sábado. 13.04.2024

Lus´escrebioris ena palra estremeña (III)

Es verdad que no escribe n´estreneñu,  ni en asturleonés o mirandés, pero que yo sepa tiene dos libros publicados: “Mi vida sobre ruedas” y “La fuerza de un sueño”. Me refiero a la paralímpica Teresa Perales Fernández. Digo esto porque no quiero que mi fascinación, por la nadadora más grande del mundo conocido, se convierta en una historia quijotesca de lucha contra los molinos. Teresa Perales es aragonesa de nacencia.

El emigrante sale de su tierra porque no encuentra en ella el trabajo necesario para emprender una vida digna. No porque sea un cobarde, como escuché el otro día de una boca indigna que saboreaba una enésima inmerecida cerveza Mahou. Así lo fue cuando unos iban a los diferentes países de Europa, huyendo del terror y el hambre franquistas, y así lo es ahora, cuando otros escapan de la indiferencia y el abandono, con las imágenes del paisaje de esta Sierra clavadas en la retina. La emigración tiene esta cosas y los emigrantes deja en una tierra que no es la de su nacencia, lo mejor de su vida y lo que más quiere, sus hijos. Por eso, y por más cosas, merecen el máximo respeto.

Un día cambió todo:
nuevos paisajes y los mismos dolores.
Las manos tienen callos, pero no de espigas,
y el corazón sin vino que solo está y qué solo.
(…)
Nos contaste tu vida, de piedra despedida,
de piedra golpeada, de piedra sola y dura
y entre la niebla tan sólo fue un momento
apareció de golpe el sol de Extremadura. (1).

La familia de Teresa Perales emigró a Zaragoza, por eso ella nació en esta ciudad aragonesa un 29 de diciembre de 1975. Si hubiese nacido en Acebo (Cáceres), nadie hubiese pedido que se le nombrara hija adoptiva. Sería hija natural y, por ello, podría aspirar a hija predilecta. Si no hubiese conseguido lo que ha logrado en su vida personal, profesional y deportiva jamás a nadie se le hubiese ocurrido pedir para ella el nombre del conjunto de las piscinas naturales de ese pueblo serragatino. Pero velequí que sus cuatro abuelos, junto con sus bisabuelos, son acebanos, aunque puede que su madre también naciera en Zaragoza.

No es cierto que Teresa Perales nunca haga un guiño a estas sus raíces extremeñas, canalizándolo en esta localidad de Sierra de Gata que es Acebo. Cómo no va a querer comentar cosas del pueblo que vio nacer a su padre, Luis Perales, de la familia empoá de “Los Titos” y “Los Vargas”, que tuvieron su domicilio en la Plaza Mayor, un horno de pan en la calle Alante y un cine, el Cine Maravillas, al renti de la Plazoleta. Un padre del que sólo disfrutó quince años, con el que bajaba a la localidad serragatina en los meses de verano. Cómo no va a acordarse de sus abuelos maternos, si Dámaso Fernández era de “Los Rachones”. “Mi padre Luis nació en Acebo, un pueblecito de Extremadura, en la Sierra de Gata –dice la nadadora en una reciente entrevista-, y falleció en Zaragoza, cuando yo tenía tan sólo 15 años. Recuerdo de él su capacidad de trabajo, cariño y amor a la familia…”.  

Pero lo que yo quería hoy, es continuar hablando de la literatura n´estremuñu y lo hago aprovechando esa sensibilidad femenina que desprende Teresa Perales para introducirnos en los escritos de otra escritora: la poeta pacense Carmen Vera González que ha publicado dos poemarios “Atardecer” y “Sabor a tierra abierta”, este último versa sobre el lenguaje extremeño y la forma de vivir del labrador de nuestra tierra durante el pasado siglo. En la actualidad colabora como articulista en el "Heraldo de la Serena", revista mensual de esta comarca y tiene una novela y cuentos infantiles pendientes de publicación.

Cuando escurece 

en estos pardos

campos extremeños

y el sol con su fogata

se escuende,

y le deja a la luna

to el cielo,

la mesma luna,

se rodea d'una promesa

con bujeros negros. (2)

También los rapsodas, si pretenden el uso l´estremeñu, podrían haberse decantado por el emeritense Antonio Pérez Muñoz, por ejemplo. Este escritor usa como único vehículo de expresión literaria e l´estremeñu. Lleva trabajando más de 12 años en la traducción, a esta nuestra lengua, de diversos libros del Nuevo Testamento, directamente desde el griego. Ha escrito la novela “El tuero” (El madero), cuentos como “La mariposina negra”, “La flor de un sentimiento” o “La paloma del palomar”. Ha traducido a l´estremeñu: “El Ebangeliu sigún San Huan” (2003).

