145. Las buenas recetas

El hilo que teje la vida no es muy fuerte, pero a medida que va tejiendo situaciones, experiencias, dolores y alegrías, se va volviendo más firme

Las buenas recetas
Las buenas recetas

El hilo que teje la vida no es muy fuerte, pero a medida que va tejiendo situaciones, experiencias, dolores y alegrías, se va volviendo más firme. Ese hilo humilde y frágil es, sin embargo, el que podrá sostenernos cuando caigamos, al formar una red, como lo hacen las arañas. Una red que está firmemente anclada en la escala de valores, en las creencias, en el amor que expresamos y en la caridad que sentimos por los más desfavorecidos. Sin amor, la red se rompería, porque los anclajes de amor se sustentan en las personas y en los seres vivos que forman parte de nuestra vida. 

Sin esa escala de valores, la red se rompería, porque los anclajes de los valores están sellados en el alma. Sin creencias, la red se rompería, porque los anclajes de las creencias estás unidos fijamente a nuestro cerebro y nuestra mente, y sin caridad la red se rompería, porque sin caridad no hay nada de lo anterior.

La vida tiene casi infinitas formas de manifestarse, la vida se expresa a través de los humanos, de los animales, plantas y minerales, pero la cocina donde se preparan los guisos que luego serán los humanos, plantas o moscas está en al plano subatómico.

Ahí el cocinero prepara los platos y en muchas ocasiones experimente con especies nuevas, con mezclas diferentes o con aromas distintos aunque el resultado, a veces, no es el  esperado por el cocinero y cuando esto ocurre, quizá el maître deba reorganizar la cocina. Y a esta reorganización la llamáis cataclismo.

Hay una serie de recetas que son bien conocidas, pero siempre depende del cocinero que sepan mejor o peor, y eso significa que hay civilizaciones que partiendo de cero y con los mismos ingredientes, no son capaces de avanzar en el desarrollo humano, simplemente porque los egos hacen fracasar los intentos de avanzar y esos egos suelen apoyarse firmemente en  creencias y cuando las creencias no van acompañadas de una escala de valores ética, ni por amor, ni por caridad, suele ocurrir que esa civilización, esa humanidad, entra en una fase oscura.

Vosotros estáis saliendo de una fase oscura, lleváis muchos años en zona de semi  penumbra y os faltan aún unos cuantos para entrar en una zona más luminosa (no totalmente luminosa)

Mirad la existencia como una experiencia exitosa, pero que permite afrontar nuevos retos. Si se observa como un fracaso, el miedo impedirá avanzar, modificar los aspectos que llevaron al fracaso. Es la famosa frase “más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer”.

Para  avanzar en el camino de la evolución hay que ir perdiendo anclajes, apegos, que son lastres a veces tan fuertes que impiden a humanidades enteras alcanzar sus metas.

    Hasta otro día amigos.

    Un abrazo

    Agustín 

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