En los últimos días se venido publicando en múltiples medios de comunicación el balance turístico de Extremadura del año 2013. Incomprensiblemente todos los medios, incluido este, han reflejado, casi sin cambiar una coma, la nota de prensa difundida por la Junta de Extremadura el día 31 de Enero; una nota que comienza con una frase que no deja lugar a dudas sobre el optimismo de los datos que se ofrecen:

El turismo extranjero sigue al alza en Extremadura y roza cotas históricas.

Toda la nota mantiene ese tono triunfalista y, los medios que lo reflejan, (75 en total según Google) también. Comprendo, hasta cierto punto, que el Gobierno de Extremadura haga “encaje de bolillos” para respaldar su gestión con buenos datos; pero lo que es incomprensible es que los medios publiquen esta información sin someterla al menor análisis que, por otra parte, no resiste. Y es que, no hace ni una semana que se han publicado los datos definitivos sobre la cifra de turistas extranjeros venidos a nuestro país durante 2013, con el revuelo mediático añadido de que, según los últimos contrastes de encuestas, hemos “robado” a China el tercer puesto en en el ranking mundial de turismo. La causa no es otra que un record anual de mas de 60 millones de visitantes.

Pues bien, nuestra región, “en alza y con cotas históricas” ha recibido tan solo a un 0,34% de esos turistas; una auténtica miseria, porque no llegan a 4 de cada 1.000 turistas los que se han pasado por Extremadura. Los responsables políticos se aferran al dato de que el turismo foráneo está en alza porque en 2013 ha habido 10.692 visitantes mas, pero, no dice que, en proporción al total de turistas extranjeros que vinieron a España en 2012 (57 millones) el porcentaje de los que han venido a Extremadura, incluso ha bajado una centésima pasando del 0,35% de 2012 al 0,34% de 2013.

El dato real es que, si dividimos la cifra entre las dos provincias y los días del año, hemos tenida una media de 290 turistas extranjeros al día por provincia. Menos que muchos pueblos turísticos franceses de menos de 1.000 habitantes. Está claro que los números lo permiten todo, pero me preocuparía especialmente si ese discurso optimista significara que no va haber autocrítica ni una revisión en profundidad de las estrategias turísticas de Extremadura.

Por otra parte, el otro gran dato que maneja la nota de prensa difundida es el del número de viajeros: 1,4 millones a lo largo de este año, un motivo “para el optimismo y que demuestra el esfuerzo que realizan las administraciones y los empresarios del sector.” Con estos datos la frase no puede ser mas desafortunada y por supuesto el dato no se somete a ningún análisis medianamente objetivo.

Para empezar el número de viajeros no es el número de turistas. Los viajeros son todas aquellas personas que se alojan en establecimientos hoteleros o extra-hoteleros de Extremadura. Es decir, todas aquellas personas que, por ejemplo, van a realizar una gestión administrativa, a visitar a un familiar al hospital, a una consulta médica, los viajantes, los obreros desplazados, los que asisten a una boda…todos ellos están contabilizados en este dato. ¿Cuantos son realmente los que se alojan por turismo? ¿El 90%, el 75%, el 60%…? No lo sabemos o no queremos saberlo.

Por otra parte, y admitiendo a los 1,4 millones como turistas (Admitimos pulpo como animal de compañía), el dato no deja de ser desalentador. Y es que Extremadura dispone de mas de 21.000 plazas hoteleras y otras casi 9.000 extra hoteleras, o sea, unas 30.000, lo que al año supone una oferta de casi 11 millones plazas disponibles. Los 1,4 millones de “pernoctantes” suponen un numero de visitantes absolutamente insuficientes para la rentabilidad de los negocios de hostelería de Extremadura, donde además, y por si fuéramos pocos, parió la abuela: “El departamento regional de Turismo también destaca que en Extremadura sigue aumentando en 2013 tanto el número de establecimientos hoteleros y extra hoteleros, un 1,2%, como el de plazas, un 1,8%.“

Sic transit gloria Mundi.

Es urgente que asumamos la crudeza de unos datos que están poniendo en cuestión la propia supervivencia de la industria de la hostelería en Extremadura. Empeñarse en defender la bondad de estos datos es decir que la cosa “va bien” cuando no es así. No se puede ser acomodaticio con esto. Es imprescindible reconocer que algo no funciona en absoluto, buscar la causa y trabajar sobre ella.

No me gusta identificar problemas sin aportar soluciones. Es poco inteligente y propio de contendientes; no es el caso, puesto que todos los extremeños vamos en el mismo barco. Propongo un ejercicio bastante sencillo que nos permita hacer un diagnóstico rápido de la situación:

¿En que se diferencia regiones y localidades con gran éxito turístico similares a Extremadura o los pueblos y ciudades que la integran? Si contestamos a esto con sinceridad veremos que no es tan importante invertir en promoción, hospederías o FITUR, como actuar inteligentemente sobre el medio físico a gran escala. Para igualarnos a esas zonas y localidades, tenemos que mejorar el paisaje (al menos el más visible), crear pasillos visuales hasta los puntos mas turísticos (como son los cascos antiguos), hacer políticas que permitan mantener esos mismos cascos absolutamente impolutos, retirar cualquier elemento de impacto visual negativo (cubos de basura, solares abandonados, escombros, zarzales), ocultar o disimular el cableado, favorecer la rehabilitación de inmuebles abandonados tanto en los centros históricos de las localidades como en el campo, señalizar, desarrollar el turismo residencial para mejorar el entorno y obtener riqueza, eliminar o facilitar trámites burocráticos, llenar las calles de flores, favorecer la implantación de comercio, hostelería, restauración y ocio en los sitios de mayor atractivo turístico y muchas medidas mas que hemos comentado en mas de 10 artículos anteriores referidos a estos temas. Todas ellas fáciles, baratas y posibles de acometer a corto plazo. Y efectivas.

Extremadura necesita un buen plan estratégico de turismo.