos podido hacer nada más allá de la mencionada y generosa campaña de turismo de la Junta en la que -debo mencionar en agradecimiento- el Director General, Francisco Martín, se volcó e involucró personalmente. ¿Por qué no hemos podido hacer más? Sencillo, no hay presupuestos. Una vez más las circunstancias nos “arrebatan” el cumplimiento de nuestros fines. Poco podemos influir sobre un organismo que carece de posibilidades de actuación. De nuevo el ejemplo del barco, de nada sirve tener un cierto control sobre el timón de nuestro velero si el viento no sopla. Y ese viento, que son los presupuestos, no ha soplado. Y no solo en la Junta de Extremadura, que recién aprueba sus dineros con muchos meses de retraso y la previsible “calma chicha” que sufre la administración en los meses de verano, sino que también, el principal organismo con capacidad ejecutiva a nivel comarcal, el grupo de acción local que gestiona los fondos europeos, o sea, ADISGATA, tampoco tiene definitivamente aprobados sus fondos anuales. Para más inri, el único organismo con capacidad de gasto comarcal que sí dispone de fondos, la Diputación Provincial, pivota todas sus inversiones en Sierra de Gata sobre un proyecto del que hace tiempo que no sabemos nada, el intangible “Parque Cultural de Sierra de Gata” que, al depender también de las otras dos instituciones mencionadas -Junta y ADISGATA- lo hacen temporalmente inviable. Así,  los engranajes de las administraciones no enganchan unos con otros, llevando a nuestra querida comarca a una especie de limbo administrativo.

Ante tan frustrantes circunstancias, hemos centrado nuestros esfuerzos durante este año en algo más estratégico que efectivo y que ,esperemos comience a dar frutos en los próximos meses: establecer, afianzar y consolidar los contactos personales e institucionales con todos los representantes de estas instituciones. Y a fé que lo hemos conseguido tanto en la Junta, manteniendo múltiples reuniones en Mérida y en la Sierra con muchos responsables de departamentos (turismo, agricultura, transporte…) y de todos los grupos políticos... con Diputación, donde llegamos a presentar nuestra Asociación con la colaboración de su Presidenta, Vicepresidente y más responsables, y desde luego con ADISGATA, donde Somos tiene importante presencia y con cuyo Presidente, Luís Mariano, trabajamos codo con codo.

Sin duda, todo ello, deberá dar sus frutos en el momento en que la administración recupere su actividad. Y los dará porque Somos no representa intereses particulares de ningún colectivo en concreto ni de ningún pueblo en particular, sino porque Somos lo forman personas de toda índole, tendencia, localidad y profesión. Lo forman pastores, agricultores, ganaderos, comerciantes, escritores, periodistas, historiadores, funcionarios, ayuntamientos, empresarios de turismo, fotógrafos… Lo forma un amplio tejido social unido por y para el futuro de la Sierra y que solo -¡solo!- aspira a que, algún día no muy lejano, la Sierra sea un modelo a seguir en cuanto a calidad de vida ligada al campo, a la Naturaleza, a lo auténtico. Un lugar bonito, limpio, con servicios, acogedor de nuevas gentes, un lugar con cultura, con servicios. Un modelo a seguir.

Para ir acabando me gustaría explicar que, si bien en alguna ocasión se nos ha acusado, -tanto desde dentro como desde fuera de la Asociación- de que damos excesivo peso al turismo, dicha circunstancia no ha sido, en absoluto, ni voluntaria ni premeditada, sino fruto de los avatares que hemos vivido. Ciertamente la campaña “Sierra de Gata, échate a soñar” era un promoción turística comarcal, pero es que ha sido la única verdadera inyección de inversión para la Sierra llegada directamente desde la Administración tras el desastroso incendio. Por supuesto hemos colaborado, junto con la DGT, TURISGATA, Mancomunidad y ADISGATA en la puesta en marcha de la misma. Pero es que no ha habido más. También es cierto que, muchos de los socios más activos de Somos tienen especial vinculación con el turismo, pero eso no lo podemos ni queremos evitar; cualquier esfuerzo de promocionar la Sierra debe ser bienvenido.

Termino animando a todos los enamorados de la Sierra, sea cual sea su lugar de nacimiento o residencia, a participar con nosotros en este proyecto, que, en su próximo año de funcionamiento, promete ser ilusionante para nuestro futuro: trabajaremos por el transporte, por la educación, por la estética de nuestros pueblos, por los servicios de calidad, por facilitar los trámites con la administración, por un turismo sincero, no masivo y sostenible y, en definitiva, por hacer de nuestra Sierra de Gata, el lugar que en el fondo todos soñamos.

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