sábado. 13.04.2024

THE BEATLES. El ritmo de los escarabajos

Que un periódico de tirada nacional ofrezca a sus lectores la colección completa de The Beatles y que, la cadena de televisión inglesa más importante a nivel europeo, anuncie el lanzamiento de un disco con canciones inéditas del grupo de Liverpool, no puede ser pura casualidad.

Desde este pasado domingo, 13 de octubre de 2013, podemos adquirir remasterizados todos los álbumes originales del desaparecido, afortunadamente sólo de los escenarios, grupo inglés. Ha sido “Sgt. Pepper´s lonely hearts club band” quien ha roto el hielo del principio de la colección que finalizará sus entregas con “A day in the life”. 

Por otra parte, serán dos CDs titulados “On Air- Live at the BBC . Volumen 2”, y un vinilo, quienes nos retrotraerán a los años sesenta con canciones recuperadas de los archivos de esta cadena de televisión. Conversaciones, bromas y entrevistas, más 40 canciones, de las cuales 37 no han sido publicadas anteriormente. Todo al más puro estilo del álbum “Live at the BBC”. Álbum que fue publicado en 1994 como primera parte de una recopilación de varias presentaciones realizadas por la banda en la BBC, entre los años 1963 y 1965. Atentos a la fecha de 11 de noviembre.

Qué está pasando en la sociedad actual, o mejor, qué no está pasando en este mundo que vivimos y morimos para que volvamos a recuperar la música de un grupo de los años sesenta. 

Dicen los expertos que fueron los jóvenes, que poblaban el mundo civilizado, los que se hartaron de aquellas generaciones que salían de dos guerras mundiales y de una gran depresión. Una Europa dividida cuyos enfrentamientos mercantilistas,  colonialistas y nacionalistas, provocaron la primera guerra mundial (1914-1918). Una guerra que sólo trajo a Europa paro, elevación de precios y deuda exterior, con una fuerte depresión económica en 1929, iniciada en los Estados Unidos de América del Norte. Depresión esta que agudizó la creación de regímenes totalitarios y llevaría de nuevo, al viejo continente, a otra guerra mundial (1939-1945). División del mundo entre americanos y soviéticos. Entre 1899 y 1962 se declararon, al menos 29 guerras en todo el mundo, entre ellas las dos guerras mundiales, ya dichas, y la guerra civil española (1936-1939). Los jóvenes de entonces vivieron esperanzados el nacimiento de la Organización de Naciones Unidas (1945) y la Declaración Universal de los derechos humanos (1948) y, porqué no decirlo, el nacimiento y ocaso de las dictaduras del proletariado, que se llevarían por delante todas las teorías marxistas, leninistas, maoístas, hegelianas y engelianas. Un aburrimiento generacional que no consiguieron paliar ni el apogeo del jazz ni el del rock and roll. Ni el cine ni el arte de los ismos. Guerra y depresión que, además de los judios, pagaron los de siempre: las clases humildes trabajadoras.

Con esta carga tras ellos surge en 1962 el cuarteto de Liverpool y, en tan sólo ocho años, consiguieron revolucionar el aburrido espíritu tecnócrata de los años sesenta, para que ya nada, a partir de ese momento, fuese igual.

En una España, agotada por la larga dictadura, la música de The Beatles comenzó a escucharse un poco tarde, pero llegó a todos los rincones con las canciones más poperas como “Yelllow submarine” y “Obladi obladá”. 

El 1 de julio de 1965, en una visita relámpago, aterrizaron the Beatles en el madrileño aeropuerto de Barajas, dispuestos a subir al escenario de la plaza de toros de Las Ventas, primero, y, al día siguiente, al de la Monumental. Del concierto de Madrid, fueron teloneros principales los Pekenikes, mientras que, en el de Barcelona, los Sirex. Amén de otros grupos interesantes del panorama musical español y del presentador, de ambos, Torrebruno,

En Madrid, el Gobierno del momento no permitió la venta de entradas hasta siete días antes del espectáculo y desplegó un gran dispositivo policial. El mejor grupo de música de todos los tiempos tocó con un mal sonido que ni siquiera probaron. Los controles de la policía evitaron que la mayoría del público pudiera acceder al recinto, a pesar de estar vendidas todas las entradas. “No me gustó el concierto –diría Paul McCartney-, hubiera preferido tocar para la gente de fuera”. Pues, menos mal que no vio el reportaje del NO-DO. Mejor y con más público presente fue el concierto de Barcelona, superando la media entrada de Madrid. 

