169. La felicidad

¿Es posible ser felices? Si, es posible, a pesar del dolor, pues el dolor no es lo contrario de la felicidad.

Conocer, saber, crecer, 169
Conocer, saber, crecer, 169

Podríamos callar, mirarnos a los ojos y sonreírnos. Podríamos encontrar en esos ojos una humanidad profunda y entrar en ese territorio de la magia que es el territorio de la vida. Podríamos creer que vivimos más allá de existir, a pesar de nuestro cáncer o nuestro dolor…

¿Y si de pronto pensáramos todos que el sentido de la vida es la felicidad? ¿Y si nos atreviéramos a ser felices? ¿Cómo sería eso? ¿Cuáles serían los ingredientes de la felicidad?¿Si pudiéramos identificarnos con el ser que realmente somos, y no con lo que aparentamos o de lo que dependemos?

¿Si pudiéramos entrar en nosotros y aceptarnos y reconocernos y amarnos…? Dejar de buscar a Dios en el exterior y saber que estaba allí en nosotros, esperándonos en nuestro propio corazón. Sentir que el único partido que debemos de tomar, es a favor del ser humano, y nuestra única religión, la religión del amor, y nuestro único método el método de la hermandad.

¿Es posible ser felices? Si, es posible, a pesar del dolor, pues el dolor no es lo contrario de la felicidad. Es posible ser felices a pesar de la muerte, la muerte no es lo contrario de la vida, es un paso más en el camino. La felicidad es ese sentimiento leve de compasión y de aceptación que te lleva por la vía del autentico ser.

La felicidad es ese sentimiento incondicional en el que tú amas porque te da la gana, porque sí, porque llueve, porque hace sol, en cualquier caso sin ninguna condición. La felicidad solo puede partir de ti. No es exterior. No depende de la economía. Occidente tiene hoy una economía superior a hace treinta años, pero no es más feliz. La felicidad no depende del conocimiento. El conocimiento sin corazón es destructivo.

La felicidad es una construcción interior, es parte de un paraíso interno. El paraíso no es ajeno a ti, tú lo pintas, tú lo creas y luego entras en él.

En la felicidad no hay un Dios exterior. Tú ya eres a imagen y semejanza de Dios, está dentro de ti. ¿Podríamos entonces vislumbrar nuestro camino hacia la felicidad? Si. Ese camino es un camino de retorno, es un camino de conciencia. Es un camino que libera, que no está hecho de dependencias.

Nada que te ate, nada que te amarre, nada que conduzca por la vía del placer de los sentidos, que te conduzca al poder… nada de eso, conduce a la felicidad. Más poder no da más felicidad, da más dependencia. Mas vivir para los sentidos, te hace perder el sentido de la vida.

La felicidad es un camino hacia el sentido, es un sendero que comienza en tu interior y termina en tu interior, cuando descubres con la vivencia humana, que el universo es interior y que tú eres el centro del universo cuando eres consciente de ti…

Hasta otro día amigos.

Un abrazo

Agustín

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