El 19 de enero de 2013 se celebró el centenario del fallecimiento de Darío Bacas y esta celebración desencadenó un engranaje capaz de crear lo creado. El éxito de las I Jornadas sobre la Ciencia y la Técnica en la Extremadura de entresiglos es, en mi opinión, indiscutible, tanto por la calidad de los ponentes, como del público y de la organización, y les voy a contar cuál ha sido el secreto.

El 19 de enero de 2013 se celebró el centenario del fallecimiento de Darío Bacas y esta celebración desencadenó un engranaje capaz de crear lo creado.

El éxito de las I Jornadas sobre la Ciencia y la Técnica en la Extremadura de entresiglos es, en mi opinión, indiscutible, tanto por la calidad de los ponentes, como del público y de la organización, y les voy a contar cuál ha sido el secreto.

Como decía, este centenario provocó la aparición de una sólida cadena:

El detonante fue Pilar Bacas, nieta de Darío Bacas y autora del libro Darío Bacas: Ingeniero naval, 1845-1913. La escritora propone al Centro de Estudios Sierra de Gata la realización de unas jornadas en torno al ingeniero y su época. La coincidencia de objetivos entre la propuesta realizada y el fin del Centro de Estudios propicia que ambos firmen un acuerdo para organizarlas bajo la dirección de la propia Pilar Bacas.

La directora diseña el contenido y la imagen de las jornadas y el calendario para su desarrollo. El Centro de Estudios aporta entonces la secretaría técnica --el investigador y escritor Jesús Carlos Rodríguez Arroyo--, ponentes expertos --el historiador Domingo Domené--, soporte técnico y web --el ingeniero e investigador Luis Ramajo--, y su difusión en los medios, --yo misma, como periodista especialista en comunicación--.

Comienzan los contactos con los posibles patrocinadores y finalmente, gracias al tesón de Pilar Bacas, se obtiene financiación para la edición del programa y carteles, las carpetas, los gastos de desplazamiento y alojamiento de los ponentes --que no cobran-- y lo que es más importante, para la edición de los contenidos de las jornadas. En definitiva para que estas no hagan perder dinero a la organización. No obstante, un presupuesto tan ajustado no ha podido evitar un cierto agujero en el bolsillo de su directora.

La iniciativa individual y la colaboración de las asociaciones culturales forman las primeras piezas de una rueda dentada que comienza a funcionar y busca ahora el apoyo institucional. El resultado de esta colaboración individual--colectiva--institucional pueden comprobarlo en los medios de comunicación o preguntando a tanta gente de la sierra que participó en estas primeras jornadas.

¿A dónde quiero llegar? se preguntarán ustedes. El Centro de Estudios Sierra de Gata está abierto a cuantas propuestas culturales le sean presentadas porque ese es el fin de su existencia. El Centro de Estudios nació para recopilar, --por eso es tan importante la edición de los contenidos de las jornadas, porque la memoria es frágil-- preservar --por eso es fundamental la Biblioteca Virtual Sierra de Gata-- y difundir el patrimonio cultural de Sierra de Gata a través de todos los medios a nuestro alcance.

Si queremos, podemos, como hemos demostrado todos los implicados en estas jornadas en las que unos ponentes que nada cobraron mantuvieron durante tres intensas sesiones de mañana y tarde una sala llena de un público atento a las explicaciones geométricas y matemáticas, de historia, sociedad, técnica y biográfica.

Como presidenta del Centro de Estudios Sierra de Gata, invito a todas aquellas personas que tengan un proyecto cultural serio e interesante a que se pongan en contacto con nosotros; entre todos podremos sacar su idea adelante.

Quiero agradecer a Pilar Bacas, a los ponentes y comunicantes, a Victoria Toribio, alcaldesa, y a sus concejales, a las mujeres de Cilleros, a Charo García Pérez, directora del Centro de Profesores y Recursos de Hoyos, y a Agustín Flores, guía magistral, su implicación personal en el proyecto. Disponibles todos ellos desde la inauguración de las jornadas hasta la visita guiada por la localidad, de viernes a domingo, en sesiones colmadas de trabajo gozoso y muy satisfactorio, pero trabajo al fin y al cabo.

Cuando en septiembre de 2011, Luis Ramajo, Jesús Carlos Rodríguez Arroyo, Domingo Domené y yo misma creamos el Centro de Estudios Sierra de Gata, sabíamos que era necesario y también creíamos ciegamente que podríamos sacarlo adelante, hacerlo funcionar.

En poco más de dos años, el Centro de Estudios ha creado la Biblioteca Virtual Sierra de Gata, ha ampliado sus fondos de forma permanente, ha realizado media docena de campañas de comunicación y, ahora, ha organizado y celebrado con éxito sus primeras jornadas culturales.

No estábamos equivocados, entre todos podemos.