Como ocurre en estos casos, el intento de la prensa gubernamental por ridiculizar al cuarteto no hizo sino acrecentar su fama y generar un interés mayor, por su música, entre la juventud española. Era un momento en que se mostraba cierta apertura política hacia el exterior. El régimen se movía entre las reformas y la represión. Fue posiblemente el título de "Caballeros de la Orden del Imperio Británico" lo que determinó el permiso afirmativo final, para evitar tors conflictos diplomáticos con el Reino Unido, que se unieran al de Gibraltar, pero también la necesidad de mostrar una cara “democrático-orgánica” externa y un control del acontecer cotidiano en lo interior.

La mayoría de los jóvenes de mi tiempo llegamos a aquella música, que mezclaba el rhythim and blues con el rock and roll, con magnetófonos de cinta abierta, que competían con pequeñas grabadoras de cassette a pilas o conectadas a la red eléctrica por medio de   adaptadores. Una ingenua pugna por guardar la música de estos jóvenes de pelo largo y flequillo atrevidos que representaban las revolución social y cultural de la década pasada.

Fue determinante para nosotros la emisión, por el canal 1 de televisión española, de la película documental. ¡Qué noche la de aquel día! (A hard day's night), 1964, de Richard Lester. Este hecho, acaecido el 13 de diciembre de 1973, marcaría de por vida a muchos de los jóvenes estudiantes de aquel año académico. Conocimos con tristeza la separación de los componentes del conjunto inglés. No importaba. Paul MacCartney triunfaba con los Wings y Lennón con “Imagine”. George Harrison sacaba del cajón de los trastos todo aquello que Paul y John no le dejaron publicar, para guardarlo de nuevo en un long play triple titulado: “All things must pass” y Ringo Starr daba su nombre de pila a un álbum.

Acariciábamos los estudiantes serragatinos la luna, desde las húmedas y frías paredes del antiguo seminario de Coria, reconvertido entonces en residencia de estudiantes, cuando nos enteramos de la feliz noticia de la proyección cinematográfica. El largo paseo desde el instituto cauriense, al que diariamente estábamos obligados, nos llevó aquella noche al encuentro con los ídolos. Conocíamos su música desde años anteriores, tal y como nos la había inculcado el lánguido y buenazo de don Ángel, uno de los educadores del improvisado albergue, pero por fin podíamos ponerles cara a los rebeldes músicos, no como en las estáticas fotos, sino con el movimiento propio que da el documento cinematográfico.

No sé si por los nervios de lo acaecido o por lo novedoso, para nosotros, del filme, lo cierto es que nos supo a poco. Nos gustó, pero no nos convenció. Tal vez porque, como todos, esperábamos más de aquellos superfenómenos de música marciana. Luego ha envejecido bien y se ha convertido en una película de culto. Al igual que los conciertos de las capitales dejaron marcada una huella indeleble en los jóvenes de los sesenta, esta proyección haría lo propio para que los Beatles se quedaran para siempre entre nosotros, una década después.

Pero la pregunta que nos hacíamos al principio de este artículo era sobre qué está pasando en la sociedad española, o mejor, qué no está pasando en este mundo que vivimos y morimos, que diría AmenoSKuarto, para que volvamos a recuperar la música de un grupo de los años sesenta. 

Según el último barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas del mes de septiembre de 2013, por no ir más lejos, el paro se sitúa como el mayor problema que existe actualmente en España, seguido de la corrupción política y el mal comportamiento de la economía del país. Al mismo tiempo crece el desapego hacia la política y los políticos. La juventud no encuentra empleo y muchos han optado por volver con los padres, perdiendo su autonomía personal y, muchos de ellos, el piso o el negocio, lo que les ha dejado fuertes deudas. Los jóvenes siguen agrupados, al menos intelectualmente, en torno a movimientos, como el 15M. Crecen los enfrentamientos entre el nacionalismo español y los nacionalismos periféricos, así como se rearma el conflicto de Gibraltar. Hay guerras por doquier. La iglesia católica española sigue pensando que en la guerra civil del 36 sólo hubo muertos de un bando. Y, para colmo, nos tiran de las orejas porque somos los peores en matemáticas y en comprensión lectora… 

El Gobierno dice que todo esto cambiará en 2014, pero no hay una nueva música, fresca, revolucionaria e innovadora, que le avale. No hay un grupo de música que, con nuevos ritmos y estilos nunca jamás escuchados, rompan la pana.

THE BEATLES. El ritmo de los escarabajos