144. Pilotos o mecánicos

En la fórmula uno, todos queremos ser el piloto, que es el que se muestra y se luce. Pero ¿qué puede hacer el piloto sin su equipo de mecánicos?

La mayoría  de los seres humanos se refugian o se centran en la apariencia, en la imagen, en lo que aparentan ser. Por eso terminamos valorando lo físico y algunas otras cualidades que consideramos valiosas.

Eso que llamamos inteligencia no es otra cosa que un conjunto de habilidades mentales que nos hacen obtener buenas puntuaciones en un tipo de pruebas que llamamos test de inteligencia.

Se da mucha importancia a estas habilidades, y cada vez menos a otras. De hecho, una de las mas desprestigiadas, es la capacidad de amar y de permitir que nos amen.

Amar a alguien es querer cosas buenas para esa persona y trabajar para ello. Permitir que te amen es facilitar las cosas a quien desea cosas buenas para ti.

Decimos que la inteligencia se fragua en el cerebro, mientras que los sentimientos se los adjudicamos al corazón. Sin embargo, el corazón, fisiológicamente hablando, no es sino un músculo, un órgano que bombea sangre. ¿A que nos referimos cuando hablamos del corazón en estos términos? 

Yo creo que hablamos de lo más intimo y profundo que somos, de nuestro ser interior, de nuestra esencia, de algo que está muy despreciado en el círculos intelectuales y científicos: el alma. Eso que anima nuestro cuerpo, el aliento, el motor mismo de la vida. Porque las emociones no radican en el corazón… únicamente; ni la inteligencia en el cerebro…únicamente. Todo nuestro cuerpo es un reflejo, una manifestación física y tangible de lo que  somos, de nuestra esencia más profunda. 

El cerebro es el instrumento que nos permite interactuar con  este mundo que llamamos material, de alta densidad atómica. Pero no todos los instrumentos está, igual de afinados, ni dan la mismo nota. No todos los computadores biológicos que somos los seres humanos, tenemos los mismos gigas de disco duro, ni la misma capacidad de memoria, ni la misma velocidad del microprocesador. Cada una debe arreglárselas con las herramientas que la naturaleza les ha dado, les ha prestado para unos cuantos años.

Si consideramos el cerebro humano como un instrumento, como una máquina, necesitamos considerar también, a la persona, al Ser, como el operario que la maneja, que se sirve de ella. Ese ser deberá apañarse con lo que tiene, para desenvolverse lo mejor posible durante la vida. Así la diferencia no está solo en las máquinas, sino también en los operarios que las conducen y en los que las preparan.

En la fórmula uno, todos queremos ser el piloto, que es el que se muestra y se luce. Pero ¿qué puede hacer el piloto sin su equipo de mecánicos?

En el ser humano valoramos mucho las manifestaciones del cerebro, y nos olvidamos de esas otras del corazón más olvidadas, como son: los sentimientos, las emociones, la capacidad de reír, de llorar, de valorar, de amar y ser amado.

Que el que el ser humano tenga una vida feliz y una llegada a la meta agradable depende de las herramientas y de su equipo de mecánicos. ¡elígelos bien!

Hasta otro día amigos.

    Un abrazo

    Agustín 

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