Junio en el cielo de la Sierra

Tenemos la suerte de contar en la Sierra con un cielo tan limpio que nos permite distinguir la Vía Láctea, que nos servirá de guía en nuestras observaciones

Junio. Triángulo de verano
Junio. Triángulo de verano

Queridos astronautas, durante todo un año, desde abril de 2012 hasta abril de 2013, hemos estado visitando las principales constelaciones visibles desde nuestra latitud en el hemisferio Norte, pero  principalmente desde un punto de vista cultural y sin tener en cuenta si era o no el momento más adecuado para su observación. Por esto, para completar nuestro conocimiento de los cielos de la Sierra, haremos otro viaje anual, destacando esta vez aquellas que mejor pueden ser vistas en cada mes. Colocaré entre paréntesis el número de los 27 capítulos de la serie anterior en el que veíamos la correspondiente constelación, para el que quiera repasar las referencias que lleva asociadas. Éstas se pueden consultar en el botón “El Cielo de la Sierra”, de “Sierra de Gata Digital”.

Antes de empezar, dos comentarios que nos servirán para todos los meses:

1. Sobre la hora de observación. Aunque daré las referencias horarias adaptadas a lo que nuestros relojes marquen en cada momento del año (dos horas de adelanto en el horario de verano y una en el de invierno), los libros que tratan de estos asuntos suelen darlas con respecto al llamado TIEMPO UNIVERSAL (T.U.). La historia de la medida exacta de la hora del día ha estado íntimamente unida a los problemas de la navegación y el conocimiento de la LONGITUD (distancia hasta el meridiano de referencia, medida a lo largo del Ecuador, en horas y minutos), y el que sienta más curiosidad puede encontrar placer leyendo el libro de Dava Sobel “Longitud”, publicado en la editorial Debate. El caso es que una de las consecuencias de toda esta apasionante historia fue que a partir de finales del siglo XVIII la mayor parte de los marineros calculasen la longitud con respecto al meridiano que pasa por el observatorio astronómico británico de Greenwich, muy cerca de Londres. En 1884, en la Conferencia Internacional sobre el Meridiano, éste fue declarado como el meridiano de referencia y marca el comienzo del día, al que se adaptan el resto de zonas horarias del mundo. A ésta se le llama HORA MEDIA DE GREENWICH (HMG) o, en inglés, GREENWICH MEAN TIME (GMT). Ahora bien, como el movimiento de la Tierra (y, por tanto, el aparente del Sol) tiene ciertas irregularidades y la definición de hora fue necesitando más precisión, al tener todo esto en cuenta se llegó al llamado T.U., que es el que se usa en Astronomía. Pero en nuestra práctica de no profesionales es prácticamente igual que el GMT, es decir, cuando miremos nuestro reloj en verano, por ejemplo, tendremos que quitarle dos horas para estar con los datos en T.U.

2.  Sobre el momento de la observación. Como ya vimos en la serie anterior, las constelaciones salen cada día cuatro minutos antes, es decir, cada 15 días 1 hora, o sea, cada mes 2 horas, cosa lógica porque en los 12 meses del año serán 24 horas, y todo vuelve a empezar. Esto quiere decir que si estamos hablando de lo que se ve a una hora determinada de una cierta semana, la semana siguiente tendríamos que mirar media hora antes, la siguiente, una hora,…y así sucesivamente, mientras sigan siendo visibles, claro está.

Y vamos ya con el mes (palabra que, a través del latín, nos viene del griego, en el que significaba “luna”, y que está familiarmente relacionada con la “moon” inglesa o con la “Mond” alemana,  indicándonos lo importante que fue nuestro satélite en la historia primitiva del calendario) de Junio, el que los romanos dedicaron a Juno, hermana y esposa de Júpiter, y en cuyo día 21, alrededor de las 7 de la mañana, el Sol, cruzando el solsticio, nos señalará el día más largo, con el que comienza nuestro verano.

En estos cielos, tres brillantes estrellas forman un asterismo famoso, que lleva el nombre de la estación en la que estamos, EL TRIÁNGULO DE VERANO, constituido por VEGA, DENEB y ALTAIR (ver el capítulo 6 de nuestra serie anterior). Tenemos la suerte de contar en la Sierra con un cielo tan limpio que nos permite distinguir la Vía Láctea, que hoy nos servirá de guía en nuestras observaciones. En esta primera semana de Junio, y alrededor de las 2 de la madrugada (la semana siguiente sería a la 1 y media, la siguiente a la 1, etc…) se va extendiendo desde el Norte hasta el Sur y, si miramos hacia Santibáñez el Alto (no olvidemos que siempre hablamos tomando de referencia Villasbuenas de Gata), está a una altura de entre dos y tres palmos. Pues bien, DENEB se encuentra a un poco más de 2 palmos entre Cadalso y Torrecilla de los Ángeles; VEGA, a unos 3 palmos y medio, y un poco a la derecha, sobre Hernán Pérez, y ALTAIR a un poco menos de 2 palmos, entre Villa del Campo y Guijo de Galisteo.

Y ahora nos vamos al extremo sur de la Vía Láctea. Ya sabemos que SCORPIUS (cap. 10) es la constelación zodiacal que está más al Sur, por lo que se nos escapa casi siempre por debajo del horizonte. Pero en verano se ve bien. Su roja estrella ANTARES está a poco más de un palmo sobre Huélaga, y SHAULA a un poco más de medio palmo (recordemos también que estos palmos de mano abierta se hacen con el brazo extendido, que se miden desde el horizonte, sin tener en cuenta montes ni demás accidentes del terreno,  y corresponden aproximadamente a 20º) sobre Coria. Y vale por hoy. Bienvenidos.