¿Quién dijo miedo?

Una mente dominada por el miedo no encuentra salida a las dificultades cotidianas, no es capaz de generar soluciones, no accede al potencial creativo que todo ser humano  lleva dentro. Una mente dominada por el miedo sucumbe ante los problemas y entonces el desánimo, la desesperanza, la falta de confianza y la inseguridad se apoderan de ella volviéndola frágil y susceptible de enfermedades físicas y psicológicas

¿Quién dijo miedo?
¿Quién dijo miedo?

Desde que tengo memoria, pero especialmente a finales de pasado siglo XX y principios de este XXI tenemos un legado del que no hemos podido desprendernos.

No se si recordareis lo que en su momento se llamó el “efecto 2000”, el asunto ocupó primeras páginas, espacios importantes en todos los medios de comunicación, sembrando la incertidumbre, la inseguridad y el miedo en la mente de todos los habitantes del planeta a los que llegó la noticia. Aquello se presentó como una gran amenaza para toda la civilización, se preveían problemas insalvables, para cuando todos los sistemas informáticos del mundo llegaran a la fecha 00. las noticias eran alarmantes, y puesto que todo en el mundo estaba controlado por ordenadores, nos dibujaron un panorama dantesco en el que múltiples desgracias se producirían a partir del momento en que los relojes dieran el primer minuto del 1 de Enero del 2000.

¡Y pasó ese minuto, y el siguiente, y el siguiente…! Y no pasó nada, aquí seguimos.

Bueno, si pasó algo muy importante. Aquel episodio marcó una tendencia que se sigue manteniendo: una sociedad civil marcada y sometida a los dictados del miedo. Aquella semilla  plantada sigue siendo alimentada y regada por un sistema perverso que sabe que una persona con miedo es absolutamente manipulable.

Aquella amenaza del efecto 2000 ha sido sustituida por otra y otra… Informaciones sobre tormentas solares, que supuestamente paralizaran el mundo, nada va a funcionar pues las interferencias de las emisiones solares afectaran a los sistemas eléctricos, a los informáticos y de comunicación… (Más miedo)

Y si pasa un tiempo sin noticias alarmantes, “alguien” suelta una sobre bacterias (algunos aseguran que son creadas por laboratorios), que causan enfermedades y muerte además de cuantiosas pérdidas económicas por las “medidas preventivas” que los gobiernos deben de poner en marcha para proteger a la ciudadanía. (Más miedo)

O nos inducen –empleando campañas de información totalmente sesgada y manipulada- a vacunaciones masivas, para prevenir males mayores que van a venir. (Más miedo)

O la gripe A, o la Encefalopatía Espongiforme,…etc.

Además tenemos la crisis económica que cada vez nos ahoga más. Bien se encargan de hablarnos de familias con todos sus miembros sin empleo, de personas desahuciadas de sus casas,… y pensamos que a nosotros también nos puede llegar.  (Más miedo).

Y por si todo es poco, las decisiones que toman los gobiernos y las instituciones, para supuestamente dar respuesta a todos esos problemas planteados de forma abierta, nos sumen en una completa incertidumbre e inseguridad: los gobiernos – sean del signo político que sean- están sometidos a los intereses del mercado, a la rentabilidad del capital, a la especulación de los “valores” (que circulan de una bolsa a otra buscando mas dinero para los inversores). Se inyecta dinero  en las entidades financieras para seguir manteniendo un sistema que está destinado a morir, porque no funciona. Además ese dinero es público, o sea tuyo y mío, de mis impuestos, y se le da a entidades privadas, para que negocien con él, y lo hagan tan mal como lo han hecho y nos lleven donde nos han llevado.

Los servidores públicos, o sea los políticos, se han olvidado que deben de trabajar por y para los que le han votado, no para sus propios intereses, ni para lo que  marca Alemania o la Unión Europea, o lo que es peor para el sistema financiero.  Deben de trabajar para la sociedad, su trabajo debe ir encaminado a cubrir las necesidades humanas, comida, vivienda, salud,…No a pagar la deuda de los especuladores financieros, o a los tiburones de las finanzas.

Pero… la mente humana es especialmente inestable en momentos como los presentes. Se ve sometida por el miedo a no saber que va a suceder, a como vamos a salir de este mal trago. Y un problema muy importante es que nunca se ha producido una situación de este calibre y los protocolos de actuación que se aplicaban antes ahora no sirven.

Una mente dominada por el miedo no encuentra salida a las dificultades cotidianas, no es capaz de generar soluciones, no accede al potencial creativo que todo ser humano  lleva dentro. Una mente dominada por el miedo sucumbe ante los problemas y entonces el desánimo, la desesperanza, la falta de confianza y la inseguridad se apoderan de ella volviéndola frágil y susceptible de enfermedades físicas y psicológicas.

Para eliminar el miedo y alcanzar la estabilidad mental, es preciso que el ser humano encuentre puntos de referencia, pero no los halla ni siquiera en lo que aportan las diferentes religiones, porque hemos dejado a los dioses en un papel secundario, como figuras a los que acudir solo en casos extremos. Pero los dioses son intangibles y necesitamos soluciones tangibles.

¿Y donde podemos encontrar, entonces, esas soluciones esos puntos de referencia?  Pues solo en el corazón humano.

Para ello debemos hacernos conscientes de nuestros valores, del marco ético que rige nuestra vida, de esa libertad, verdad, justicia, paz y el amor que anidan en el corazón del ser humano.

También debemos identificar nuestras habilidades, nuestros recursos y capacidades que hemos ido acumulando en nuestra vida y utilizarlos para responder a los retos que se nos presentan.

En todo el mundo, cada vez más gente pide transparencia y participación en las cuestiones que afectan a su vida. Demandan independencia de los valores económicos y no estar sujetos a las especulaciones financieras. Piden que instituciones, de todo tipo, no  se vean sometidas al dictado de los poderosos. Que la justicia sea independiente. Que su participación cuente y se escuche su voz. NO SOLO CUANDO SE VA A VOTAR. Y esto será cada vez más amplio. 

Pero una cosa si tengo bien clara, debemos seguir el ejemplo de Mahatma Gandhi, NO VIOLENCIA. 

Debemos seguir los dictados del corazón y ahí no hay violencia.

Hasta otro día amigos.

Un abrazo.

Agustín