jueves. 20.06.2024

Primera fiesta del árbol en Villanueva de la Sierra. Martes de Carnaval de 1805

El Martes de carnaval se celebra en la villa de Villanueva de la Sierra la tradicional Fiesta del Árbol. El árbol de Villanueva tiene el privilegio de no morir. Sus ramas llenas de savia joven han prendido en el corazón de más de ciento seis países.

El Martes de carnaval se celebra en la villa de Villanueva de la Sierra la tradicional Fiesta del Árbol.

El árbol de Villanueva tiene el privilegio de no morir. Sus ramas llenas de savia joven han prendido en el corazón de más de ciento seis países. Su corazón de madera late desde el orto al ocaso

El árbol símbolo totémico en muchas civilizaciones antiguas, nos habla de su generoso fruto, de su sombra en el estío, de su oxígeno vitalizador, de su relajante quietud, de su albergue de miles de pájaros, que, en la primavera, entonan armoniosas melodías, de refugio de animales, de hábitat de nuestros primigenios.

Qué bien lo conocían los pueblos “recolectores”. Antes de que el hombre descubriera los cultivos, ya se servían de ellos. No es extraño, por tanto, que el hombre “recolector” de frutos lo considerara un “tótem”.

El avanzar de la historia, el descubrimiento de nuevos alimentos, se han olvidado de él.

La tala incontrolada y la quema de bosques va esterilizando nuestro planeta. Cuando el bosque arde, seamos conscientes de que una parte de nuestra vida se quema. Aparecen enfermedades para las que buscamos remedios, pero no solvidamos de que su origen está en ese equilibro de la naturaleza que el hombre rompe de manera inconsciente.

Pensemos: el hombre no se ha dado cuenta que está cortando la rama en la que está sentado.

La importancia que el árbol tiene en la conservación del suelo es decisiva. El deterioro del suelo significa inexistencia de arbolado, que hace avanzar el desierto, cambiar el clima y hasta los cimientos sólidos en los que la humanidad se perpetúa. La serie de conceptos que en forma encadenada y ordenada han seguido la “vida”, des el homo del Paleolítico, hasta los que nos llamamos “seres civilizados”, está perdiendo un eslabón, altera todo orden desde el concepto económico hasta el sociológico.

Recordemos árboles famosos que mojonan la geografía universal: Aquel de Guernica, bajo cuya sombra y al cobijo de su frondosa lozanía, se celebraban las solemnes asambleas. El otro de Arechabalagana, símbolo de la libertad. El árbol de “la noche triste”, donde Cortés, postrado, lloró. Árbol de Tule, sequoia de California, “Árbol Botella”, de Asia Oriental, gigantesca encina de Palau, milenarios olivos de Getsemaní...

Hoy otro árbol famoso, el árbol de Villanueva de la Sierra. Tal vez olvidado. Sólo Barcelona, nuestra amiga Cataluña, te recuerda y te ama. Lección nos ha dado.

A ese árbol, un día se le hizo fiesta por vez primera. Villanueva, pionera de la fiesta. Fue un martes de Carnaval de 1805.

... “Es Costa el que reivindicó para España la gloria de haberse celebrado por vez primera la plantación de árboles, dándole carácter de fiesta, antes de que esta viniera de Estados Unidos”. Se celebró en Villanueva de la Sierra (Cáceres) un martes de Carnaval, gracias al entusiasmo de un celoso extremeño, eclesiástico de aquella villa que, persuadido de la importancia extraordinaria que tiene el arbolado para la salubridad del clima, la higiene, la alimentación, el ornato público y del influjo considerable que ejerce en la potencia productiva del suelo, humedad del aire, templanza del clima y hasta el carácter y costumbres del pueblo, ideó interesar en su fomento y conservación al clero y demás clases directoras de la localidad, pero comprendiendo cuánto importa dar a estas empresas el aire de fiesta para excitar los ánimos y fijar en ellos la idea de su importancia y utilidad, reunió a la juventud y se organizó un banquete y baile para después que se plantase álamos en el Valle de del Exido y Arroyada de la Fuente la Mora.

La fiesta y plantación tuvieron un éxito rotundo, y al día siguiente se invitó por medio de oficio, a los clérigos y personas acaudaladas del lugar, para que se imitara el ejemplo que había dado la juventud, puesto que aún quedaban sitios amenos y susceptibles de nuevas plantaciones. Y se realizaron sus generosos designios...”.

Nadie ha discutido ni puesto en tela de juicio, que la primera fiesta del árbol se celebrara en Villanueva de la Sierra gracias a la preclara mente de un sacerdote de grata memoria, don Ramón Vacas Roxo, y los dos maestros que, con los cándidos niños, plantaron un arbolito en cada hoyo.

En el año 1872, mister Morton, gobernador del Estado de Nebraska fundó la Sociedad de Aborday (Día del árbol), cuyos socios se comprometían a plantar anualmente varios árboles y, a su propuesta, se acordó, celebrar todos los años, el día 10 de abril, la plantación en acto público.

Como deducimos, 67 años nos adelantamos a los americanos. A partir de entonces, se formaron sociedades amigas del árbol.

El 30 de junio de 1971 se celebró en el salón Dorado de la Diputación de Barcelona, un emocionante y patriótico acto. Tres hitos históricos figuraban en el orden del día: Instituidor de la primera fiesta del árbol, Don Ramón Vacas Roxo, sacerdote de Villanueva de la Sierra (Cáceres), Instituidor de la fiesta del árbol frutal, Don Francisco Viñas Dordal, tenor. Instituidor de la fiesta de la agricultura, Don Juan Salvatella Parelleda, maestro y presidente del Patronato de Repoblación Forestal y Fiesta del Arbol.

Quiero terminar rogando a las autoridades y jerarquías competentes, mediten la enorme importancia de ser España, en uno de sus pueblos, la pregonera de la fiesta.

Primera fiesta del árbol en Villanueva de la Sierra. Martes de Carnaval de 1805