Vaya lío que me estoy haciendo con la votación del otro día. Esa en la que se votaba la Ley de Abdicación del Rey Juan Carlos I. Resulta que los que votaron “si” lo hacían para que abdicara el Rey y los que votaron “no”, emitían un voto a favor de la III República. Al menos así lo pensaba yo y esa idea ha permanecido en mi cabeza durante estos días, hasta que me encontré con don Juan Bautista.

-- ¡Hola don Juan Bautista!.

-- Buenas tardes, amigo mío.

-- Adónde va usted.

-- Como dijo aquel escritor, a dar una vuelta.

-- ¿No le apetece sentarse?

-- Sí. Este banco es amplio y la vista del parque relaja el espíritu.

-- Me gusta verle en estos amplios paseos, es señal de una salud envidiable.

-- Es usted muy amable, aunque le parezca mentira, a mi edad esos elogios se agradece. Como le iba diciendo joven, un escritor al que yo edité hace ya mucho tiempo contestó así a uno de sus críticos. Fue cuando le publiqué Artuña. No se me olvida el nombre de la novela, era Artuña. Un crítico se preguntó en su artículo sobre el libro: ¡Yo quisiera saber adónde va este escritor!.

-- ¿Y adónde iba el autor de Artuña?

-- A dar una vuelta. No comprende joven. El escritor respondió con una síntesis filosófica.

-- ¿Ese fue su consejo?

-- Naturalmente. Es un grito de guerra: ¡Eh, muchachos!. ¡Aprovechad la ocasión y dad una vuelta. Antes de morir, ¡vivid la vida!.

-- ¿Eso es lo que estamos haciendo ahora los jóvenes? ¿Así piensan los indignados?

-- Si yo renaciese y me viese entre vosotros los jóvenes, os enseñaría a ejercer la fuerza social que tenéis y no concebís. Vosotros me ampararíais, ya que nadie me ampara, tal vez porque no pueden ampararme. Yo suplico a los seres cultos, y todos ellos viven a merced de bestias manejadas astutamente por unos cuantos miles de caciques. Sólo puedo deciros que améis, que riáis y que hagáis siquiera lo que yo hago.

-- Mucho amor, mucha risa, mucho debate en la calle, pero final tendremos nuevo Rey, lejos queda la idea de la III República Española.

-- No fue eso lo que se votó días atrás.

-- ¿Cómo?

-- La pregunta, que yo sepa, fue del siguiente tenor: ¿Quiere usted que SM el Rey Juan Carlos I de Borbón abdique de la Corona de España?.

-- Si me lo pregunta usted a mí le diré que si. Si quiero.

Mis pensamientos quedaron enredados en las enigmáticas palabras de don Juan Bautista. Rebusqué, entre el montón de papeles almacenados en mi tenue memoria, la mentada Ley de Abdicación. Allí estaba. Con el logotipo del Ministerio de la Presidencia y un sello, a su lado superior derecho, con el lema: Congreso de los Diputados. Secretaría General. Registro General. 03 de junio de 2014. 14:57:00. Entrada 13.7924.

El expediente dirigido al Excmo. Sr. Presidente del Congreso de los Diputados: Excmo. Sr.: tengo el honor de dar traslado a V.E del escrito de remisión y la documentación relativa al Proyecto de Ley Orgánica por la que se hace efectiva la abdicación de su Majestad el Rey don Juan Carlos I de Borbón. Madrid, 3 de junio de 2014. Fdo. Electrónicamente por: José Luis Ayllón Manso. Secretario de Estado de Relaciones con las Cortes.

“La entrada en vigor de la presente ley orgánica, determinará, en consecuencia que la abdicación despliegue sus efectos y que se produzca la sucesión en la Corona de España de forma automática, siguiendo el orden previsto en la Constitución.

Artículo único.- Abdicación de SM el Rey don Juan Carlos I de Borbón.

  1. SM el Rey Juan Carlos I de Borbón abdica la Corona de España
  2. La abdicación será efectiva en el momento de entrada en vigor de la presente ley orgánica”.

-- Como usted ha emitido un convencido si, entonces queda usted representado en los 532 votos que dijeron si. Estará usted contento.

-- Pero yo soy profundamente republicano. Yo aspiro a la proclamación de la III República Española.

-- Esa es otra pregunta distinta. Una vez que 299 diputados y los 233 senadores, constituidos en mayoría, han aceptado la abdicación del Rey, ahora sí, ahora corresponde valorar el modelo de Estado.

-- ¿Si hubiese salido el no?. ¿El no quiero?.

-- El Rey Juan Carlos I de Borbón seguiría reinando. No habría lugar a más discusiones.

-- Han proclamado a Felipe de Borbón como Felipe VI.

