¿Corazón o cerebro?

 Hay que conjugar corazón y cerebro al 50 %. Hay que tener en cuenta los dos caminos. Con una sola pierna no se puede andar correctamente, es muy fácil caer

¿Corazón o cerebro?
¿Corazón o cerebro?

En los últimos artículos, (42, 44, 49) he ido haciendo referencia en diferentes ocasiones, a temas relacionados con el corazón. Y posiblemente os preguntareis, ¿ por qué tanto corazón?. Voy a explicarme.

Este universo nuestro, en el que vivimos, “todo” cuanto podemos contemplar, es una expresión de la dualidad creadora, en sus mas variadas manifestaciones, empezando por el Impulso Eterno de Creación, como polo positivo, y la Creación Manifestada, como polo negativo, el hombre (+) y la mujer (-), el amor y el odio, la luz y la oscuridad, etc., la lista sería casi interminable y aplicable en multitud de circunstancias.

Pues bien, dentro de los patrones de conducta y de expresión del ser humano, existen esos mismos opuestos. En el camino de la evolución que debe de hacer el hombre, en sentido genérico, se ha de servir de esos dos impulsos contrapuestos, que no antagonistas, que posee como herramienta evolutiva y que son la senda que marcan la mente y el espíritu, los cuales se manifiestan a través del cerebro y del corazón respectivamente.

Cuando me refiero al cerebro, es el órgano a través del cual manifestamos la razón, los porqués, las causas, los objetivos, etc.

Cuando me refiero al corazón, es el órgano a través del cual manifestamos el sentimiento, la compasión, el amor.

Hay un dilema importante que persiste en los comportamientos humanos, especialmente en la sociedad actual que es: “corazón o cerebro”.

Cuando en realidad, el planteamiento debería ser más global, no excluyente, habría que cambiar la conjunción disyuntiva “o”, que nos obliga a elegir entre dos opciones, por la copulativa “y”, que une las dos, que une a ambos, corazón y cerebro.  

Vamos ha hacer una pausa y contemplemos la sociedad actual. Sociedad gobernada por el cerebro, dejando de lado los sentimientos, la compasión. En nuestra sociedad nos han inculcado aquellos de que “los hombres no lloran”. Frase que creo necesita de pocas explicaciones y que refleja claramente el camino que estamos siguiendo.

Una sociedad en la que prima la competitividad, la lucha, la búsqueda del más, más poder, más dinero, más posesiones…

Contemplemos a donde nos ha llevado este “sistema”, basado en el tener, no en el compartir, en el poder, no en la igualdad. Veamos como se encuentra la sociedad actual, la corrupción, el fraude, la desigualdad y actualmente hambre y miseria en países hasta hace poco considerados del primer mundo. ¿A dónde nos ha llevado este “sistema”, de hacerlas cosas?, ¿En que punto se encuentra el hombre actual?.

Nunca antes ha habido tantas enfermedades, tanta depresión, tanto insomnio, tanto estrés, tanto desencanto…¿ Estáis seguros que este camino es el adecuado?

Yo diría que no, visto el panorama que tenemos. Creo que el ser humano nunca antes ha estado tan desencantado, nunca antes se ha sentido tan solo y desamparado ante lo que sucede a su alrededor.

CREO Y PROPONGO QUE ESTO HAY QUE CAMBIARLO. Pero no nos equivoquemos, el sistema no se si se puede cambiar, lo que si tengo claro es que no se va a dejar cambiar. ¿Creéis que los que tienen el dinero y el poder van a renunciar a ello o van a permitir que quitemos “su” estado del “bien estar”?. 

Pero, ¿Quién es el sistema?. El sistema es un ente, un no se que… formado por seres humanos. Unos que mandan y otros que obedecen, unos que chupan y otros que los alimentamos.

El sistema se puede cambiar de una manera, cambiando o haciendo cambiar a las personas de los que está compuesto. Y para cambiar al ser humano hay que cambiar su experiencia de vida. Y la experiencia de vida depende del camino que se ha recorrido.

El hombre es lo que es por, las experiencias pasadas, como le ha afectado su relación con la familia, en el colegio, en el trabajo, el grupo social  con el que se relaciona.  Pero si esto es importante, tanto o más lo es el punto de vista desde el que los contempla, y los motivos que le llevan a actuar de una manera u otra diferente. Pero sobre todo le afecta, más que el camino, el punto de vista, las causas y los motivos que le llevan a actuar.

Ya sabemos a donde nos ha llevado el camino del cerebro, en que situación se encuentra la sociedad en general y el ser humano en particular.

Propongo que cambiemos de camino, que cada uno en su vida, en su entorno, en su familia, no haga tanto caso al cerebro y empiece a dejarse llevar por el corazón.

Propongo que vivamos desde el corazón, lugar en el que se asienta y se manifiesta eso que llamamos AMOR, eso que siempre da y no espera nada a cambio, eso que es gratis y cuanto mas de da mas se tiene, eso que une y que no aísla.

Puede parecer una verdad de Perogrullo, pero si quieres tener y sentir Amor, debes empezar por darlo. Si quieres ser querido, quiere tú antes. Si quieres ser amado, ama tú antes.

Elige el camino del corazón y veras como cambia tu vida poco a poco, sin apenas darte cuenta, como se va haciendo más agradable y mas grata, aunque las situaciones exteriores sean las mismas.

No podemos cambiar el mundo, pero si nuestro punto de vista, nuestra forma de vivirlo. Cambiando al individuo finalmente cambiará la sociedad. Y no digo que nos olvidemos de trabajar, de los porqués y los problemas. Digo que cambiemos el punta de partida y el punto de partida del corazón es dar. Ya está el cerebro para evaluar y juzgar.

Y vuelvo al principio, hay que conjugar corazón y cerebro al 50 %. Hay que tener en cuenta los dos caminos. Con una sola pierna no se puede andar correctamente, es muy fácil caer.

Esta sociedad actual, quiere andar con una solo pierna, el cerebro, y está a punto de caer en el abismo de la destrucción. Su caminar es torpe, caótico y falto de compasión. El problema es que nos va a arrastrar a todos, si no cambiamos.

Déjate guiar por el corazón y que sea el cerebro el que juzgue, evalúe y asimile.

Hasta otro día amigos.

Un abrazo.

Agustín.