Con este contundente título se define popularmente el contexto del Anteproyecto de Ley Orgánica de Protección de la Seguridad Ciudadana.

No deja de ser paradójico que se nombre este borrador de ley como de protección ciudadana. Aunque tiene su puntito si pensamos que está formulada para que no salgamos a la calle y eso, es cierto, evita peligros y riesgos para las personas y animales. ¿Quién no ha tenido algún alcance con el coche, ha estado a punto de ser atropellado, ha tropezado con algún adoquín o piedra o su perro desbocado se ha subido en las piernas de algún niño o anciana, con el susto pertinente para todos los presentes?. Pues bien todo esto se evita no saliendo de casa.

He tenido que releer el artículo 104 de la Constitución Española de 1978, no de la que cumple el próximo día 6 de diciembre 35 años sino de esta otra que se está reinventado la mayoría parlamentaria del Congreso de los Diputados.

Porque en la que nos dimos los españoles mediante referéndum nacional dice textualmente: “Las fuerzas y cuerpos de seguridad, bajo la dependencia del gobierno, tendrán como misión proteger el libre ejercicio de los derechos y libertades y garantizar la seguridad ciudadana”. Me parece a mi que queda medianamente claro que la misión del gobierno es proteger el libre ejercicio de los derechos adquiridos por los ciudadanos y ciudadanas, tras largas luchas reivindicativas –redundo-, también las propias libertades que nos da la Constitución y su desarrollo legislativo y la garantía de la seguridad ciudadana. Esto último debería ser que se nos garantice que vamos a estar seguros y que no nos va a pasar nada por luchar por nuestros derechos y libertades.

La otra Constitución la de la mayoría parlamentaria, es muy distinta. Enumero. Primero no hay que proteger ningún ejercicio de los derechos ciudadanos, porque ya no quedan y, si por un casual descuido queda alguno, se aplica el punto segundo que trata de la libertad de reivindicar desde casa, donde se garantiza la seguridad ciudadana, punto tercero, porque no se ha anulado todavía el derecho a la propiedad privada e inviolabilidad del domicilio, siempre que no se moleste a los vecinos o superemos los decibelios permitidos.

No sé de que os sorprendéis estúpidos ciudadanos, decía un amigo mío, la Constitución de 1978 permite una ley orgánica para determinar las funciones, principios básicos de actuación y estatutos de las fuerzas y cuerpos de seguridad del estado.

Si yo desarrollara el artículo 104 de la Constitución que votamos en 1978, haría una ley cuyas funciones básicas de la policía estarían normalizadas en torno a la protección de los derechos, libertades de los ciudadanos y ciudadanas de este país y sus principios básicos de actuación supondrían la garantía de la seguridad individual, de esos ciudadanos y ciudadanas, en el ejercicio y desarrollo de sus derechos y libertades.

Si se desarrolla el artículo 104 de la Constitución, por la mayoría absoluta parlamentaria, se puede dictar que las funciones básicas de la policía girarán en torno a la protección de los derechos de unos ciudadanos y ciudadanas frente a otros que se manifiestan a todas horas, como hordas masónicas, para reivindicar derechos y libertades, ajenos al duro trabajo que da lugar a bajos salarios. Porque la gente se manifiesta por todo, como obsesos.

A saber:

Por una sanidad y una educación publicas y gratuitas, como si el maná bíblico  siguiese cayendo del cielo.

Por una vivienda digna y de protección social u oficial, como si a nuestras empresas constructoras les dieran los ladrillos y el cemento gratis.

Qué sería de nosotros si los bancos no nos engañasen. ¿Acaso no nacieron de la usura?.

La corrupción, ¡vaya con la corrupción!. Toda la vida admirando a los pícaros novelados y ahora, que se modernizan, los llamamos corruptos.

No me digáis que no es un asco la basura por el suelo, pues también se castigará a quien no la recoja. Y si se cortan las manos los trabajadores de la basura para no recogerla, se llamará a otros trabajadores y sino a esquiroles y sino a inmigrantes sin patera, y sino a don Quijote y Sancho Panza que para eso descubrieron las Américas.

    -    Eso sí, previa multa de 30.000 euros.

    -    Es igual no los voy a pagar.

    -    Si, pues ya veras como te cojan.

    -    Eso si me cojen.

    -    Hasta Eva ha dejado de comer manzanas porque no sabe que hacer con las peladuras.

“El derecho de manifestación se ha ejercido ampliamente en los dos primeros años de esta legislatura -dice el borrador-, nos encontramos en el momento adecuado para impulsar una Ley que permitirá que queden mejor afianzados los derechos y libertades públicos, garantizando mejor la seguridad ciudadana e impidiendo la aparición de conductas ilegales, violentas y vandálicas”. ¡Qué bonito queda esto dicho!, ¿a qué si?. ¿No tendrá truco?. Toco madera y opino al final de este texto.

Bueno, Añado sólo una nota. A  pesar de lo que os pueda parecer,  España es uno de los países con más baja tasa de delincuencia de toda Europa. De las más de 4.000 manifestaciones que el año pasado se celebraron en Madrid en apenas diez se registraron altercados, según fuentes policiales.

    -    Entonces, si esto no es un problema real, va a ser que es una Ley innecesaria ¿qué no?.

    -    No, puede ser una forma de manifestarse el Gobierno sin manifestarse.

    -    ¿Cómo si dijéramos, un galimatías?.

    -    Fruto de la ideología.

    -    No encuentro el sentido de la porfía.

    -    Mira que eres cenutrio ¡eh!, se trata de un disparate reaccionario y conservador para criminalizar la protesta y la crítica en la calle.

    -    Ese no fue Fernando VII: “marchemos, y yo el primero, por la senda constitucional”.

    -    Se fue y, al parecer, ha vuelto.

    -    ¿Y qué hacen los míos?.

    -    Andan por las cuadras a mordiscos. Se van a comer entre ellos y no van a quedar ni los rabos.

    -    Pues si que andamos bien.

    -    El comportamiento de los ciudadanos y ciudadanas, con la que está cayendo, es ejemplar.

    -    Ya, con la cara colorá y la pata quebrá.

El borrador dice: La desobediencia leve, de falta a 3.000 €uros de multa. Capuchas, sanción de hasta 30.000 €uros la unidad. Perros sueltos 30.000 €uros de multa. Drogas para autoconsumo, multas por la plantación… Mientras tanto el ministro del interior cae en picado en las encuestas de valoración.

“Lo importante es aplicar la Constitución en algo que el Estado tiene competencia exclusiva –dicen- y teniendo en cuenta que son leyes orgánicas relativas a los derechos fundamentales y de libertades públicas, las que desarrollan el texto constitucional”. Esto fue lo que realmente me dejó tranquilo. Te crucifican, te colocan un legislador voraz a tu derecha y  un pasapalabra a tu izquierda y claro, a la fuerza tienes que gritar: ¡Dios mío por qué me has abandonado!.

A partir de ese momento ya todos mis pensamientos fueron dedicados al fascinante estudio de quien fue primero el zorro o la gallina, Acebo o Camariñas, hasta que un sobresalto me llevó al punto de partida, “quedan algunos preceptos de la ley de orden público de 1959…”. Osea que, cuarenta años aprendiendo a decir orden público y ahora es seguridad ciudadana. Pues que hubieran empezado por ahí y me habría ahorrado este artículo de opinión. Qué por cierto: ¿no estará algo de lo que escribo aquí entre las faltas y los delitos que prevé el borrador?. A no, que tonto, si la nueva Ley elimina las faltas.