Qué tiéh tú, prenda mía,

que dendi que te bidi me cohcu ahogau,

sin que aigan manuh

qu'apretuhin el mi galgueru?.

Qué tiéh tú, qu'al miralmi loh tus-ohuh,

pahi qu'ehforlollan un hoyu hondu,

y lu ahondan huerti y depriesa,

en el centru del coradón ondi ehpenu? (3)

El que dirige todo el cotarro, sentando las bases de la ortografía y la gramática extremeñas es el poeta y filólogo Ismael Carmona García. Desde que en el año 2003 ganara un premio con el poema “La matanza” y en el 2004 publicara su poemario “El otoño del hombre”, este filólogo ya no ha parado en la defensa del extremeño. Dos nuevos poemarios n´estremeñu le consagrarían a la poesía: “Pan i verea” (2007) y “Endofísica” (2010).

Me chistean las pantarujas 

pola escura alamea. 

  Airis azutean los ucalitus 

abaldandu los sus tronconis, 

que buscan tufal­mi con el aroma 

delas sus ojas pavilacias.   

  Me chistean las pantarujas 

pola verea a casa. 

  Chasquin secas las ramas coquerosas 

apeñusgás al suelu 

unas deque trompieçu,  

algotras al ajorru las caenas. (4).

Ya antes de esto, Ismael Carmona, se dedicó a su otra afición, la investigación y el trabajo dedicado a conseguir u n´estremenñu unificado, para facilitar la comunicación escrita. En 2005 creó la bitácora “Cúyu pan esgarras?”, donde publica sus investigaciones sobre la gramática del extremeño y, al año siguiente, empezó la redacción de la “Ortografía del Extremeño”. En 2007 publicó su Diccionario Castellano-Extremeño de 7.300 entradas y en 2009 una primera entrega dedicada a la morfología extremeña (Morfología del extremeño).

En 2011 participa en la fundación del OSCEC (Órgano de Seguimiento y Coordinación del Extremeño y su Cultura), convirtiéndose en su primer presidente. Desde ahí publica los avances de las comisiones de trabajo: gramática, léxico,… y su divulgación por todas las tierras de Estremaura.

Un blogg de la OSCEC, nos lleva por este caminar en pro de la lengua esremeña y nos acerca a otras páginas como: Calambuco, La bellota literaria, La gajá del jurréu, La otra gajá del jurréu, Las Vegas Baxas, Lengua Estremeña, Marabahah, Parti d'El Rebollal, Paseo virtual, Voz de mi tierra o Ñiu mielrus.

“Mucha gente ignora que lo que se habla en la Extremadura occidental y buena parte de la oriental procede del asturleonés y del gallego-portugués y no del castellano –explica Ismael Carmona-. Partiendo de ese desconocimiento, la gente siempre ha opinado que habla un mal castellano o, directamente, son muy burros hablando. Es igual que decir que un siciliano habla mal el italiano o en Portugal se habla mal el español.

Este hecho nos ha acomplejado hasta tal punto que siempre nos ha avergonzado hablar como hablamos –continúa el filólogo-, y han sido muchos los medios puestos por el Gobierno y Educación para desterrar dicho complejo de raíz: hablando todos castellano, no hay problema. Ese pensamiento resulta tan pueril y desconsiderado como el hecho de tirar un convento o una iglesia para levantar un bloque de pisos porque desentona en la calle: las dos cosas atentan contra el patrimonio cultural.

Sin embargo, de esta manera han tratado al portugués y al extremeño en Extremadura –finaliza-, no de manera diferente al que tratan otras lenguas minoritarias en el Estado, tal como el leonés en las provincias de Zamora, León y Salamanca o el asturiano en Asturias: desprestigiándolos, persiguiéndolos y recriminando de muy diversas formas a quien así hable (…)”.

“Polo que siempri ei oíu que era mu ardilosu, de mó i manera que siempri estava tenteandu á cómu atravesaba esta oja o andi entaponava el güecu aquel pa hazel palabras polías que la genti las conociera. Enos días que más espiritual estava hazía parabras comu ambelga, ajardina o chafardu que aprendía alos pastoris, alos artolanus, alos çachaoris o alos havaleru, comu andu velequí yo agora”. (Ismael Carmona García).

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1.- Del poema “Emigrante” de Pablo Guerrero.

2.- Fragmento del poema “Mis campos”, incluido en el poemario “Poemas de sabor a tierra”, de Carmen Vera

3.- Fragmento del poema ”Desarraigo”, incluido en “Las alas de los mis sueños” de Antonio Pérez Muñoz.

4.- Fragmento de “Pantarujas”, incluido en el poemario “Pan i verea” de Ismael Carmona García. Una pantaruja (pantarulla, mantaruja o marimanta), es un fantasma afantochado que asusta por la noche, como espectro errante o alma en pena'.

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