-- Porque los diputados no quisieron, no supieron o no cayeron en la cuenta que podían modificar la Constitución Española de 1978. En el artículo 1 de su Título Preliminar dice: “La forma política del Estado español es la Monarquía parlamentaria”.  Podrían haber escrito: “La forma política del Estado español es la República Española” o, en su caso, “La forma política del Estado español podrá ser el de monarquía parlamentaria o república, según el resultado de la consulta popular, al efecto”

-- Para eso, hace falta una mayoría muy amplia.

-- Si la tienes ataca el texto y si no date por jodido. Nos guste más o menos, ese es el juego democrático. España está constituida en un Estado social y democrático de derecho y propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político.

-- Pero también dice que la soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado.

-- Es una Constitución profundamente democrática. En su momento se dijo que era una de las Constituciones más progresistas de las habidas en España, digna hija de  La Pepa, su madre.

-- Está Constitución no prevé la posibilidad de monarquía o república.

-- No culpemos al texto de lo que los políticos no han querido darle. En el papel cabe todo. Los políticos están entretenidos en la Universidad de cómo darle la vuelta a las ocurrencias del otro, de cómo inventar frases que minimicen los efectos perversos de sus propias políticas, de cómo generalizar los efectos colaterales originados en el equivocado ejercicio de su profesión, de cómo estar en campaña electoral permanentmente. Yo puedo asegurarle que, ahora mismo, monarquía o república, no están en la lista de prioridades de las preocupaciones de la mayoría de la gente, por lo que puedo decirle, sin temor a equivocarme, que esta dicotomía no esta emanando de la soberanía nacional.

-- Porque el pueblo español sabe que es muy difícil la posibilidad de cambiar una Constitución en el sentido en que hablamos.

-- El pueblo español tiene otras preocupaciones. El paro, la corrupción, la situación política y económica, la precariedad del empleo, la vivienda, los desahucios, la calidad de la educación y la sanidad públicas. Estos son los verdaderos devaneos de las gentes.

-- ¿Nuestros diputados y senadores se han vuelto locos?.

-- Pudiera ser, aunque no lo creo. Hay ciertas insensibilidades. El que tiene hambre no piensa nada más que en comer y el que tiene la barriga llena no piensa nada más que en el sofá.

-- Miseria o desidia, esa es la cuestión.

-- Yo te digo que en verdad Jesús no ayunó por sacrificarse, sino para experimentar lo mucho que el hambre enseña.

-- Me parece a mí que el voto de los republicanos está muy dividido.

-- Mientras riñen progresistas, socialistas y comunistas los explota el capitalista, así el cementerio está lleno de impresentables que sólo se dan cuenta de que lo son cuando bajan al sepulcro. Allí donde se confunde lo sublime y lo ridículo. Ya, siendo cadáveres, piensan lo difícil que han hecho lo fácil y se arrepienten de no haber dedicado, su insípida vida, a tocar la bandurria por las estaciones del metro. En los sucios pasillos del subterráneo tendrían garantizados los aplausos, al menos, de todos los indigentes y de todos los histéricos, como falsa representación del proletariado nacional.

-- La unión de la izquierda no es posible. Donde parecíamos dos, ahora son tres. Eso no se consigue ni cantando el estribillo de la Internacional. Es un sueño, pero sólo eso: un sueño.

-- El peor de los sueños es soñar que nos morimos sin haber vivido.

-- Algunos representantes piden referéndum y cambios en la Constitución para votar monarquía o república. Ahora lo piden.

-- A buena hora mangas verdes.

-- Nunca es tarde si la dicha es buena.

-- También podía recoger el códice el anarquismo, la aristoacracia, el comunismo o cualquier otra forma de estado no totalitario.

-- ¿Y los totalitarismos?, también ellos son otra forma de Estado.

-- Se sirven ellos solos. Se despachan a gusto y disgusto para unos y otros respectivamente. Los que vivimos largo tiempo en la oscuridad absoluta, vemos con inmensa alegría encenderse el sol cada día.

-- Osea que nos quedamos como estábamos.

-- Joven no se resigne usted. La gente no está resignada, la gente quiere cambios profundos y esos cambios tienen que empezar por la Constitución. Hay que buscar políticos de altura. El otro día le oí decir a uno: “Hay que blindar el estado de bienestar, incluirlo en el texto constitucional”.

-- Según lo dicho, ¿qué me queda?.

-- Acatar la Constitución hasta que los ciudadanos la cambien y, para esto, hay que ponerse a trabajar ya mismo. Empiece por usted.

-- Lo dice usted como si fuera fácil.

-- Recuerde que la vida propia se puede vivir sin la vida ajena, como la digestión se hace sin el estómago del prójimo. Armonice usted individualismo y colectivismo.

Este diario lo hacemos todos. Contribuye a su mantenimiento

ING Direct - Sierra de Gata Digital
Nº CC ES 80 1465 010099 1900183481