martes. 05.03.2024

El premio del trabajo en equipo

Con frecuencia y debido a la celeridad con la que vivimos, olvidamos, a veces, volver la vista atrás para degustar, valorar, disfrutar de los momentos vividos. Después de una semana y ya con los ánimos más calmados, con una perspectiva más serena, aún no cesa mi perplejidad, no deja de sorprenderme gratamente lo acontecido en la Fase Regional de la Olimpiada Matemática en Valverde del Fresno los pasados 25, 26 y 27 de mayo.

Con frecuencia y debido a la celeridad con la que vivimos, olvidamos, a veces, volver la vista atrás para degustar, valorar, disfrutar de los momentos vividos. Después de una semana y ya con los ánimos más calmados, con una perspectiva más serena, aún no cesa mi perplejidad, no deja de sorprenderme gratamente lo acontecido en la Fase Regional de la Olimpiada Matemática en Valverde del Fresno los pasados 25, 26 y 27 de mayo.

Y no me estoy refiriendo al resultado final, a los tres chicos que resultaron seleccionados para representar a Extremadura, que ya la prensa regional dio buena cuenta de ello la semana pasada, a los cuales también extiendo mi felicitación, como no puede ser de otra forma, sino, me gustaría dedicar unas líneas a esa labor que normalmente no se ve, que prácticamente permanece en el anonimato o si me apuráis, ocupa un renglón en los discursos protocolarios de clausura.

En estos tiempos, en los que algunos sectores tratan de devaluar la figura del profesorado, el claustro del IESO Val de Xálima nos dio, a los que vinimos el fin de semana del 25 al 27 de mayo, una lección de lo que es un buen trabajo en grupo. Pocas veces un equipo de profesores, prácticamente al completo, se implica en una actividad extraescolar, fuera de sus horas de trabajo, como lo hicieron ellos.

La biblioteca convertida en una “Academia” de la Escuela Pitagórica, cada pabellón del instituto decorado con una temática distinta, una de las fachadas del centro transformada en un “huerto vertical”, otra sobre la que se pintó un árbol en cuyas ramas crecen los nombres de las materias que se imparten cada día en sus aulas, ….

Estos y otros muchos detalles que no se aprecian a simple vista dan muestra de las horas que tuvieron que invertir para que Valverde fuese una magnífica anfitriona.

Pero lo que no podemos olvidar y por lo tanto, quizás, lo hace más importante, es que todo este trabajo, todo este tiempo invertido iba dirigido a una treintena de alumnos, de chicos y chicas de 14 años que vinieron a aprender, a convivir, a divertirse,… a educarse en el sentido más amplio de la palabra. Por ello, creo que todo este esfuerzo ha valido la pena.

El premio del trabajo en equipo