Nunca he entendido bien qué significa participación ciudadana: ¿participación en qué? ¿Participación en participar? Me suena como lo de enseñar a enseñar y aprender a aprender, una forma retorcida de no decir nada. Lo que más me sorprende es que haya que animar a alguien a participar en lo que le interesa. ¿Por qué hay que crear espacios específicos para la participación?

La participación ciudadana toma la forma de mercados, de ferias, de esos acontecimientos en los que la ciudadanía participa. En esos escenarios, en las plazas, en los foros romanos, en las ágoras griegas los ciudadanos han discutido sus problemas desde siempre. También allí han sabido de los nuevos inventos e ideas que han transformado la sociedad.

¿Por qué ya no funciona? Quizá es que ya no haya mercados, ni ferias, ni plazas. El espacio público, el que antes era de todos, ahora es del ayuntamiento, de la comunidad, del Estado. Está sometido a todo tipo de legislaciones que definen y restringen su uso. El espacio público ya no es un espacio de libertad y eso no se resuelve creando foros de participación ciudadana, sino reclamando lo que es nuestro.

Los distintos gobiernos nos proponen cauces de participación, pero son cauces secos. Por eso los ciudadanos los ignoran. Participar no es hablar; es transformar, es hacer. Si realmente quisieran que los ciudadanos participaran, sólo tendrían que dejarnos en paz.